La borrasca Ingrid seguirá marcando el pulso meteorológico en buena parte de España durante los próximos días, especialmente en la Península y Baleares, aunque su influencia directa irá remitiendo progresivamente. Lejos de traducirse en una estabilización inmediata del tiempo, su retirada dará paso a una masa de aire más templada de origen atlántico que mantendrá un escenario claramente invernal, con cielos cubiertos, precipitaciones persistentes, nieve en zonas de montaña y un episodio marítimo especialmente adverso en el norte del país.

Según las previsiones de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), el fenómeno más preocupante continuará siendo el fuerte temporal marítimo. Galicia, Asturias, Cantabria y el País Vasco permanecen bajo aviso rojo por oleaje, con previsión de olas que podrían alcanzar los 10 metros de altura, acompañadas de rachas de viento muy intensas. Este escenario mantiene en alerta a las autoridades y obliga a extremar las precauciones en zonas costeras, donde el impacto del mar será especialmente severo.

A este panorama se suman avisos amarillos en amplias zonas del litoral mediterráneo y el sur peninsular. Provincias como Melilla, Almería, Valencia, Castellón, Alicante, Murcia, Girona y Tarragona estarán afectadas por viento y oleaje, con rachas que oscilarán entre los 50 y 70 kilómetros por hora y olas de entre dos y cinco metros, una combinación que puede complicar tanto la navegación como las actividades en la costa.

La nieve seguirá siendo otro de los grandes protagonistas del último domingo de enero. Las cotas se situarán entre los 800 y 1.000 metros en el tercio oriental, mientras que en el resto del territorio peninsular ascenderán hasta los 1.100-1.500 metros. Las nevadas continuarán concentrándose en el Pirineo y la cordillera Cantábrica, donde se esperan acumulaciones destacables, aunque también alcanzarán sistemas montañosos del sur y sierras del sudeste, reforzando la estampa plenamente invernal en estas zonas.

En cuanto a las precipitaciones, el cielo permanecerá mayoritariamente cubierto en casi toda la Península y Baleares. Las lluvias más intensas se esperan en los litorales del Cantábrico, el área del Estrecho y las sierras Béticas. De forma más dispersa, también se registrarán precipitaciones en zonas de montaña y, a partir de la tarde, en puntos del sur de Castilla-La Mancha y Andalucía. En Baleares, la Aemet no descarta chubascos localmente fuertes, con posibilidad de tormentas e incluso granizo de manera puntual.

Pese al dominio del tiempo inestable, las temperaturas tenderán a subir de forma generalizada, tanto en valores mínimos como máximos. Las heladas quedarán restringidas a zonas concretas de Castilla y León y Aragón, mientras que el sureste peninsular experimentará un ambiente mucho más suave. Murcia, Alicante y Valencia alcanzarán máximas cercanas a los 18-19 grados, y Málaga rondará los 17 ºC, en claro contraste con el tercio norte.

En Andalucía occidental, Sevilla y Huelva se moverán en torno a los 17 grados, mientras que Cádiz quedará ligeramente por debajo, alrededor de los 16 ºC. Por el contrario, provincias del interior norte como Burgos, León, Palencia, Segovia o Soria apenas superarán los 10 grados, manteniendo una sensación térmica más propia del invierno crudo. En Canarias, el tiempo será notablemente más estable y templado, con máximas de 21 ºC en Las Palmas de Gran Canaria y 22 ºC en Santa Cruz de Tenerife.

El viento continuará soplando con intensidad del oeste en la Península y Baleares, con intervalos fuertes y rachas muy fuertes en buena parte del litoral, especialmente en el Cantábrico, el Estrecho y las costas del sureste y el este peninsular. En el archipiélago canario, en cambio, dominará el alisio moderado, con un régimen estable y cielos poco nubosos o despejados, marcando el contraste climático con el resto del país.

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