Lena Sundström y Jens Mikkelsen, dos reconocidos periodistas de investigación de Suecia, han entrado en la ficción por la puerta grande. Su ópera prima 'Jaque a la reina' (Destino), ha ganado el premio de la Academia Sueca a la Mejor Novela Negra en la categoría de Debut del Año. El jurado la calificó como "una novela policíaca periodística de primer nivel que cobra vida de forma vívida a través de sus personajes y escenarios, con una representación de Malmö que refleja nuestra sociedad polarizada".
Ambos autores han viajado a España estos días y nos reciben en uno de los salones de la embajada de Suecia en nuestro país, rodeados de retratos de la familia real, obras de arte y un piano. Sin embargo, el mundo que describen en 'Jaque a la reina' está muy alejado de la paz que respira este acogedor palacete de finales del siglo XIX, ubicado frente al histórico hotel Santo Mauro en Madrid.
El relato nos lleva a Malmö, la tercera ciudad de Suecia donde conviven 187 nacionalidades distintas. En los años 80 se popularizó una frase que llegó a estamparse en camisetas que decía: 'Si has visto Malmo, has visto todo el mundo’, para destacar esa multiculturalidad. Sundström y Mikkelsen han trasladado a la ficción su día a día como reporteros y ofrecen una intriga trepidante que combina política, corrupción, clases sociales y asesinatos siguiendo la tradición del llamado nordic noir, aunque no se sienten del todo identificados con esa etiqueta porque lo suyo, aclaran, no ocurre en lugares aislados en plena naturaleza, sino en un entorno urbano.
"Hemos seguido la senda marcada por Maj Sjöwall y Per Wahlöö a principios de los años 60, una pareja también en la vida real que escribía novelas con una parte de crítica social y elementos de suspense, pero además aderezaban las partes más oscuras con humor", aclaran. Otro de sus referentes es Henning Mankel, precursor también de la novela negra escandinava, quien sacó a la luz los problemas la sociedad sueca a través del detective Kurt Wallander, una especie de antihéroe vulnerable: fumador empedernido, alcohólico y adicto a la comida basura, pese a su diabetes.
Pero si algo les distingue es que ponen el buen periodismo como hilo conductor de la historia. De hecho los dos protagonistas son un redactor del periódico local de Malmö y su antigua novia de juventud, una periodista de prestigio internacional que vuelve a su ciudad después de que su marido la haya abandonado. Ambos se unen para investigar la muerte de una conocida activista, asesinada presuntamente por unos inmigrantes indocumentados. La Policía cierra en falso el caso, pero ellos creen que hay algo más. La búsqueda de la verdad los empujará a cruzar límites que nunca creyeron que estarían dispuestos a traspasar.
Entrevista con los autores de 'Jaque a la reina': No es un libro de superhéroes ni superheroínas, son personas reales"
P.- ¿Qué vamos a encontrar en esta novela?
(Lena) Es una historia sobre cómo los poderosos y las personas con dinero, por ejemplo, se aprovechan de las personas pobres, vulnerables y que no tienen una voz. También hay sexo, asesinatos, un clan que se dedica a matar por diversión. Son temas bastante cercanos a la realidad o lo que hemos podido percibir en nuestro trabajo como periodistas de investigación. Hemos cambiado algunos detalles para que no sean reconocibles.
(Jens) El escenario es Malmö, donde personas de distintas clases sociales interactúan. No es un libro de superhéroes ni superheroínas, son personas reales, con muchísimos defectos y capas, que se meten en los mismos problemas que en la vida real.
(Lena) Como periodistas accedemos a una serie de mundos paralelos que son inaccesibles para las personas comunes y corrientes. En la ficción podemos dar acceso a los lectores a esos mundos paralelos. Por ejemplo, Jens ha hecho mucho trabajo de investigación y reportajes sobre las personas que viven fuera de la ley bajo los rieles del tren.
Jens: "Comenzó un poco como una broma, cuando publiqué una foto en Facebook" [Están escribiendo ya la tercera entrega de la serie]
P.- La novela negra tiene una carga de denuncia social importante, como pasa también con el buen periodismo. ¿Cómo dais ese salto de la realidad a la ficción?
R.- (Jens) Comenzó un poco como una broma, cuando publiqué una foto en Facebook en la que estaba en la playa de Malmö con el rascacielos de Calatrava en la parte trasera. Entonces dije: ‘Este es el típico retrato de un autor de novela negra. Ahora tengo que averiguar de qué trata esa novela negra. Jajaja’. Lena vio la publicación y me llamó.
(Lena) Los dos habíamos publicado libros de no ficción, pero apenas nos conocíamos, más allá de coincidir en alguna feria literaria. Yo quería escribir una novela negra, donde el escenario se convierte en un protagonista más. Malmö me parecía el sitio perfecto porque en este pequeño territorio, donde coinciden 187 nacionalidades distintas, era perfecto.
(Jens) Lena vive en Estocolmo y yo en Malmö así que tenemos la perspectiva de fuera y la de dentro. Ha funcionado muy bien el tándem.
Este pequeño territorio de apenas 350.000 personas es como si comprimiera a toda Europa. Hay una frase de los años 80 que incluso se imprimió en camisetas que dice: ‘Si has visto Malmo, has visto todo el mundo’.
P.- ¿Hay españoles en Malmö?
(Jens) Sí, hay españoles en Malmö, llegaron muchos en los años 80. También hay mucha población de América Latina, sobre todo de Chile, de América del Sur. Contamos con una comunidad bastante grande de personas que que hablan español.
Hemos seguido la senda marcada por Maj Sjöwall y Per Wahlöö a principios de los años 60
P.- ¿Os sentís identificados con el nordic noir? ¿Qué aportáis al género?
(Jens) El nordic noir clásico tiene lugar en un lugar aislado en medio de la naturaleza, y subraya la soledad y el ambiente. Puede resultar muy exótico para los países del sur de Europa, pero nosotros hemos querido alejarnos de esa imagen y trasladar la novela a un entorno urbano. En ese sentido hemos seguido la senda marcada por Maj Sjöwall y Per Wahlöö a principios de los años 60, una pareja también en la vida real que escribía novelas con una parte de crítica social y elementos de suspense, pero además aderezaban las partes más oscuras con humor.
(Lena) Otro referente es Henning Mankel, que ubica sus novelas en el sur de Suecia y quizá sean más intelectuales que los libros que normalmente se incluyen en el nordic noir.
El libro lleva la firma de los dos y por tanto, tiene que ser lo suficientemente bueno
P.- Hacéis una buena pareja literaria, se os ve con muy buena sintonía.
(Jens) Estamos muy a gusto, de hecho, trabajamos en un documento único, no tenemos ningún tipo de contención a la hora de descartar partes que no están a la altura. El libro lleva la firma de los dos y por tanto, tiene que ser lo suficientemente bueno.
(Lena) Hemos tenido alguna pequeña pelea, pero por temas nada relevantes, por ejemplo, si una embarcación tendría que ser de madera o de plástico. Como reporteros de investigación, tenemos los dos la obsesión por la precisión.
En la novela se trasladó un cadáver metido en una bolsa en el maletero del coche, tomamos medidas y llegué a meterse en la bolsa porque queríamos que fuera todo lo preciso posible. Probablemente es un detalle mínimo del que nadie se va a dar cuenta, pero queremos evitar que un forense, un agente de Policía o cualquier exerto piense que no es realista.
(Jens) Yo quedé a cenar con un forense para que me explicara cómo se descompone el cadáver de una persona que lleva tres días muerta. Estuvimos tres horas charlando y siempre me termino la pizza muy rápido, pero en esta ocasión me costó hacerlo.
Los hechos, que siempre han sido como la religión de los periodistas, han dejado de interesar
P.- En la novela el periodismo ocupa un lugar importante, un periodismo que en la vida real pasa por tiempos difíciles. ¿Cómo es la situación en Suecia?
(Lena). Empiezo por lo positivo, en Suecia casi todos los lectores quieren reportajes de investigación que echen luz, por ejemplo, sobre los casos de corrupción. De esta manera actúan como un mecanismo de control de los poderosos. En este sentido, los medios de comunicación contratan a equipos de periodistas de investigación, no solo porque crean en ello sino porque es un buen modelo de negocio al haber esa demanda.
En la parte negativa, lo que más me preocupa es que los hechos, que siempre han sido como la religión de los periodistas, han dejado de interesar. Asistimos a un fenómeno que allí llamamos ‘resistencia a los hechos’.
(Jens) La línea que marca la diferencia entre hechos y opiniones es cada vez más fina. Como decía Lena, el periodismo de investigación es rentable, si los medios quieren cobrar una suscripción, necesitan un buen equipo.
Nos hemos hecho un poco con el lema de Trump de ‘Make America Great again’, pero cambiando América por periodismo
(Lena). Queríamos mostrar cómo es el trabajo de un periodista y por eso hemos elegido como protagonistas en vez de un abogado o un agente de policía a dos reporteros. Este trabajo, a menudo, implica debates éticos: no podemos publicar una noticia si no está contrastada por varias fuentes, analizamos el impacto… Nos hemos hecho un poco con el lema de Trump de ‘Make America Great again’, pero cambiando América por periodismo. Hagámoslo grande y concienciemos a la gente de la importancia que tiene.
P.- Aquí en España nos enfrentamos a agitadores que que se hacen pasar por periodistas y difunden noticias falsas a través de las redes sociales, apoyados por medios poco rigurosos, ¿este fenómeno existe también en Suecia?
(Lena) Sí, es exactamente igual. Hay partidos políticos que se han convertido en auténticas fábricas de trolls, con gente dedicada a inundar el discurso público con memes, esparciendo mentiras y mensajes de odio. Somos también víctimas de intereses de otros países como puede ser Rusia, algo que también ha pasado al otro lado, por ejemplo, con el escándalo de Cambridge Analytica, que pudo cambiar el resultado de las de las elecciones de EEUU.
Hay influencers en Suecia que tienen más poder que algunos medios tradicionales
(Jens) Es un problema enorme. Hay influencers en Suecia que tienen más poder que algunos medios tradicionales. Pueden poner en el disparadero a una persona sin mediar ningún debate ético y sin contrastar ni investigar la información como se hace en el periodismo. Para estas personas, obviamente los hechos no son relevantes.
Hace poco la prensa seria publicó un reportaje sobre un internado para niños ricos en el que había alumnos que pegaban y denigraban a otros compañeros. La dirección del centro no quiso hacer declaraciones a los medios de comunicación, pero contrató a un influencer para hacer post sobre el maravilloso ambiente del colegio y sus bondades. Nos podemos burlar de esta situación tan burda, pero no es motivo de risa, la verdad. Esto traspasa también a los políticos, que prefieren no hablar con los medios de comunicación tradicionales o conceden entrevistas por escrito que no sabes quién contesta.
Ahora mismo, el estado del bienestar en Suecia no es para todos
P.- La necesidad del actual gobierno sueco de contar con la ultraderecha para tomar decisiones, ¿está poniendo en riesgo el estado del bienestar allí, que siempre se pone como ejemplo?
(Lena) Hasta hace no mucho tiempo, el partido de extrema derecha era un partido abiertamente nazi, pero ahora han ido cambiando sus posturas más radicales haciendo una especie de white washing. Pero sus ideas, básicamente, siguen siendo las mismas y el partido está creciendo. Mientras tanto, el Partido Socialdemócrata está en la oposición y poco puede hacer para evitar que se desmantelen algunas políticas sociales. Ahora mismo, el estado del bienestar en Suecia no es para todos.
Hay un problema añadido que afecta tanto a políticos como a periodistas que parece que dicen o escriben lo que el público quiere. Es como si preguntasen: ‘¿Quién queréis que seamos?’ Y respondiesen conforme a sus deseos. No saber ni en qué creemos me parece particularmente peligroso.
(Jens) En el pasado había unos valores fundamentales que unían a toda la profesión, por ejemplo, la creencia en los derechos humanos, en la democracia, en la libertad de prensa. Hoy en día, incluso estos grandes valores están siendo cuestionados. Nos enfrentamos a un enorme reto.
P.- ¿Esta unión que habéis forjado tiene intención de permanecer?
(Lena) Sí, vamos a seguir escribiendo a cuatro manos, es demasiado divertido para dejarlo. . Ya hemos escrito el segundo libro de la serie, que se llama Baby X en sueco, y estamos con el tercero. Todos abordan la problemática social en Malmö.
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