Las conversaciones sobre inmigración en la red social X (antes Twitter) están marcadas por la desinformación. Así lo indica un estudio de Fad Juventud, que concluye que la mitad de las menciones relacionadas con este tema contienen información falsa o engañosa.
El trabajo forma parte del programa ‘Surfear la red’, desarrollado por Fad Juventud con el apoyo de Google.org, y analiza los contenidos que más desinformación generan entre la población joven en redes sociales.
Un análisis de mil publicaciones
Para elaborar el informe, el equipo realizó una codificación manual de 1.000 tuits, atendiendo a variables como el tipo de bulo, la temática, el tono del mensaje, la orientación política del perfil, la víctima de la desinformación y la localización geográfica.
De ese conjunto, casi dos de cada diez mensajes incluían algún tipo de desinformación. Aunque este fenómeno aparece en perfiles de distintas corrientes ideológicas, el estudio señala que el 45% de las menciones desinformadoras se alinean con la extrema derecha. En este grupo se concentran numerosos perfiles que difunden bulos de forma habitual, con mensajes críticos hacia la inmigración y el multiculturalismo, junto a discursos nacionalistas y religiosos y rechazo a políticas progresistas.
A continuación aparecen perfiles de izquierda, responsables del 22% de las menciones desinformadoras, con discursos centrados en justicia social, sostenibilidad y derechos individuales. El 11% corresponde a perfiles de extrema izquierda, con mensajes vinculados al antifascismo, la defensa de minorías y críticas al neoliberalismo, y un 8% a perfiles de derecha, con referencias al libre mercado, los valores tradicionales y la seguridad nacional.
Además de la inmigración, el estudio identifica otras áreas con alta concentración de bulos. La justicia aparece en el 47% de las menciones desinformadoras, con mensajes que tergiversan procesos judiciales o atribuyen sesgos. Le siguen la religión, con un 43% de publicaciones que vinculan actos violentos con el islam; los conflictos bélicos, con un 41% de datos o hechos manipulados; y la política, con un 39% de mensajes basados en teorías conspirativas o datos sin verificar.
Los perfiles más influyentes
El informe también examina los 300 perfiles más influyentes de X. De ellos, 100 difundieron desinformación al menos en una publicación. Los autores distinguen entre desinformadores, que comparten bulos en una o dos de cada diez menciones, y superdesinformadores, que lo hacen en tres o más de cada diez.
Entre estos perfiles más activos en la difusión de contenidos falsos, un 34% se alinea con la extrema derecha, un 30% con la izquierda, un 24% con la derecha y un 7% con la extrema izquierda.
Por qué se extiende la desinformación
Los autores del informe explican que este tipo de contenidos se propaga con facilidad porque “los algoritmos actuales premian contenidos que generan confrontación, polarización y emociones intensas como la rabia y la indignación”.
Añaden que la situación se ve agravada por la falta de habilidades críticas para identificar y contrastar información, lo que facilita que circulen narrativas engañosas entre los usuarios.
Qué se puede hacer para frenar los bulos
Entre las recomendaciones, el estudio plantea la importancia de recurrir a fuentes fiables y herramientas de verificación antes de compartir contenidos. También pide que instituciones y responsables políticos eviten difundir información dudosa y desaconseja confrontar directamente a los perfiles que difunden desinformación, ya que eso puede amplificar sus mensajes.