El psiquiatra Amir Levine, coautor del bestseller internacional 'Maneras de amar', vuelve a las librerías con 'Seguridad emocional' (Planeta), un libro escrito en solitario donde aborda el impacto de los distintos tipos de apego en nuestras vidas y ofrece herramientas prácticas, respaldadas por la neurociencia, para mejorar la salud emocional y nuestras relaciones. “No hace falta un gran esfuerzo, pero sí una intención de entender cómo funciona nuestro cerebro social para ponerlo a nuestro favor”, explica Levine en una entrevista para ElPlural en la que ha defendido que gran parte de nuestro sufrimiento emocional nace de vínculos inseguros y de la sensación de exclusión.
Le hemos propuesto además analizar algunos refranes sobre las relaciones y el amor, como 'Piensa mal y acertarás' o 'Quien bien te quiere te hará llorar', que, a su juicio, reflejan formas de apego inseguro profundamente arraigadas en nuestra sociedad. Detrás de esos dichos populares ve miedo, inseguridad o dependencia emocional.
Le hemos preguntado qué tipo de apego presentan Donald Trump, Benjamin Netanyahu y Vladimir Putin y, aunque evita especular sobre sus vínculos personales, advierte de que los líderes que fomentan la división representan “el extremo opuesto” de lo que intenta transmitir con este libro: la idea de que compartimos “un cerebro social” y una necesidad humana básica de conexión, seguridad emocional y humanidad compartida.
Entrevista con Amir Levine: “No hay nada en el mundo tan poderoso como un vínculo seguro”
P.- ¿Hace falta esfuerzo para aplicar los consejos que recoges en ‘Seguridad emocional’?
R.- Con este libro he intentado trasladar conceptos e ideas de la neurociencia a todos los públicos, hacer sencillo algo que, en principio, es muy complejo. La respuesta corta a tu pregunta sería que no, no hace falta un gran esfuerzo, pero lo que sí hace falta es una intención, un deseo de entender cómo funciona nuestro cerebro social para que funcione a nuestro favor en vez de funcionar en contra de nosotros.
P.- ¿Nuestra seguridad emocional cambia según el tipo de relación o es siempre la misma?
R.- Me llevó mucho tiempo dilucidar esta cuestión hasta que me di cuenta de que hay un hilo conductor cuando hablamos de seguridad emocional, que está basado en sentirse a salvo, en sentirse protegido. Y de ahí el modelo PReDICC (acrónimo que se refiere a predictibilidad, reactividad, disponibilidad, confiabilidad y consistencia) , que se aplica a todas las relaciones.
Si estamos inseguros, lo sentimos en todos los ámbitos y hay ejemplos en el libro. Nos puede pasar en el ámbito laboral, entre adolescentes o jubilados. Nos sentimos excluidos cuando no nos invitan a una reunión social, con independencia del ámbito en el que se produzca.
P.- ¿Cómo enseñas a un niño pequeño a gestionar adecuadamente que no pasa nada porque no le hayan invitado a un cumpleaños de un compañero del cole sin que afecte a su autoestima? ¿Cómo equilibrar en este caso el derecho de cada uno a invitar a quien quiera con el hecho de ser el excluido?
R.- Mira, el ejemplo que das es muy bueno porque muestra cómo la cultura no está realmente alineada con nuestro cerebro social. Me explico: al cerebro le da igual esa lógica que mencionas de 'tienen derecho a no invitarte' o 'no pasa nada porque no te hayan invitado'. Realmente, los efectos de eso son inevitables.
Nuestro cerebro social sigue reaccionando al rechazo aunque quien nos excluya nos parezca despreciable
El impacto negativo en la autoestima o en la pérdida del sentido de la vida lo demuestra muy bien el experimento que menciono al principio de ‘Seguridad emocional’, cuando dos personas se están pasando la pelota y, de pronto, una queda excluida. Incluso si le ofreces dinero por ser el excluido, el efecto en nuestro cerebro social no cambia. Lo mismo cuando se explica que los que pasan la pelota son del Ku Klux Klan, el impacto sigue estando, aunque pensemos que los que nos excluyen son personas despreciables.
Nuestro cerebro entiende esto como algo negativo, ya que ancestralmente nuestra supervivencia dependía de no ser excluidos. En el pasado eso podía determinar que fuéramos devorados por un animal.
P.- ¿Podrías darme algún consejo para mejorar la seguridad emocional de un adolescente?
R.- Soy psiquiatra infantil y participo en programas para enseñar a niños de diferentes edades, a veces de tres o cinco años, y adolescentes, las herramientas que recojo en ‘Seguridad emocional’, hacerles ver los diferentes apegos que se tienen con las personas y la importancia que tiene para el cerebro establecer una conexión segura.
En el caso de los niños, por ejemplo, el impacto podría venir de los amigos, cuando no quieren jugar contigo. Entonces, se trata de enseñarles el modelo PReDICC para que aprendan a establecer lo que podríamos llamar amigos fiables y consistentes.
Lo vemos tanto en adultos como en adolescentes: muchas veces intentamos apagar fuegos en nuestras relaciones sin conseguirlo y se convierten en algo muy dramático. Mientras tanto, estamos ignorando a otras personas que sí entrarían en ese modelo PReDICC de alto valor emocional.
Lo que intento enseñar es el valor de los vínculos seguros y la importancia de hacerlo para construir un modo de apego seguro en la edad adulta.
Elegir amigos fiables también se aplica a las redes sociales
P.- ¿Son las redes sociales el peor enemigo para la seguridad emocional?
R.- Tenemos el potencial para interactuar de forma diferente en distintos medios y esto incluye las redes sociales, por lo que debemos aprender a movernos en todos esos ámbitos. De ahí la topografía del apego que menciono, que te permite ver cómo interactúas de forma distinta con las diferentes personas y también con las redes sociales. Elegir ‘amigos fiables’ para que tengan una influencia positiva en nuestra seguridad emocional también se aplica a las redes sociales.
Me viene a la mente un ejemplo: en Instagram se está mucho más pendiente de los ‘likes’, de la aprobación externa. Sin embargo, en TikTok se ven vídeos y no necesitas esa interacción de aprobación constante. Puede que te sientas mejor aquí si esa validación te afecta.
P.- Entiendo que todo esto va según la personalidad de cada uno.
R.- Sí, efectivamente depende de la personalidad. Aquí el asunto es que están las dos partes de la ecuación: la personalidad del individuo y las interacciones con el entorno o lo que nos devuelve ese entorno. La topografía intenta mostrar qué parte pone cada cual, qué aporta el individuo y qué aporta el entorno con el que estamos interactuando.
‘Seguridad emocional’ va dirigido a que seas capaz de ver las relaciones positivas que muchas veces estás ignorando mientras pones énfasis en relaciones negativas que te están restando seguridad emocional.
Muchos políticos intentan dividirnos y están justamente en el extremo opuesto de lo que quiero conseguir con este libro
P.- Netanyahu, Trump y Putin ¿qué tipo de apego diría que tienen? ¿Qué consejo les darías?
R.- ¡Qué pregunta! En su vida privada es difícil decir nada de su tipo de apego. Ahí estaríamos especulando porque realmente no sabemos cómo interactúan en sus relaciones íntimas.
Pero sí puedo decir que parte de la razón por la que creo que este libro es importante justo ahora y cómo yo mismo lo utilizo en mi vida para poder hacer frente a estos acontecimientos geopolíticos tan difíciles de tolerar emocionalmente.
La hiperconectividad saludable con el mundo aumenta la autoestima, el sentido de la vida y la sensación de control sobre nuestra propia vida. No puedo controlar los acontecimientos geopolíticos, pero sí puedo controlar esas pequeñas interacciones cotidianas en mi vida.
De esta manera, logro protegerme de todo aquello que está fuera de mi control, de esos líderes problemáticos y de esas situaciones difíciles. La historia está llena de líderes así.
Compartimos un cerebro social y todos buscamos conexión
Además, una cosa importante: muchos políticos intentan dividirnos y están justamente en el extremo opuesto de lo que yo quiero conseguir con este libro, que es poner el énfasis en que compartimos un cerebro social, que todos buscamos conexión y conectividad. Prefiero subrayar nuestra humanidad compartida.
Más que ‘piensa mal y acertarás’, yo diría: ‘piensa de una manera segura’
P.- Quiero que hagas una reflexión rápida sobre refranes o dichos españoles sobre las relaciones sociales, por ejemplo: ‘Piensa mal y acertarás’. ¿Es un buen o mal consejo?
R.- Te diría que es un mal consejo porque aquí se trata de matices y de los diferentes modos de apego. Cuando partimos de esa lógica, nos damos cuenta de que vemos el mundo de una forma específica y lo que ocurre, muchas veces, nos reafirma en nuestros sesgos.
Entonces, desde un punto de vista de seguridad emocional, se trataría justamente de llegar a un punto de vista más equilibrado. Lo que sabemos sobre los estilos de apego es que vemos el mundo desde una perspectiva muy concreta y el cerebro reafirma nuestras creencias e ignora otras posibilidades. Por eso diría que más que “piensa mal y acertarás”, sería mejor decir “piensa de una manera segura”, porque eso incluye matices. Cada uno tiene su punto de vista y cuando intentas comprender de dónde viene la otra persona y por qué piensa así, puedes adoptar una perspectiva más segura. No es cuestión de equivocarse o acertar, sino que solo estás viendo una parte de la película. Y esto es muy interesante porque muestra cómo esos patrones de apego inseguro han calado en nuestra sociedad, un tema que abordo en la tercera parte del libro, cuando hablo del cerebro seguro y de las ideas preconcebidas.
Cuando comprendemos nuestra necesidad de conexión podemos tener relaciones mucho más seguras y equilibradas
P.- Vamos ahora con otro dicho bastante universal: ‘El amor es ciego’.
R.- El amor muchas veces puede hacernos perder perspectiva. Pero precisamente por eso es importante entender cómo funciona nuestro apego y nuestra necesidad de conexión, porque cuando comprendemos eso podemos tener relaciones mucho más seguras y equilibradas.
P.- ‘Del amor al odio hay un paso’.
R.- Describe bastante bien cómo operamos en función de su apego. Las personas con apego seguro tienen más estabilidad emocional y es muy difícil que cambien de una emoción extrema a otra de forma tan rápida.
En cambio, las personas con apego inseguro sufren vaivenes emocionales y tienen muchos más pensamientos negativos sobre las relaciones. Además, suelen verlas como algo difícil y amenazante.
Mi libro y todo el trabajo terapéutico que hago va dirigido a ayudar a las personas a pasar a un funcionamiento seguro y alejarse de esas formas inseguras de interpretar el mundo y las relaciones.
P.- Por último, uno que a mí me parece especialmente peligroso ya que puede ocultar o justificar una relación tóxica: ‘Quien bien te quiere te hará llorar’.
R.- Este dicho muestra el enorme potencial que tienen los vínculos afectivos. El apego tiene que ver con cómo nos sentimos seguros en el mundo, ya sea con amistades, pareja u otras personas importantes. Y cuando algo malo nos ocurre, todos tenemos inmediatamente en la cabeza una especie de jerarquía de apego: pensamos quién es la primera persona a la que llamaríamos, la segunda, la tercera… Cuando estamos vinculados de forma segura con alguien, esa persona puede hacernos sentir mejor casi de inmediato. No hay nada en el mundo tan poderoso como un vínculo seguro.
El apego está en el centro tanto del sufrimiento como de la curación del sufrimiento
Al mismo tiempo, un apego inseguro puede convertirse en una de las fuentes más intensas de sufrimiento emocional, angustia y ansiedad. Por eso el apego está en el centro tanto del sufrimiento como de la curación del sufrimiento. Cuando dices ese refrán, en realidad estás describiendo el enorme poder que tiene un vínculo: puede llevarte a un lugar de dolor y lágrimas, pero también puede ayudarte a sanar y hacerte sentir mejor. A la hora de curarnos de algo malo que nos haya ocurrido, el vínculo negativo efectivamente puede hacernos llorar, mientras que el vínculo positivo nos reforzará y nos hará sentir mejor.
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