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¿Sabías que uno de los mejores guitarristas de la historia lleva una máscara de plástico, un cubo de KFC en la cabeza y tiene más de 500 álbumes. Su nombre artístico es Buckethead y, detrás de esta extravagante apariencia, se encuentra uno de los músicos más prolíficos y técnicamente sorprendentes de las últimas décadas. En una época en la que las redes sociales han convertido la exposición constante en una parte fundamental de la carrera de cualquier artista, Buckethead representa casi lo contrario: el misterio.
Su personaje, su estética y su decisión de mantener buena parte de su identidad en segundo plano han contribuido a construir una figura casi mitológica dentro del mundo de la guitarra. Como si de un superhéroe o un villano de cómic se tratara, Buckethead creó un alter ego que terminó siendo tan importante como la propia música.
La comiquesca historia de origen de Buckethead
Buckethead comenzó a tocar la guitarra siendo muy joven y pronto desarrolló una extraordinaria habilidad técnica. Influenciado, entre otros, por guitarristas como Paul Gilbert, perfeccionó el shred, un estilo caracterizado por su enorme velocidad, precisión y complejidad técnica. Pero, como ocurre con cualquier personaje rodeado de misterio, su historia está llena de leyendas.
Algunas de las más disparatadas cuentan que fue criado por gallinas y que de ahí procede su peculiar estética, mientras que otras incluso lo describen como una especie de robot llegado del futuro debido a la precisión casi mecánica con la que interpreta sus solos. La realidad es bastante más terrenal: detrás de la máscara se encuentra Brian Patrick Carroll, un músico estadounidense apasionado por el cine de terror, especialmente por la saga Halloween, y por la estética camp. De esa mezcla de referencias nació una identidad que acabaría convirtiéndose en una de las más reconocibles del rock instrumental.

Breakdance, juguetes y nunchakus: la alocada puesta en escena del guitarrista
Y si su aspecto ya resulta llamativo, sus conciertos no se quedan atrás. Buckethead ha construido una puesta en escena completamente alejada de la de un guitarrista convencional: mientras demuestra su dominio absoluto del instrumento, puede incorporar movimientos de breakdance, interactuar con el público, regalar juguetes relacionados con su personaje o incluso realizar trucos con nunchakus. Todo ello contribuye a esa sensación de estar viendo a un personaje salido de un videojuego o de una película de acción.
+500 álbumes y su paso de 4 años por Guns N' Roses conforman una carrera musical que aún sigue en activo
Su extravagancia también se traslada a su música, donde su gigantesca discografía abarca estilos y atmósferas muy diferentes. Con más de 500 álbumes y proyectos publicados, resulta prácticamente imposible abarcar toda su producción, aunque trabajos como Colma, Crime Slunk Scene y Electric Tears son algunos de los títulos más destacados para acercarse a sus diferentes facetas como compositor e intérprete. A su impresionante carrera en solitario hay que añadir, además, su paso por Guns N’ Roses. A finales de los años 90, Axl Rose lo incorporó como uno de los guitarristas de la banda, convirtiéndolo durante varios años en una de las piezas de una formación que intentaba reinventarse tras la salida de varios de sus miembros originales.
Sin embargo, Buckethead nunca dejó que su paso por una banda de semejante dimensión eclipsara su propia identidad artística. Su carrera ha seguido desarrollándose al margen de las etiquetas y de las reglas habituales de la industria musical. Y quizá ahí reside precisamente el secreto de su atractivo: en un mundo en el que cada vez conocemos más de los artistas, Buckethead ha conseguido construir una carrera basada en lo contrario. Una máscara, un cubo de pollo frito, una guitarra y cientos de discos han sido suficientes para convertirlo en uno de los personajes más enigmáticos y singulares de la historia de la guitarra.




