Sanguijuelas del Guadiana es una de las bandas más fascinantes y singulares de la escena musical española actual. Procedentes de Casas de Don Pedro, un pequeño municipio de poco más de 1.300 habitantes en la Siberia Extremeña (Badajoz, España), esta formación ha logrado traducir la tradición del entorno rural en un sonido contemporáneo que ha conectado con oyentes de toda España y más allá. 

Formado por Carlos Canelada, Juan Grande y Víctor Arroba, el trío mezcla rock, rumba, elementos electrónicos y escenas de música popular, dando lugar a un estilo que aúna lo local con lo moderno. Su primer álbum de estudio, Revolá, fue lanzado el 15 de mayo de 2025 y los consolidó como uno de los grupos revelación en el panorama indie‑alternativo español. 

Las letras de Sanguijuelas del Guadiana hablan de identidad, pertenencia y el vínculo con la tierra que los vio nacer, a menudo inspiradas en sus vivencias en el pueblo y en el fenómeno del éxodo rural. Esta mezcla emotiva de nostalgia y actualidad ha impulsado su crecimiento, permitiéndoles llenar salas, agotar entradas y convertirse en uno de los nombres inevitables de la música española contemporánea. 

P: ¿En qué momento notasteis que Sanguijuelas del Guadiana había dejado de ser una promesa para convertirse en un fenómeno?

R: Yo creo que no hubo un momento exacto de decir, “coño, a partir de ahora estamos en todos lados”. Ha sido algo superprogresivo. Sí que ha habido puntos claves, como por ejemplo la Plaza del Trigo o cuando salimos en la revuelta. En ese momento, sí que te dan un empujón que se nota bastante. Pero creo que ha sido durante los 100 conciertos del año pasado, veníamos ya tocando de antes también. Se ha ido notando cómo es progresivo, la verdad que bastante pronunciado, pero ha sido algo constante. Estamos encantados porque no esperábamos llegar a este punto tan rápido, teniendo en cuenta que no hace ni un año que sacamos el disco y ya llenamos todas las salas.

P: ¿Qué supuso para vosotros la experiencia de tocar en televisión?

R: Impone mucho más de lo que parece. En televisión hay que hilar muy fino y nos daba bastante respeto por la exposición que tiene, por todo lo que implica. También había nervios, claro. Pero luego la experiencia fue muy buena; es un programa en el que sabes que te lo vas a pasar bien sí o sí. 

P: ¿Qué significa para vosotros que vuestra música sea considerada política aunque no naciera como una consigna?

R: Siempre decimos que nosotros lo que queremos es contar nuestra realidad y nuestra verdad, algo que nos toca de cerca. Que al final sea algo político ha sido más una consecuencia que un objetivo. Nuestro objetivo no era hacer música política, sino contar nuestra vida en un pueblo pequeño, de mil habitantes. De alguna manera, nuestra historia conecta con la vida de muchas personas que se tuvieron que ir de su pueblo o cuyas familias se fueron hace tiempo. También hay canciones que hablan de esos momentos en los que el pueblo es todo bonito, pero la realidad es que, en un pueblo, también existen aspectos duros que reflejamos en nuestras canciones.

P: ¿Creéis que podéis seguir viviendo y creando desde el pueblo o tarde o temprano la música os obligará a desplazaros al centro?

R: Cuando volvimos al pueblo lo hicimos porque sentimos que tenía más sentido y que era más fácil para nosotros. Seguimos allí y, de momento, no tenemos intención de movernos. No sabemos qué pasará más adelante, pero ahora mismo estamos comprobando que no hace falta irse para hacer las mismas cosas. Y, de hecho, allí estamos más a gusto. Nos interesa más y nos sienta mejor trabajar desde nuestro sitio.

P: ¿Cómo describiríais vuestro estilo musical?

R: No encajamos en un solo estilo. No somos completamente indie ni punk. Estábamos en festivales indie y también en otros más “alternativos”. Esa versatilidad, por así decirlo, nos ha dado mucho juego, y lo vemos reflejado en nuestro público. Nos encontramos con gente de diferentes edades, y es algo que nos sorprende mucho, porque nuestra música se conecta con personas que quizás no esperábamos, pero eso nos gusta. Es bonito ver cómo hemos llegado a muchos tipos de públicos.

P: ¿Qué os indigna más de ese centralismo musical que históricamente ha mirado sobre todo a Madrid o Barcelona?

R: Yo creo que eso está cambiando un poco. Antes quizás sí estaba todo más centrado ahí, pero ahora cada vez se fija más la gente en lo que pasa fuera. A nosotros las redes sociales nos han permitido darnos a conocer desde el pueblo, desde el principio. Hicimos el disco allí, en un campo perdido, y aunque no somos especialmente de redes, entendimos que era una herramienta para tener visibilidad. Y eso te da bastante igual estés en Madrid o en un pueblo. No solo nos pasa a nosotros: hay más grupos que están mostrando otras geografías y otras maneras de hacer. 

P: Precisamente, ¿qué relación tenéis con las redes sociales?

R: A nivel personal, poca o ninguna. No nos gusta exponer nuestra vida ahí. Pero para el grupo sí son fundamentales, porque son tu carta de presentación y el escaparate donde la gente ve lo que haces. Cuando entiendes eso, asumes que tienes que estar ahí y que además puede convertirse en una parte creativa del proyecto, no solo en una obligación.

P: ¿Estáis ya pensando en lo próximo o todavía queréis seguir exprimiendo Revolá?

R: Queremos seguir dándole recorrido a Revolá, porque todavía no hace ni un año que salió. Pero claro, siempre estás pensando en el futuro y en sacar cosas nuevas. Lo que tenemos claro es que no vamos a hacer el mismo disco otra vez. Ni va a hablar exactamente de lo mismo ni va a sonar igual. Siempre intentas ir a más. El primero ya está hecho; ahora tocará hacer otra cosa distinta. 

Próximos pasos y fechas de gira

Mientras continúan exprimiendo Revolá, el grupo tiene por delante una agenda de conciertos apretadísima dentro de su gira Verbena en vena. Sus próximas fechas en España incluyen L’Hospitalet de Llobregat el 24 de abril, León el 25 de abril, Girona el 30 de abril, Cáceres en Extremúsika el 2 de mayo y un triple paso por La Riviera de Madrid los días 6, 7 y 8 de mayo, con las tres citas ya agotadas. A partir de ahí seguirán por Toledo, Málaga, Jaén, Alicante, Valladolid, Córdoba, Portamérica, Pirineos Sur, Badajoz, Santander, Zaragoza, Sevilla, Barcelona o Alcalá de Henares, entre muchas otras plazas anunciadas en su web oficial. 

Con ese calendario por delante, y con un primer disco que todavía sigue creciendo en el oído de mucha gente, Sanguijuelas del Guadiana se confirma como una de las propuestas más vivas, más inesperadas y más honestas del panorama actual. La gran noticia, en realidad, no es solo que llenen salas. La gran noticia es que lo están haciendo sin dejar de sonar a ellos mismos. Y eso, en tiempos de fórmulas prefabricadas, ya es casi una pequeña revolución.

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