El 22 de febrero de 2021, Daft Punk convirtió una despedida en un mito pop. No hubo comunicado lacrimógeno ni entrevista de sofá: hubo un Epílogue de ocho minutos, extraído de su película Electroma, y un golpe seco en pantalla con dos fechas -1993-2021- que funcionaron como epitafio y como contraseña para una generación.
Cinco años después, la pregunta no es si el mundo superó la separación. La pregunta es si la separación fue, de verdad, el final. Porque Daft Punk -Thomas Bangalter y Guy-Manuel de Homem-Christo- llevan un lustro practicando un arte muy específico: el de estar sin estar. Y este febrero de 2026 lo han vuelto a hacer con una de esas apariciones que no rompen la promesa de “no volver”, pero sí reactivan el universo Daft Punk con precisión milimétrica.
La prueba: un nuevo vídeo para Human After All (2005), publicado para conmemorar el quinto aniversario del adiós. El clip recupera imágenes de Electroma y vuelve a colocar a los robots en un paisaje que ya es casi una metáfora: carretera, desierto, silencio y la sensación de que la modernidad es un túnel largo por el que avanzamos con casco.
La pos-separación como calendario: “el día Daft Punk”
Hay un detalle que dice mucho de cómo han gestionado su legado: el 22 de febrero se ha convertido en una especie de ritual anual. Sin anunciar un regreso, han ido marcando esa fecha con gestos que alimentan la conversación sin convertirla en nostalgia barata. En 2024, por ejemplo, conmemoraron la efeméride retransmitiendo Interstella 5555, la película animada asociada a Discovery, difícil de ver por canales oficiales durante años.
Si uno mira el patrón, hay una lógica casi “daftpunkiana”: en lugar de giras con olor a dinero fácil, microeventos que reordenan el archivo, lo vuelven a poner en circulación y lo conectan con el presente. Un vídeo hoy, una retransmisión ayer, una reedición mañana. Un modo de seguir diciendo “aquí está nuestra obra” sin caer en el “aquí estamos nosotros”.
Y ese matiz importa, porque Daft Punk no solo fueron música. Fueron una tecnología emocional: convirtieron el anonimato en marca, el casco en icono, la pista de baile en cine y el pop en un circuito donde cabían el house filtrado, el funk, el disco, el sci-fi y el romance de sintetizador. Su mayor truco no fue esconderse: fue hacer que el mundo quisiera mirarles más.
Por qué se separaron… y por qué no suena a capricho
Durante años, la ruptura quedó envuelta en el mismo misterio con el que construyeron su identidad. Hasta que Bangalter empezó a dejar pistas. En 2023 explicó que una de sus preocupaciones tenía que ver con el auge de la inteligencia artificial y con lo que eso podía hacerle a la relación entre creación, imagen y humanidad.
La idea encaja, además, con el corazón de Daft Punk: dos tipos que jugaron a ser robots para hablar, precisamente, de lo humano. No es casual que, cinco años después, el vídeo elegido para el aniversario sea Human After All. El título hoy ya no parece una frase: parece una discusión abierta.
¿Significa eso regreso? No. Significa algo más interesante: que el dúo se separó, sí, pero el proyecto Daft Punk -como estética, archivo y mito- quedó diseñado para vivir sin sus autores en primer plano.