Música

Inazio, el artista que ha aprendido a detener el tiempo en once canciones

El músico pamplonés da un paso adelante con ‘Tan Solo Un Segundo’, un disco que explora el amor, la juventud y el paso del tiempo junto a colaboradores como Niña Polaca y St. Woods

Foto prensa Inazio.
Foto prensa Inazio.

Hay quien mide el tiempo en horas, días o años. Inazio ha decidido medirlo en canciones. El artista pamplonés convierte las inquietudes de toda una generación en el hilo conductor de Tan Solo Un Segundo, un disco en el que el amor, la nostalgia y el vértigo de hacerse mayor encuentran su propio ritmo. Ahora da un paso más en una trayectoria que comenzó casi por casualidad, mientras terminaba sus estudios de Filosofía, y que empieza a encontrar un lenguaje cada vez más reconocible dentro de la escena musical española.

Sus primeras canciones ya dejaban entrever que había algo más detrás de aquel joven cantautor. En una industria obsesionada con las tendencias, los algoritmos y la necesidad de reinventarse cada pocos meses, Inazio parecía más interesado en entender lo que le pasaba por dentro que en averiguar qué estaba funcionando fuera. Sus letras conectaban con las inquietudes de una generación acostumbrada a vivir deprisa, pero que también necesita detenerse, hacerse preguntas y encontrar cierta belleza en medio del desconcierto.

Once canciones para entender lo que dura un segundo

Con Tan Solo Un Segundo, Inazio profundiza en ese camino, aunque esta vez lo hace desde una perspectiva más amplia y con una producción que acompaña el crecimiento de su propuesta. El tiempo se convierte en el gran protagonista de un disco que habla de aquello que se escapa, de las relaciones que nos transforman y de esa extraña sensación de estar creciendo sin saber exactamente hacia dónde.

Hay composiciones que parecen hechas para acompañar los momentos más cotidianos y otras que invitan a encerrarse en una habitación, ponerse los auriculares y escuchar sin prisas. El resultado es un trabajo que no renuncia a la introspección, pero tampoco se queda atrapado en ella.

Parte de esa evolución se explica por el trabajo compartido con St. Woods, artista vinculado al pop y la música alternativa, con quien Inazio ha compuesto y producido el disco. Su participación contribuye a ampliar el horizonte sonoro del pamplonés y a acercarlo a una escena nacional en plena transformación, donde los límites entre el indie, el pop y la canción de autor son cada vez menos rígidos.

La colaboración con Niña Polaca en Bestia BB es uno de los momentos más destacados del proyecto. La banda madrileña, consolidada como uno de los nombres reconocibles del indie español, aporta su personalidad a una canción que convierte la honestidad emocional en su principal argumento. El encuentro funciona también como una declaración de intenciones, una forma de mostrar que el universo de Inazio puede crecer sin perder aquello que lo hace reconocible.

El disco también encuentra algunos de sus momentos más representativos en canciones como Glaciares, Campo delirios, Acurrucarme Contigo y Lo mejor para ti. Cada una explora una faceta distinta de su propuesta, desde las melodías más próximas al nuevo pop alternativo español hasta pasajes en los que la palabra recupera todo su protagonismo.

Y, aunque su música se mueve entre referencias contemporáneas, hay algo profundamente clásico en su forma de entender las canciones. Inazio sigue utilizando la música para hacerse preguntas sobre el amor, la identidad, la fe o el sentido de lo que vivimos. La diferencia es que ahora dispone de más herramientas para convertir esas inquietudes en melodías que pueden funcionar tanto en la soledad de una habitación como frente a miles de personas.

Tan Solo Un Segundo es, en definitiva, un disco sobre el tiempo y nuestra complicada relación con él. Sobre la necesidad de aprovecharlo, el miedo a desperdiciarlo y el deseo imposible de detener algunos instantes. Todo ello contado desde una juventud que Inazio reivindica sin idealizarla, consciente de sus contradicciones y de las dificultades de encontrar certezas en un mundo cada vez más difícil de descifrar.

Como cantaba Perotá Chingó, "el tiempo siempre está después". Inazio parece haber encontrado su propia manera de convivir con esa idea. Y aunque el título de su nuevo trabajo sugiera fugacidad, sus once canciones aspiran precisamente a lo contrario, a quedarse un poco más de lo que dura un segundo.

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