RM ha puesto palabras al momento más delicado de BTS en los últimos años. En una amplia entrevista concedida a Rolling Stone, el líder del grupo explica que sufrió 18 meses de insomnio durante el servicio militar, que atravesó una crisis personal y que todavía no tiene una respuesta cerrada sobre qué representa hoy la banda. En ese contexto, Arirang, el primer álbum de material nuevo del grupo en casi seis años, aparece como una declaración de intenciones más que como una simple vuelta al mercado.

RM ha situado el servicio militar obligatorio como uno de los periodos más duros de su vida reciente. El artista ha explicado que pasó un año y medio de insomnio mientras cumplía con el alistamiento y que ese proceso afectó directamente a su salud mental. Según su relato, esa etapa lo dejó en una “cueva” interior, una imagen con la que resume el aislamiento y el desgaste emocional que arrastró durante esos meses. 

Durante ese periodo, la música funcionó como una herramienta de apoyo. RM señala que escuchó con frecuencia a Don Toliver, Playboi Carti, Dijon y Joji, aunque identifica una canción por encima del resto, Darling, I, de Tyler, the Creator. La frase “Forever is too long” se convirtió para él en una especie de consuelo, no por su significado original, sino porque la asoció a la sensación de que el tiempo en el ejército no avanzaba. También volvió a refugiarse en los versos de Rainer Maria Rilke, un poeta al que ha citado en varias ocasiones y cuya idea de que ninguna emoción es definitiva sirve aquí como marco para entender su estado anímico. 

El elemento más relevante de sus declaraciones no es solo el malestar vivido, sino que RM deja claro que esa incomodidad no ha desaparecido del todo. A cinco semanas del lanzamiento de Arirang, el cantante reconoce que sigue sintiendo al mismo tiempo “estrés extremo” y “alegría extrema”, y admite que todavía está confundido. Esperaba encontrar tras el servicio militar una visión más clara y compartida sobre el futuro de BTS, pero asegura que ese consenso nítido no ha llegado. Lo que existe, según explica, es una imagen todavía “borrosa” del grupo. 

Esa confesión resulta especialmente significativa porque enlaza con las dudas que RM ya venía expresando desde 2022. Entonces admitió que no tenía claro qué tipo de grupo era BTS ni qué historia debía seguir contando. En la nueva entrevista recupera esa línea de pensamiento y la conecta con la trayectoria internacional de la banda, especialmente tras el impacto global de Dynamite, Butter y Permission to Dance. El trasfondo de su reflexión es claro, el éxito mundial también abrió una crisis de identidad sobre el sonido, el idioma y la dirección artística del grupo. 

Arirang no aparece como un regreso nostálgico, sino como una respuesta abierta a una pregunta central para BTS y para la industria pop internacional, qué es BTS en 2026. El propio RM afirma que las 14 canciones del disco pueden servir para contestar, al menos parcialmente, a esa cuestión. No plantea el álbum como una solución definitiva, sino como un intento de redefinir el lugar que ocupa la banda después del parón, del servicio militar y de las carreras en solitario. 

La tesis que sí parece tener clara el líder del grupo es otra, BTS solo puede seguir existiendo si continúa desafiándose. RM sostiene que, si la banda deja de explorar o de empujar sus límites, ya no habría motivo real para continuar como equipo. Esa idea convierte a Arirang en una prueba de continuidad creativa, no solo en un gran lanzamiento comercial. La estrategia pasa por demostrar que BTS sigue en movimiento y que no quiere quedar reducido a una fórmula ya amortizada por su propio éxito. 

Arirang vendió 641.000 copias en Estados Unidos en su primera semana y que alcanzó el número uno en las listas de Apple Music en 115 países. Además, otros medios han recogido que el disco debutó en lo más alto del Billboard 200 y que la nueva gira mundial ya está en marcha tras la vuelta del grupo a los escenarios. 

J-Hope reconoce que también llegó a preguntarse si recibir tanto amor y tanta atención era realmente positivo. Explica que sintió una fuerte presión y que se planteó incluso “apagarlo todo”, aunque finalmente concluyó que mantener viva esa llama era la decisión más auténtica para él. 

Suga ofrece una perspectiva distinta. En su caso, asegura que siempre dio por hecho que BTS volvería a reunirse y que, desde dentro, esa continuidad se veía como algo evidente. Según explica, la etapa en solitario respondió a la imposibilidad de funcionar en grupo en ese momento, pero no puso en cuestión la supervivencia del proyecto. La coexistencia de ambas miradas, la duda profunda de algunos miembros y la seguridad de otros, ayuda a entender mejor la complejidad interna de esta nueva etapa. 

También Jin refuerza esa idea de regreso estructural al asegurar que echó de menos al resto de integrantes y que no ve demasiado sentido a continuar si no es dentro del grupo. J-Hope, por su parte, añade que la reunión le ha servido para comprobar que los otros miembros cubren vacíos expresivos y escénicos que él percibe en sí mismo.

Lo que hay es una banda que vuelve después del desgaste, la duda y la distancia, y que intenta redefinirse a través de un disco que combina ambición comercial con necesidad de sentido. En el caso de RM, además, esa redefinición pasa por algo poco habitual en la industria pop global, reconocer en voz alta que el éxito no elimina la ansiedad, que la salud mental también se resiente en la cima y que la honestidad puede ser, ahora mismo, la forma más precisa de explicar qué es BTS en 2026. 

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