Se estrena la sexta entrega de Insidious, una de las sagas de terror moderno más rentables, con Jacob Chase en la dirección y Lin Shaye recuperando su papel de la parapsicóloga Elise Rainier. La franquicia busca reinventarse tras años a la deriva. En este caso, la amenaza no se queda en el Más Allá y ahora puede colarse en nuestra realidad a través de Gemma, la nueva protagonista. Es un buen momento para hacer un repaso a esta saga que nació en 2010 y que, quizá, va siendo hora de replantearse el camino.
James Wan, el arquitecto de las franquicias
Pero antes de hablar de estas películas, merece la pena dedicarle un espacio a su creador. James Wan es, posiblemente, el director vivo que mejor entiende cómo se construye una franquicia de terror desde cero. En 2004 dirigió Saw, una película rodada con un presupuesto mínimo que se convirtió en todo un éxito y dio lugar a un total de nueve películas en 22 años. En 2010, junto al guionista Leigh Whannell, volvió a emplear la misma fórmula de presupuesto reducido pero una idea brillante. Así nació Insidious, costando poco más de un millón de dólares y recaudando casi cien millones en todo el mundo. Tres años después, Wan crearía el universo de terror más extenso del cine contemporáneo con The Conjuring, conocido entre los fans del terror como Warrenverso: Annabelle, La Monja (The Nun) … Pero no solo se ha limitado a crear franquicias, en 2007 dirigió la maravillosa e infravalorada Silencio desde el Mal (Dead Silence) y en 2021 Maligno (Malignant), su obra que más ha dividido.
Su firma es reconocible: cámara que se mueve con paciencia, silencios largos antes del susto y, sobre todo, una obsesión por convertir el hogar familiar en el escenario del terror. Wan no necesita ni monstruos ni fantasmas, le basta con una casa, una familia y algo que no debería estar ahí.
La familia Lambert como centro del problema
La primera Insidious parte de una idea sencilla pero muy inteligente que es hacer creer que estamos ante otra película de casas encantadas cuando en realidad hablamos de una “familia encantada”. Los Lambert se mudan pensando que el problema era el lugar y resulta que iba adherido a ellos, concretamente a su hijo Dalton, capaz de proyectar su alma fuera de su cuerpo cuando duerme. La película coge los llamados sueños astrales para construir otro plano de la realidad llamado el Más Allá. Estos ingredientes que desplazan el terror del espacio a lo familiar, sumado al diseño y expresión facial de los fantasmas, la convirtieron en una película muy bien valorada en el mundillo del terror. Y no podemos olvidarnos del espectacular giro con el que acaba la película.
La secuela llegó tres años después para continuar la historia justo donde terminaba. Uno de sus grandes aciertos fue el volver a contarnos escenas que vimos en la primera película desde otro punto de vista, jugando así con la línea espacio temporal de la narrativa. Además, amplía y profundiza la mitología del Más Allá, pese a correr el riesgo de explicar de más y, por tanto, asustar menos.
Elise Rainer tirando del carro
La tercera entrega todavía se sostiene sobre el personaje de Elise Rainier, que para entonces ya se había convertido en uno de los personajes más queridos de la saga. Ambientada antes de los sucesos de las primeras dos películas, ofrece una experiencia distinta para quienes habían seguido a la familia Lambert. Aquí una chica sufre un accidente que la deja encamada e inmóvil hasta su recuperación, pero por las noches sufre las brutales agresiones de un ente que no es capaz de ver. Aunque está por debajo de la secuela y, por supuesto, la original, se valoraba el cambio de ambientación, protagonista y forma de sufrir la conexión con el Más Allá.
No se puede decir lo mismo de Insidious: La última llave (The last Key) , que es cuando la saga empieza a perder fuelle de verdad trasladando a Elise a la casa de su infancia para ayudar a una familia. Para este punto, los jumpscares resultan abusivos a la par que previsibles y la mitología del Más Allá no hace más que exprimir lo que ya habíamos visto.
La Puerta Roja y el regreso insuficiente
En 2023, Patrick Wilson, protagonista de The Conjuring y de Insidious 1 y 2, debutó como director recuperando a Josh y Dalton, este último en su etapa universitaria. Su acierto es querer hablar del trauma heredado y la memoria familiar, obligando a padre e hijo a dialogar y sincerarse. Insidious: La Puera Roja (The Red Door) tiene momentos buenos, no es ni de lejos memorable. Pero el resultado se queda a medio camino, convirtiéndola en una película tan olvidable como la anterior.
Fuera del Más Allá
Esta última entrega, Insidious: Fuera del Más Allá (Out of the Further) vuelve a darle una vuelta a lo que ya hemos visto, buscando salir de la zona de confort e intentando devolver a esta saga aquellos momentos que lograban estremecerte. Si la fórmula Wan-Whannell demostró algo es que esta saga funciona mejor cuando arriesga con lo emocional en lugar encasillarse en el susto fácil, recurso que lleva gastándose desde hace más de una década.
Quince años después, y con una calidad que todavía no ha recuperado su mejor versión, aún quedan motivos para regresar al Más Allá.
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