Prenell Rousseau, el hombre contra el que Billie Eilish obtuvo una orden de alejamiento en 2020, murió el pasado 25 de marzo tras ser arrollado por un tren de Long Island Rail Road en Westbury, en el estado de Nueva York. Las informaciones publicadas en Estados Unidos sitúan el atropello a primera hora de la mañana y apuntan de manera inicial a un accidente.
La noticia ha reactivado un caso que ya había alcanzado notoriedad pública hace seis años. Rousseau fue denunciado por la cantante después de presentarse de forma reiterada en la vivienda familiar de la artista en Los Ángeles en mayo de 2020. Según la documentación judicial difundida entonces, acudió en varias ocasiones en apenas dos días al domicilio, insistió en ver a la intérprete y se negó a marcharse pese a los requerimientos para abandonar la zona.
A raíz de aquellos hechos, Billie Eilish solicitó protección judicial. Un juez terminó concediendo una orden de alejamiento que impedía a Rousseau acercarse a la artista y a su familia, así como mantener cualquier tipo de contacto con ellos. La resolución amplió una medida temporal previa y fijó un marco de protección de varios años.
La denuncia de Eilish detallaba que el comportamiento de Rousseau había generado miedo y una profunda sensación de inseguridad en su entorno familiar. La artista trasladó a la justicia que el hombre había permanecido en el porche de la vivienda, que mostró una conducta errática y que su presencia reiterada alteró la tranquilidad de la casa. Aquella secuencia convirtió el caso en uno de los episodios de acoso más conocidos vinculados a la cantante.
La muerte de Rousseau en Nueva York devuelve ahora ese nombre a la actualidad, aunque los datos confirmados sobre el fallecimiento se limitan al suceso ferroviario y a la identificación de la víctima. No hay ningún elemento público que relacione su muerte con Billie Eilish más allá del antecedente judicial de 2020, que es el motivo por el que su nombre ha reaparecido en medios de comunicación y redes sociales.
El episodio de Rousseau, además, no fue el único procedimiento de este tipo en la vida de Billie Eilish. En los años posteriores, la cantante recurrió de nuevo a los tribunales para solicitar protección frente a otras personas a las que acusó de conductas intimidatorias, amenazas o presencia insistente cerca de su casa familiar. Esa sucesión de medidas judiciales ha dejado constancia de un problema de seguridad persistente alrededor de la artista.
En 2021, Billie Eilish consiguió otra orden de alejamiento contra un hombre al que señaló por acosarla durante meses cerca de su domicilio. Según la información conocida entonces, ese individuo dejó cartas perturbadoras y mantuvo una presencia continuada en las inmediaciones de la vivienda, lo que provocó una situación de ansiedad constante tanto para la intérprete como para sus padres. La protección judicial volvió a activarse ante el temor a una escalada mayor. La misma dinámica se reprodujo en 2023, cuando un nuevo juez dictó otra orden de restricción vinculada a un hombre acusado de irrumpir en la casa familiar de la cantante.
Con su muerte, el nombre de Prenell Rousseau regresa a la actualidad ligado a un episodio que Billie Eilish llevó ante la justicia hace años. El fallecimiento cierra la trayectoria pública de uno de los hombres denunciados por la cantante, pero también devuelve el foco a una sucesión de casos de acoso que han marcado su vida privada y que terminaron por resolverse en los tribunales.