En una cabaña aislada, un grupo de jóvenes encuentra un libro forrado en cuero. Era piel humana. Leerlo en voz alta fue el auténtico error. Así es como el Necronomicón, el libro de los muertos, lleva cuarenta y cinco años sin cerrarse desde que Sam Raimi lo abrió por primera vez. Y en Evil Dead: En Llamas, volvemos a ver las consecuencias.

 

La trilogía que lo empezó todo

En 1981, un Sam Raimi de apenas 21 años se adentra en el bosque de Morristown, Tennessee, con una cámara de 16 mm y un presupuesto de 375.000 dólares. Tantas limitaciones le obligaron a él y a su equipo a innovar a la hora de rodar The Evil Dead (Posesión Infernal) utilizando una cámara subjetiva pegada a un tablón en el suelo o enganchada a una bici y un maquillaje que, en ocasiones, rozaba la tortura. Las lentes de contacto eran lentes normales pintadas por ellos que irritaban los ojos de los actores y actrices. La peor parte quizá se la llevó Betsy Baker cuando, al quitarle de la cara el molde de yeso, le arrancó las pestañas y le dejó el rostro en carne viva. El maquillaje tardaba tanto y era tan desagradable, que varios actores abandonaron el rodaje y Raimi tuvo que recurrir a familiares y amigos.

No sólo fue el maquillaje lo que dificultaba el rodaje, que resultó tan accidentado como la propia película. El equipo se instaló en una cabaña real sin agua caliente ni calefacción durante semanas y Bruce Campbell llegó a romperse un tobillo en pleno rodaje. Para colmo, con el objetivo de esquivar la temida calificación X por violencia, Raimi optó por teñir la sangre de un blanco lechoso (que literalmente mezcló con leche) para despistar al comité de censura.

Por fortuna, tanto quebradero de cabeza valió la pena porque la película fue un éxito que recaudó más 29 millones de dólares a nivel global y que encantó a la crítica por su ejecución técnica.

Fue gracias a esto que en 1987 llegó Evil Dead II (Terroríficamente muertos), que no repetía la fórmula, más bien la reescribía. En esta ocasión, Raimi decidió sacar su vena más cómica mezclando el terror con el slapstick y terminó de convertir a Bruce Campbell en un icono dentro del género.

Y la última entrega de esta trilogía, Army of Darkness (El ejército de las tinieblas) de 1992, da un salto a la fantasía medieval transportando a Ash (Bruce Campbell) a otra época donde tendría que buscar la forma de volver al presente mientras se enfrenta a caballeros de gran armadura, magia y Deadites.

Como vemos, una trilogía que explora distintos caminos en cada entrega y que ha dejado un legado importantísimo en la comedia de terror. Posiblemente, sin Evil Dead II no hubiéramos tenido la divertidísima y brutal Braindead (Tu madre se ha comido a mi perro) de Peter Jackson.

 

Cambio de tono: el remake y las nuevas entrega

En 2013, Fede Álvarez dirige el remake (o secuela encubierta) y para ello toma una decisión arriesgada: Omite por completo ese humor tan característico de la trilogía original y apuesta por un terror visceral. Aunque mantuvo la artesanía de los efectos y el maquillaje y no recurrió apenas al CGI. Al principio resultó polémico entre los fans, pero funcionó precisamente por su decisión de ir por otro camino. Es muy difícil imitar a Sam Raimi y, mucho más, superarlo.

Diez años después, Evil Dead Rise (2023) retoma el tono del remake, pero cambia el escenario y en lugar de repetir la cabaña en el bosque, traslada la acción a un bloque de pisos donde la sensación de encierro se acentúa. Tenemos a una madre poseída como epicentro del terror, haciendo que el miedo se vuelva algo cercano. Y, además, tiene uno de los mejores prólogos de la saga.

La sexta entrega, Evil Dead: En Llamas, que se estrena el 17 de julio en salas españolas, la dirige el francés Sébastien Vaniček, responsable de Vermines (2023) y la produce Sam Raimi. En esta ocasión, veremos como una mujer que acaba de perder a su marido, se refugia en casa de sus suegros con sus cuñados. Lo que iba a ser un duelo compartido termina en una posesión infernal en cadena que promete ser tan brutal y sangrienta como las anteriores.

El escenario y el perfil de los personajes puede cambiar en cada entrega. Lo que siempre será igual son los Deadites y, por supuesto, el Necronomicón.

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