La abogada Beatriz Castellanos es experta en conflictos familiares y de pareja, violencia de género y sexual, en investigación y perfilación criminal y análisis de conducta. Combina su trabajo como abogada con el oficio de escritora, en el que precisamente aborda muchos de los temas de las distintas problemáticas sobre la vida en pareja.
Uno de sus proyectos más recientes es "La infidelidad financiera: ¿Cómo prevenir la traición económica en la pareja?", un libro en el que analiza el funcionamiento de las estafas sentimentales y las tácticas que utilizan quienes las cometen, al tiempo que propone claves para detectarlas y gestionarlas. Se trata de un tema que está muy en boga con motivo del día de San Valentín, de ahí que en ElPlural.com conversamos con la autora para profundizar en las ideas que desarrolla en la obra.
¿Cómo surgió escribir sobre esta temática?
Por razones personales y profesionales. Viví en primera línea lo que supone una infidelidad sexoafectiva, y como ocurre con frecuencia, vino acompañado de deslealtad financiera. Fue ese choque entre "jamás pensé que me ocurriría a mí" y "esto les sucede a más personas de las que imaginamos" lo que me impulsó a compartir una problemática muy silenciada y que como abogada soy testigo de lo relevante que es. Las rupturas no solo se producen por falta de amor, sino por la combinación de silencios, engaños y desorden financiero.
¿Por qué cree la infidelidad financiera sigue siendo un tema del que apenas se habla en las parejas?
La infidelidad financiera es el tabú dentro del tabú. Porque hablar de las finanzas en el amor sigue considerándose un asunto íntimo y relegado a la esfera privada. El dinero se asocia al poder, control, vulnerabilidad y estatus, y esto genera miedo al reproche por errores, a ser juzgados, a parecer materialistas... Muchas personas prefieren ocultar información antes que mostrarse financieramente transparentes. Otras priorizan la utilidad económica por encima del vínculo afectivo. En el peor de los casos podemos ser víctimas no solo de estafas emocionales, también de estafas financieras y patrimoniales dentro de la relación. Mientras sigamos tratando el dinero con prejuicio, como algo incómodo, seguiremos silenciando conversaciones que son esenciales para la salud financiera de la pareja.
En el libro mencionas la recomendación de no fundar una pareja o una empresa al 50% sino priorizar la equidad sobre la igualdad, ¿cuál es el motivo?
Las personas no siempre parten del mismo punto, ni cuentan con los mismos ingresos, patrimonio o estabilidad laboral. A lo largo de la vida pueden existir periodos de vulnerabilidad como la maternidad, una enfermedad o despido, que hacen inviable una igualdad matemática. Es preferible optar por modelos basados en la proporcionalidad y la cooperación económica, que eviten desequilibrios de poder y deudas emocionales. El respeto y la simetría en la toma de decisiones son fundamentales para el bienestar y equilibrio de la relación.
¿En qué momento una mentira económica —como ocultar un gasto o una deuda— deja de ser algo puntual y se convierte en una traición?
Una mentira económica puede ser un error puntual; la traición empieza cuando se vuelve sistema. No se trata de un olvido o un impulso, sino de ocultar consciente y sostenidamente gastos, deudas, cuentas o ingresos. Incluso se puede inducir el miedo financiero en la pareja, la dependencia económica, poner en riesgo el patrimonio conjunto y el privado. Se tiene intención de engañar y sacar ventajas económicas a costa de la pareja bajo el silencio financiero y la manipulación de la información. Esto además de quebrar la confianza, tiene efectos emocionales y jurídicos graves que pueden influir en la forma de liquidar el régimen económico de las parejas durante la ruptura.
¿Existen perfiles más propensos a cometer infidelidad financiera o puede darse en cualquier tipo de pareja?
Puede manifestarse en cualquier tipo de relación. No existe un perfil único, ni características que permitan anticiparlo con certeza. De hecho, muchas parejas descubren estos comportamientos únicamente cuando surge un conflicto o durante procesos de separación o divorcio. Es precisamente la ausencia de diálogo financiero lo que favorece que permanezca oculto durante años. Si bien existen ciertos rasgos, y contextos que aumentan el riesgo. No se trata de estigmatizar, pero sí de detectar patrones: alta impulsividad en el gasto, poca tolerancia a la frustración, con antecedentes de endeudamiento, con fuerte necesidad de dominar o controlar la economía de la pareja, incluso con una visión muy instrumental del dinero que tiende a ser poco honesta y transparente.
También influyen los modelos familiares, la herencia de comportamientos y gestión del dinero, la educación financiera, porque tiene más probabilidades de replicar esquemas adquiridos desde la infancia.
¿Las redes sociales, las compras online o el acceso inmediato al crédito han aumentado este tipo de conflictos en los últimos años?
Sí, la digitalización ha facilitado tanto la gestión sana del dinero como su ocultamiento. Actualmente se puede solicitar créditos en minutos desde el móvil, abrir cuentas en otros países, hacer inversiones sin apenas intermediarios, hacer compras online sin dejar rastro visible en el hogar. Combinado con tarjetas virtuales y múltiples medios de pago, hace más sencillo llevar una "doble vida financiera". Aunque el problema no es la tecnología en sí, sino la falta de acuerdos y de honradez sobre cómo se usan estos medios dentro del proyecto común.
¿Es más frecuente la infidelidad financiera en parejas jóvenes o en relaciones de larga duración donde ya existe una economía compartida?
Los estudios existentes muestran patrones diversos. En parejas jóvenes suele aparecer por falta de educación financiera o por inseguridad económica. En relaciones de larga duración, la infidelidad financiera suele vincularse a dinámicas de poder o a la gestión conjunta del patrimonio acumulado. Aunque las tendencias existen, puede darse en cualquier etapa vital. Mas que preguntarnos en qué etapa es "mas frecuente", yo invitaría a preguntarse en cada etapa: ¿qué tipo de riesgos financieros son típicos aquí y cómo los vamos a hablar y prevenir como pareja?
Cuando se descubre una traición económica, ¿es posible reconstruir la confianza? ¿Qué pasos concretos recomienda?
La reconciliación es posible, pero requiere un proceso serio de reparación. El perdón no puede ser ingenuo, debe ir acompañado de asunción de responsabilidad, transparencia y en su caso, de compensación económica si el daño ha sido relevante. No solo se ha vulnerado lo material: se ha afectado la confianza, la seguridad emocional y la estabilidad del proyecto común. Es fundamental establecer nuevos acuerdos, límites y mecanismos de control compartido que garanticen que la situación no se repetirá. Recobrar la confianza es un proceso y no es gratuito. Conviene hacer inventario y exponer toda la información sin ocultamientos, reconocer el daño sin minimizarlo, sin justificarlo ni culpar al contexto o a la pareja. Es necesario diseñar un plan de reparación económica para subsanar el detrimento y valorar el asesoramiento legal, incluso terapia para proteger el nuevo futuro.
¿Qué acuerdos básicos sobre dinero deberían establecerse desde el inicio de una relación para prevenir este problema?
Conviene conocerse también en materia económica desde las primeras fases de la relación: hábitos financieros, nivel de ahorro, visión patrimonial y expectativas. Buscar compatibilidad financiera (más que complementariedad de ingresos) ayuda a construir proyectos duraderos.