Las adaptaciones de videojuegos al cine no siempre han tenido buenos resultados. No solo a lo que taquilla se refiere, sino a cómo trasladas esa emoción cuando en el formato original eres un sujeto activo que pasa a ser un mero observador. Esto mismo se magnifica cuando hablamos de un videojuego de terror, donde los nervios muchas veces no te dejan sujetar el mando. Es por eso que a Silent Hill (2006) se le tiene tanta estima entre los fans del género. Consiguió reproducir el horror, la tensión y la atmósfera del material original. No se trataba únicamente de contar una historia replicando personajes y escenarios, sino de capturar una sensación.

La niebla perpetua, el fanatismo religioso, un pueblo corrompido y aislado… Silent Hill entendió que el terror no residía únicamente en criaturas extrañas y el body horror, sino en lo que estas representaban: culpa, dolor y pecado. Este universo perverso regresa con Return to Silent Hill. La nueva entrega vuelve a las raíces de la saga con una historia directamente inspirada en Silent Hill 2, el juego más querido por los fans y emocionalmente devastador de la franquicia. Además, Christophe Gans vuelve a ponerse a los mandos casi veinte años después.

Todo apunta a un enfoque más fiel al que tuvo Silent Hill: Revelation, la adaptación de 2012 que fue un completo desastre. Se espera más horror emocional, más crudeza y una exploración profunda del sufrimiento humano, acompañado, por supuesto, de nuevas aberraciones. Return to Silent Hill se presenta como una oportunidad para recuperar la parte más incómoda y perturbadora de su antecesora.

Existen otras adaptaciones de videojuegos de terror que, mejores o peores, han aportado propuestas interesantes al género. En el formato serie, The Last of Us apostó por esa distopía donde el drama humano no deja de estar en el centro. Un mundo devastado donde el verdadero horror no siempre son los infectados.

En el cine, la saga Resident Evil fue imperfecta, irregular y, en ocasiones, excesiva, pero resulta clave para entender la historia del terror basado en videojuegos. Su primera película es todo un hito. Especial mención merece Resident Evil: Welcome to Raccoon City, una adaptación muy denostada que, sin negar sus fallos, ofrece varias escenas de tensión muy logradas y un claro intento de acercarse a la esencia y al lore de los juegos originales.

Por su parte, Until Dawn demuestra que, aunque como adaptación deja mucho que desear, como película funciona muy bien. Su estructura de bucles temporales y su amor por el terror en sus diversas formas, la convierten en una experiencia divertida y eficaz.

Sin hablar de Outlast, actualmente en desarrollo, que apunta a convertirse en un found footage ideal para trasladar al cine uno de los videojuegos más angustiosos de los últimos años.

Es el momento de adentrarnos en la niebla y dejarnos llevar por la sensación de que alguien nos vigila, nos juzga y nos castiga. Porque si algo tienen en común el cine y los videojuegos de terror, es que pasarlo mal puede ser muy divertido.