La artista barcelonesa Diana Maria Franco, conocida artísticamente como Dianka, se ha ido consolidando como una de las voces emergentes más singulares del pop alternativo estatal. Su propuesta mezcla imaginarios teatrales, referencias literarias, pop contemporáneo, ecos de la música española de los años 60 y 70, electrónica y una sensibilidad visual muy marcada. Desde su primer universo, Tombolera!, hasta esta nueva etapa, Dianka ha construido una identidad artística donde las canciones no funcionan solo como temas aislados, sino como pequeñas escenas dentro de un relato mayor.
En su nuevo proyecto, CABRIOLA, la artista da un salto —literal y simbólico— hacia un territorio fantástico, quijotesco y profundamente personal. Tras presentar canciones como ROCÍN, primer adelanto del álbum publicado el 20 de febrero de 2026, y De Tanto Leer…!, lanzada el 10 de abril de 2026, Dianka despliega una historia atravesada por caballos imperfectos, personajes literarios, fantasías infantiles y preguntas sobre la identidad, la percepción y el exceso de relato en la era digital. Diversos medios han situado este trabajo como su segundo álbum, previsto para finales de 2026, y han destacado su mezcla de teatralidad, pop y mundo conceptual propio.
Pregunta (P): CABRIOLA (relato breve) se presenta como la cara A de tu segundo álbum. ¿Qué necesitabas contar en esta primera mitad del relato y qué querías dejar en suspenso para la segunda?
Respuesta (R): CABRIOLA, para mí, tiene una esencia muy barroca, hay muchísimas capas, muchísimas páginas que leer. Es por eso que para narrarlo de forma que pueda ser menos afanosa, sentí dividirlo en dos partes. En esta primera mitad, hay cierto deslumbramiento por lo que no soy, y la segunda vendrá cargada de una fuerza casi heroica.
P: ¿Hasta qué punto Dianka es aquí narradora, personaje o ambas cosas a la vez?
R: Me encantaría decir que soy una narradora omnisciente, pero por desgracia no lo sé todo, solo sé mi historia, por lo que técnicamente, y rescatando lo que recuerdo del colegio sobre tipos de narradores, podríamos decir que soy una narradora protagonista.
P: El EP mira a personajes como Don Quijote, Heidi o Pippi Calzaslargas. ¿Qué tienen en común para ti esas figuras aparentemente tan distintas?
R: Personalmente, las encuentro almas gemelas. Estoy segura de que si se conociesen los tres, habría grandes aventuras… ¡sería divertidísimo!
Para mí comparten algo que también Dianka creo que tiene, y es la libertad de poder imaginar. Hay una fuerza superior que los lleva y les hace aspirar a ser auténticos a su naturaleza, y yo cada vez lo siento más en mí.
P: Don Quijote es quizá el gran personaje del autoengaño y de la imaginación como refugio. ¿Te interesa más su delirio, su ternura, su capacidad de resistencia? ¿Qué es lo que más te interesaba de él?
R: Su manera de ser fiel a su instinto. A pesar de que su experiencia se basara desde la locura, creo que la locura es el momento donde más cordura podemos llegar a tener, porque obviamos la crítica ajena y solo creemos lo que nuestra mente-espíritu nos dicta. Hay mucha ternura en ello, y también mucha heroicidad.
P: Se habla de idealizar aquello que deseamos y enfrentarse a lo que realmente existe detrás de la fantasía. ¿Este EP nace de una decepción, de una toma de conciencia o de una necesidad de seguir fantaseando pese a todo?
R: Pues creo que un popurrí de todo ello. La decepción desencadena esa toma de conciencia a fantasear con algo más, alejándose peligrosamente de la realidad, que puede llevar a esa decepción inicial… Es como una espiral, un bucle eterno.
P: En un proyecto tan narrativo, el orden de las canciones parece importante. ¿Cómo construiste la secuencia del EP? ¿Hay una evolución emocional de la primera a la última canción?
R: Sí, y no. A pesar de que haya cohesión y cierto orden narrativo, también veo este álbum como una recopilación de pequeños relatos independientes. Lo que me ha llevado a cohesionarlo todo es la esencia del mismo, esa “cabriola” que te impulsa a hacerlo todo, a ser todo, y en ese salto hay una emoción que comparten todas las canciones.
P: De Tanto Leer…! tiene un título muy sugerente: parece hablar de imaginación, evasión o exceso de relato. ¿Qué relación tienes con la lectura como motor de canciones?
R: Siento que ha drenado en mí el poder de imaginar. He leído mucha lectura femenina, y creo que lo noto. Ana María Matute, Laura Gallego, Agatha Christie… son algunos ejemplos que he devorado. Leer me ayuda mucho a escribir mis letras, y noto muchísimo cuando no lo hago, pues se construye un muro delante de mí y no me deja crear tan fácilmente.
P: ROCÍN remite inevitablemente a Rocinante y al imaginario quijotesco. ¿Qué te interesaba de esa figura secundaria, casi pobre y entrañable, frente al héroe central?
R: La cuestión es que quién realmente era el héroe allí. Jajaja.
Aquel caballo, Rocinante —Quijote explicaba que le puso ese nombre aludiendo a que era un rocín antes de que él lo nombrara corcel—, no era más que un pobre animal flacucho y sin grandes virtudes, pero ahí estaba, aguantando el tipo. Yo siento haberme sentido así mil veces. Cuando por fin llegué a aceptarlo, surgió esta canción.
P: El EP se cierra o se expande visualmente con Dulcinea. ¿Por qué ese personaje merecía un lugar tan central en esta primera parte?
Cuando creaba el disco, y teniendo muy por bandera toda la historia cervantina, me afligía pensar que en aquella historia Dulcinea —quien realmente es Aldonza— no tuviera ni voz ni voto. Yo quería, en cierta forma, dar su versión de los hechos.
P: En Dulcinea aparece la idea de proyectar una versión magnificada de una misma. ¿Qué relación tiene eso con ser artista hoy, cuando también hay que construir una imagen pública en redes?
R: Dulcinea es otro reflejo distorsionado de la realidad dentro de CABRIOLA. Como artista, muchas veces he intentado mostrarme con perfección, magnificando a Dianka como una deidad indestructible, pero eso no es posible, porque el fallo es quien me hace ser. Y prefiero mantener los pies en la tierra, y entender que soy mucho más Aldonza que Dulcinea, y no hay nada de malo en ello.
P: Se te ha asociado con referentes como Marisol, Rocío Dúrcal, Peggy Lee o Yumi Arai. ¿Qué encuentras en esas voces o en esas épocas que no encuentras en el presente?
R: Algo muy, muy genuino. La forma de interpretar, había un destello en cada una de ellas, como una luciérnaga que alumbra con todo su esplendor. Para mí, son un referente de esencia, porque quiero sentir y pensar que lo que hago lo hago desde dentro hacia afuera, y no al contrario.
P: Si CABRIOLA (relato breve) es solo la cara A, ¿podemos esperar que la cara B contradiga, complete o destruya este primer relato?
R: Diría que solo hay transformación, evolución. Como quien se da cuenta de que ha estado loco, pero afianzando que quien ha sido es lo más valiente que ha podido ser y hacer.
P: Si este EP fuera una escena literaria, ¿qué estaría haciendo su protagonista en la última página?
R: Me encanta la pregunta. Y sí, eso se verá en el álbum. Tengo la firmeza de que todo en la vida es cíclico, hasta que aprendes la lección. Espero que este álbum suponga para mí el fin de muchos mundos, de muchas espirales. Que sea una despedida, pues lo siguiente será auténticamente nuevo.
Con ‘CABRIOLA’, Dianka parece cerrar una etapa y abrir otra al mismo tiempo: un tránsito entre la fantasía y la aceptación, entre el personaje y la persona, entre Dulcinea y Aldonza. El álbum, su segundo trabajo largo, está previsto para finales de 2026, después de haber comenzado a tomar forma pública con los adelantos ‘ROCÍN’ y ‘De Tanto Leer…!’. Antes, la artista presentará este universo en directo en Barcelona, con concierto anunciado en la Sala VOL el 13 de junio de 2026.
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