Durante cuatro días de julio de 1997, mientras ETA mantenía secuestrado a Miguel Ángel Blanco, dos hermanas vuelven a encontrarse en San Sebastián junto a su madre, que acaba de sufrir un ictus. En ese reencuentro familiar, lleno de secretos y verdades a medias, se desarrolla 'Maite' (Tusquets), la nueva novela de Fernando Aramburu (San Sebastián, 1959). Es el quinto título de la serie ‘Gentes Vascas’, un proyecto cuyo objetivo es hacer un retrato social de su tierra natal a través de personas normales y corrientes. Aunque el secuestro del concejal de Ermua juega un papel muy importante en el relato, no va sobre terrorismo, quiere aclarar. “Si uno está escribiendo historias que se desarrollan en su tierra natal, sería muy raro que tarde o temprano este caso no aflorase, me sentía muy fuertemente interpelado por esta escenificación de la crueldad y me parecía que debía expresarme desde la literatura, que es mi campo”, asegura en un encuentro con periodistas. 

Mi función es la de colocar la condición humana en ese lugar y en esa época

“Yo no cuento en mi novela el secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco. Esa no es mi tarea”, subraya. Su interés está en otra parte: “Mi función es la de colocar la condición humana en ese lugar y en esa época”. El crimen aparece en los pensamientos y conversaciones de los personajes y condiciona algunas de sus decisiones, pero el foco permanece en sus vidas privadas.

Un nuevo horizonte creativo: la construcción de personajes

A diferencia de 'Patria', centrada en la fractura social y las consecuencias que tuvo el conflicto durante décadas, en esta ocasión ha buscado un nuevo horizonte creativo. Él siempre se plantea un reto creativo diferenciador con cada novela y, en este caso fue la construcción psicológica de los personajes

La trama es sencilla: mientras su marido está de viaje por trabajo, Maite recibe en casa a su hermana Elene, que vuelve a la ciudad tras muchos años viviendo en Estados Unidos para visitar a su madre, que se recupera de un ictus.  Mientras tanto, la tensión social crece. ETA ha secuestrado a Miguel Ángel Blanco y amenaza con ejecutarlo si no se cumplen sus exigencias. Los hechos históricos avanzan en paralelo a la intimidad de los personajes y marcan sus decisiones.

¿Cómo vivió Aramburu el secuestro de Miguel Ángel Blanco?

Esos cuatro días de julio, todos los que lo vivimos, los tenemos registrados para siempre. También Aramburu, quien recuerda que lo siguió desde Alemania, donde reside: "No tenía internet y fue la radio mi medio de información. Viví este hecho más o menos como lo vive Maite. Es decir, estuve 4 días en vilo, tenía muy malos presentimientos desde el principio, era consciente de que se estaba ejecutando de manera ralentizada a un inocente. El desenlace al mismo tiempo me entristeció y me indignó". 

La crueldad era tan evidente y estaba tan claramente escenificada que el hecho trascendió a un nivel simbólico que todavía se mantiene

Esa "atrocidad", continúa, sirvió para que la gente perdiera el miedo. "Hubo manifestaciones multitudinarias, también en el País Vasco, en calles que hasta entonces estaban ocupadas por otros, por los partidarios de la violencia. La crueldad era tan evidente y estaba tan claramente escenificada que el hecho trascendió a un nivel simbólico que todavía se mantiene", argumenta. 

Acabada ETA, Aramburu observa en la sociedad vasca un deseo de pasar página. “El tema del terrorismo no sale nunca… ahora hay otras cuestiones y el acomodo ahora es al presente”. Aun así, critica el uso político del pasado en el debate público. “Se van tirando unos a otros responsabilidades que a lo mejor no tienen, pero con las que se les asocia”, comenta, en referencia a las discusiones parlamentarias. Y concluye con una valoración poco optimista: “Eso lo hacen todos o casi todos y es propio de políticos de no mucha altura”.

Una historia de cine protagonizada por Mónica Vitti

La chispa inicial llegó del cine. Durante un tiempo, cuenta, se dedicó a ver películas italianas con “la antena literaria puesta”. Disfrutó especialmente con las de Antonioni en las que parece que no pasa nada, con "unos personajes se encuentran, y se quieren, se desquieren, hablan y de su convivencia va surgiendo una película”. Trasladó esta forma de narrar a lo literario e incluso dio a la protagonista, Maite, un rostro, el de la actriz italiana Mónica Vitti, la musa de Antonioni.

El papel de Consuelo Ordóñez

Para asegurar la verosimilitud del contexto, el escritor recurrió a diversas fuentes. Entre ellas, Consuelo Ordóñez, que figura en los agradecimientos. “Me proporcionó no solamente los datos que yo le pedí, sino muchos más, datos absolutamente reales”, explica. Incluso le envió fotografías que le ayudaron a fijar detalles del entorno. Un historiador, dijo, puede cometer un error y rectificar, pero en literatura es imperdonable:  “Es lo peor que le puede pasar a un novelista, encontrarle un renuncio, una contradicción, porque toda la verosimilitud se viene abajo”.

Aviso a navegantes

Aramburu piensa seguir alimentando su proyecto de 'Gentes Vascas' con nuevas historias con las que construye ese mosaico contemporáneo de su tierra. “Sí, tengo más… lo que pasa es que no acostumbro publicar más de un libro al año”, adelanta. Incluso lanza una advertencia a quienes le reprochan que no haya abordado determinados aspectos del conflicto.

Siempre miro la realidad de mi país natal con dos ojos, no con uno

“Algunos que me reprochan que no trato de la violencia que sufrieron otros deberían ser un poco más cautelosos, no vaya a ser que aparezca yo con algún libro, tengo bastante despensa”, incidió en referencia a los que fueron detenidos, maltratados o que sufrieron la violencia de los GAL. "Siempre miro la realidad de mi país natal con dos ojos, no con uno. Pero aquí inmediatamente lo politizan a uno", añade para zanjar este asunto..

Un mundo gobernado por "los brutos"

Durante el encuentro con los periodistas también hubo espacio para reflexionar sobre el presente. Su diagnóstico del momento internacional es pesimista. “Estamos en un momento muy difícil”, afirma, y resume su impresión con una frase contundente: “En este paulatino y largo avance desde la condición natural a la sociedad de derecho, ahora están otra vez triunfando los brutos, los que hacen uso de la fuerza”.

Europa, añade, observa ese escenario desde una posición frágil: “Europa está ahí, pobrecita, en su espacio civilizatorio, pacífico, burocrático, no tenemos bombas atómicas, hemos trasladado la producción industrial a China y tenemos malas cartas. Somos tan débiles que ni siquiera nos atacan. En fin, perdonad la frivolidad, pero es así", comentó irónico.

¿Es posible un texto a la manera de Aramburu con IA?

El escrito no rehuyó hablar sobre la inteligencia artificial. Reconoce su potencial en algunos ámbitos, pero se muestra escéptico respecto a su impacto en la creación literaria. “En medicina, yo creo que va a ser una bendición la inteligencia artificial. En lo militar a mí me da mucho miedo”, señala. En literatura, por ahora, se lo toma con humor: probó a pedirle a una IA que escribiera un texto “a la manera de Aramburu” y el resultado no le convenció. “Yo así no escribo, francamente”.

Yo hablo con mi cactus, es mi interlocutor literario… Siempre me da la razón

El encuentro dejó también alguna anécdota más personal. Durante el proceso de escritura, reconoce que a veces habla solo, como su protagonista. “Estoy solo con mi perra, o sea, que nadie me oye y me puedo permitir pequeñas y divertidas locuras”, bromea. Entre ellas, conversar con un cactus que tiene sobre la mesa de trabajo. “Yo hablo con mi cactus, es mi interlocutor literario… Siempre me da la razón, o sea, que es ideal”.