Mans de Destral i els Oratges Canviants, en castellano Manos de hacha y los tiempos (meteorológicos) cambiantes, son una banda inclasificable en el panorama de la música en valenciano. Desde un pop-rock de personalidad muy marcada, el grupo se mueve, como su propio nombre sugiere, entre tormentas, días de calma y horizontes abiertos.
Todo ello guiado por unas letras originales, narrativas y de una notable ambición literaria. En su segundo trabajo, Aixopluc, la banda conserva esa esencia, pero amplía el campo de juego con ocho canciones que se desplazan entre el rock, el funk, el indie, la psicodelia, las guitarras surf y los ritmos bailables. El domingo 19 de julio tienen un concierto en la sala Black Note de València. Que la fecha coincida con la final del mundial de futbol és toda una declaración de intenciones de un grupo contracorriente.
Un disco que no busca una zona de confort
La palabra valenciana aixopluc alude a un refugio frente a la lluvia o al mal tiempo. Sin embargo, el disco no busca una zona de confort. El cobijo de estas canciones es frágil y provisional: una grieta desde la que pensar, resistir, recordar, bailar o reír mientras fuera continúan la tormenta, el ruido y la incertidumbre. La mirada crítica atraviesa todo el trabajo, aunque nunca se convierte en consigna ni renuncia al humor, al juego o a la imaginación.
Desde el primer corte, Welcome to Babilònia, la banda desnuda una sociedad de mercaderes que fabrica necesidades, verdades fake y el ruido necesario para que no nos escuchemos. La crítica social reaparece en Ais, una versión de la canción de Ovidi Montllor revestida de una atmósfera crepuscular que puede recordar al universo de Chris Isaak. También resulta sorprendente València, que transita desde el vals hasta el punk para contarnos la rebelión de personajes míticos de la ciudad—como la Moma o la Sibila — para liberar la Valencia del turismo y la especulación.
Ribera, una mezcla poderosa de folklore valenciano con guitarras surf, el reggaeton filosófico Ulleres de sol o Deih, la historia de un naufrago espacial que olvidó su destino, son ejemplos del imprevisible imaginario literario y musical de esta banda. Finalmente, Deixa'm estar representa la huída hacia delante de quien se ha calentado demasiado la cabeza y quiere levitar en la pista de baile.
¿Cómo unir todo esto? En Aixopluc, la unidad no depende de una fórmula sonora fija, sino de una voz reconocible y de una determinada manera de mirar el mundo. Canciones para sobrevivir a la intemperie y encontrar todavía espacios para la poesía, el humor, la resistencia y el baile. Porque, cuando todo parece estar en el aire, quizá la música siga siendo una de las pocas formas de cobijo que nos quedan.
Síguenos en Google Discover y no te pierdas las noticias, vídeos y artículos más interesantes
Síguenos en Google Discover
Añadir ElPlural.com como fuente preferida de Google.
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.