TK MAMI convierte a sus referentes en profesores y a su entorno en una universidad en un proyecto que juega con la estética de 2016 al que se suman referentes tan consagrados como Gloosito, Cecilio G o Khaled entre otros. Con un idioma propio plagado de referencias a la cultura de internet, TK MAMI UNIVERSITY es un recuerdo de que nada es tan profundo.
Pregunta: Tras unos años enfocando tu carrera hacia la exposición de tu música a través de los singles, una estrategia que parece más funcional en el modelo de consumo actual de las redes, ¿qué te llevó a aventurarte a hacer un disco y qué expectativas tienes sobre su recibimiento?
Respuesta: Para mí, hacer un disco era una forma de seguir experimentando. También estaba probando con los singles porque me estaban ayudando a darme a conocer, y me interesaba tener libertad para moverme entre géneros. Siento que los proyectos tienen etapas y que yo estaba en esa. Mi proyecto ha madurado lo suficiente como para hacer un disco con un concepto y que la gente conozca mejor mi universo. Un disco implica muchas más cosas, es algo más serio, y ya tenía ganas de hacer un proyecto con cara y ojos.
P: ¿Tenías claro desde el principio que querías hacer un disco o fue tomando forma sobre la marcha?
R: A principios de año ya tenía en la cabeza que quería hacer un disco, pero no empecé a crear cada tema pensando directamente en él. Hice una canción, se me ocurrió una estética y pensé: «Vale, voy a montar un disco». A partir de ahí empecé a trabajar en él con esa idea.
P: ¿Cómo surgió el concepto de TK MAMI UNIVERSITY y de dónde viene el título?
R: La idea era reunir a todos los referentes que había tenido desde pequeña. Me hacía gracia juntarlos en un mismo proyecto. El nombre viene de la idea de que yo me gradúo y mis profesores son las colaboraciones, porque esas personas han sido mis referentes.
P: ¿Te ha faltado algún referente por incluir?
R: Sí, me han faltado bastantes.
P: ¿Qué supone para ti poder reunir a tus referentes y darles ese papel de profesores?
R: Para mí hacer esto era un sueño y un objetivo. Desde pequeña, esas personas habían sido mis referentes y yo quería ser como ellas. Poder hacerlo realidad supone un logro personal. Además, juntarte con ellas en el estudio, ver cómo trabajan y compartir ese espacio es muy especial.
P: Más allá de los referentes musicales, ¿qué otras influencias hay en el proyecto? ¿En qué te fijas, también fuera de España?
R: En las letras hay muchos códigos y referencias al mundo de internet y a lo que está pasando ahora. Internet ha sido imprescindible para hacer el disco. En cuanto a las referencias sonoras, los beats y demás, hay una estética muy de 2016. En lugar de hacer que ellos se adaptaran a lo que yo hago, quería adaptarme un poco yo a lo que ellos venían haciendo.
P: ¿Cómo crees que reaccionaría una persona de 50 años ante esos códigos de internet?
R: Mi abuelo nunca había escuchado mi música hasta que un día mi hermana se la puso, y ahora la escucha. Para mí es un choque, porque creo que no entiende muchas de las cosas de las que hablo: tienen mucho código de internet y, si no estás metido en ese mundo, no entiendes el lore. Pero él se ríe y le hace mucha gracia. También hay gente más joven, como el círculo de amigas de mi madre, que escucha mi música y entiende algunas cosas, aunque otras son muy concretas. Creo que mi música está bastante destinada a un público joven.
P: Si quisieras ampliar ese público y llegar a otras generaciones, ¿cómo lo harías?
R: Creo que tendría que cambiar un poco mi personaje. No hago solo trap; también he hecho indie y muchas otras cosas. Sé lo que tendría que hacer para sonar mainstream o qué tendría que decir, pero ahora estoy en un punto en el que me ha salido hacer esto y estoy dando ese paso.
P: Has contado que ya tienes otro disco hecho y que estás trabajando en otro muy distinto, más introspectivo y maduro. ¿Cómo estás viviendo ese cambio?
R: Este año se vienen cositas: ya tengo un disco hecho y estoy trabajando en otro. Llevo como un año con el primero terminado. Para mí también es arriesgado, pero siento que me falta que la gente me acabe de conocer. Creo que tengo mucho hate y que, por lo que digo en redes, la gente piensa que soy muy brusca o que soy de una manera que no tiene nada que ver conmigo. Si saco el otro proyecto, que es mucho más introspectivo y maduro, creo que la gente podrá conocerme mejor. No soy solo esto; tengo muchas otras facetas y creo que está guay que la gente las vea, porque al público también le gusta sentirse cerca de la artista y conocerla.
P: Volviendo a los códigos de internet, ¿cómo surgió la colaboración con Lory Money en CAVIAR & CHICKEN NUGGETS?
R: Cuando empezó a irme bien, la gente me decía que mi música era muy meme, muy de 2016. Entonces pensé que Lory Money era una leyenda de internet; no hay nadie más leyenda de internet que él. Llevaba un año y medio escribiéndole para decirle que quería hacer música, y él me respondía que me tendría en cuenta. Un día le dije: «Venga, va», y al final grabamos el tema al día siguiente o a los dos días. Yo tenía que ir a Valencia porque tenía un show, y él es de allí, así que aprovechamos para hacer un videoclip. Después tuve otro concierto en Valencia, vino a cantar y la gente se quedó flipando. Estuve hablando con él y me di cuenta de que tiene mucho que contar. Me contó su historia y fue increíble. Mucha gente le escribe para hacer música, así que para mí que aceptara colaborar conmigo fue muy guay.
P: Has comentado que has recibido mucho hate en redes. ¿Cómo gestionas las críticas y los comentarios cuando te afectan personalmente?
R: Siempre me ha dado un poco igual lo que opinen de mí. Creo que me salgo de los cánones y estoy acostumbrada a recibir esos comentarios; incluso siento que eso me hace especial. Pero hubo una oleada muy fuerte en TikTok y Twitter: un vídeo llegó al millón de visitas y los comentarios fueron muy duros. También recibí amenazas y cosas muy heavies. No sabía cómo gestionar tanta información, exploté y me afectó durante unos días. Luego pensé que no conocía a ninguna de esas personas. Entré en sus perfiles y la mayoría eran cuentas falsas. Además, la gente a la que admiro me ha apoyado de verdad. Aun así, hay días de bajón en los que lo primero que me viene a la cabeza son esos comentarios de hate.
P: ¿Crees que con el tiempo puedes llegar a darle menos importancia a esa opinión externa?
R: Creo que es algo que te dan la experiencia y la edad. Cuanto más vives, más confianza ganas en ti misma y en lo que haces. Estar segura de eso hace que te importe menos la opinión externa.
P: Dentro de ti están el personaje de TK Mami y tú como persona. ¿Qué diferencias hay entre ambas y cómo mantienes esa barrera?
R: Crear ese personaje me ha ayudado mucho a nivel personal. Me he creado un alter ego que representa lo que siempre he querido ser y no me había atrevido a mostrar por miedo. Es una versión de mí con mucha actitud, segura de sí misma y que hace lo que le da la gana. Igual, si no hubiese hecho música, no habría descubierto esa parte de mí. Que me reconozcan por ese personaje también me ayuda. En realidad soy súper tímida, muy introvertida, justo lo contrario. Pero me gusta muchísimo mi personaje.
P: Para cerrar, pensando en TK MAMI UNIVERSITY y en esta etapa de tu carrera, ¿qué es lo que más has aprendido y qué te ha ayudado a crecer como artista y como persona?
R: Confiar al cien por cien en mi visión. Hay mucha gente que me decía que no lo iba a conseguir o que quizá no era el momento de mi carrera para hacer ciertas cosas. Pero siempre que he tenido algo muy claro, lo he hecho y ha funcionado. Creo que hay que seguir la intuición y la visión propias, y no dejar que nadie te aparte de ahí. Hacer cosas que realmente no quieres porque alguien te lo dice puede acabar haciéndote sentir mal y también puede afectar a los resultados.
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