La madrugada del 9 de marzo de 1997, el hip hop perdió a una de sus voces más poderosas. Christopher Wallace, conocido mundialmente como The Notorious B.I.G. o Biggie Smalls, fue asesinado a tiros en Los Ángeles con solo 24 años cuando un desconocido disparó contra su coche desde otro vehículo en marcha.

Casi tres décadas después, el crimen sigue sin resolverse. La muerte de Biggie no solo truncó la carrera de uno de los raperos más influyentes de la historia, sino que también alimentó uno de los mayores misterios culturales de los años noventa: la cadena de violencia que sacudió al rap estadounidense y que ya se había cobrado, seis meses antes, la vida de Tupac Shakur.

De Brooklyn al trono del rap

Christopher George Latore Wallace nació el 21 de mayo de 1972 en Brooklyn, Nueva York. Creció en el barrio de Bedford-Stuyvesant, criado por su madre, Voletta Wallace, profesora de matemáticas, después de que su padre abandonara el hogar cuando él era muy pequeño. Durante la adolescencia comenzó a rapear en su barrio y a participar en batallas improvisadas. En el instituto George Westinghouse coincidió con futuros nombres importantes del hip hop como Jay-Z o Busta Rhymes.

Su vida estuvo marcada por la realidad de los barrios marginales de Nueva York. Empezó a traficar con drogas siendo adolescente y llegó a tener problemas con la justicia antes de apostar definitivamente por la música. Aquella experiencia terminaría convirtiéndose en la materia prima de muchas de sus letras.

El salto llegó a comienzos de los noventa cuando una maqueta suya llegó a manos de Sean “Puffy” Combs. Poco después firmó con Bad Boy Records y comenzó a construir una carrera que cambiaría el sonido del rap de la Costa Este.

Ready to Die, su rivalidad con Tupac y la guerra entre costas

En 1994 Biggie publicó Ready to Die, un álbum que rápidamente fue considerado uno de los grandes clásicos del rap. Canciones como Juicy, Big Poppa o One More Chance lo convirtieron en una estrella internacional y redefinieron el sonido del hip hop de Nueva York. Su estilo destacaba por un flow pausado, una capacidad narrativa muy precisa y letras que mezclaban autobiografía, crimen, éxito y vida en los barrios.

El disco también consolidó su imagen como el gran representante del rap de la Costa Este en un momento en el que el género estaba profundamente dividido.

La historia de Biggie está inseparablemente ligada a la rivalidad con Tupac Shakur. Ambos habían sido amigos en los primeros años de sus carreras, pero la relación se rompió tras el tiroteo que sufrió Tupac en 1994 en Nueva York y del que puso salir con vida. El rapero de la Costa Oeste llegó a sospechar del entorno de Biggie y la tensión creció rápidamente.

El conflicto entre Bad Boy Records y Death Row Records terminó alimentando una narrativa mediática conocida como la “guerra del rap entre la Costa Este y la Costa Oeste”. Diss tracks como Hit 'Em Up de Tupac o la polémica alrededor de Who Shot Ya? de Biggie intensificaron la rivalidad. Cuando Tupac fue asesinado en septiembre de 1996 en Las Vegas, el clima de tensión en la escena hip hop era máximo.

El asesinato de Biggie en Los Ángeles

Seis meses después de la muerte de Tupac, Biggie viajó a Los Ángeles para promocionar su segundo álbum, Life After Death. La noche del 8 al 9 de marzo de 1997 asistió a una fiesta organizada tras los Soul Train Music Awards en el Petersen Automotive Museum. Alrededor de las 00:45, cuando abandonaba el lugar en un SUV GMC Suburban, su vehículo se detuvo en un semáforo en la intersección de Wilshire Boulevard y Fairfax Avenue.

En ese momento, un Chevrolet Impala oscuro se colocó a su lado. El conductor bajó la ventanilla y disparó cuatro veces con una pistola de 9 milímetros. Biggie fue trasladado al hospital Cedars-Sinai, donde murió a la 1:15 de la madrugada. Tenía 24 años. La autopsia reveló que tres de los disparos no fueron mortales y que el impacto fatal atravesó varios órganos vitales antes de detenerse en el hombro.

Un crimen sin resolver

La investigación sobre el asesinato de The Notorious B.I.G. se convirtió rápidamente en uno de los casos más complejos de la historia del hip hop. Desde el principio surgieron teorías que vinculaban su muerte con la de Tupac Shakur debido a las similitudes entre ambos ataques. Disparos desde un vehículo en marcha y un contexto de rivalidad entre escenas musicales.

Durante años se barajaron distintas hipótesis. De hecho, se habló de la participación de miembros de pandillas de Los Ángeles, una posible conspiración vinculada a Death Row Records, la implicación de policías corruptos del Departamento de Policía de Los Ángeles (LAPD) y, por supuesto, una venganza por el asesinato de Tupac.

En 2006, la familia Wallace presentó una demanda civil contra la ciudad de Los Ángeles alegando que oficiales corruptos habían participado en el crimen. Sin embargo, los tribunales terminaron desestimando el caso. El detective retirado Greg Kading sostuvo posteriormente que Wardell “Poochie” Fouse, miembro de la pandilla Mob Piru, pudo haber sido el autor material del asesinato por encargo de Suge Knight, aunque esta teoría nunca fue confirmada judicialmente.

A día de hoy el caso sigue oficialmente sin resolver.