Ahora todo el mundo anda pidiendo recomendaciones para leer en verano. A mí en realidad nadie me ha preguntado nada pero me da lo mismo. Voy a hablar de una saga que no sale en las redes sociales, ni está en la sección de novedades de las librerías. De hecho, es complicado encontrar sus ejemplares porque se publicaron entre los sesenta y setenta de un siglo XX que cada vez parece más lejano.
Se trata de las aventuras de Plinio, de Francisco García Pavón. Plinio es el jefe de la policía de Tomelloso, un hombre tranquilo, inteligente y con una paciencia poco habitual entre sus vecinos. Con los casos le ayuda Don Lotario, que es veterinario, pero desde que las máquinas empezaron a hacer el trabajo de los animales en el campo tiene menos trabajo y prefiere pasar tiempo con su mejor amigo. Cierra el trío Natalio, un filósofo que ayuda haciendo lo que mejor sabe: organizar comidas y asegurarse de que nunca falte vino.
Los casos de Plinio suceden en Tomelloso y alrededores, y lo que más me gusta, además del retrato de una España que ya se nos ha olvidado, es la tranquilidad con la que Plinio resuelve los misterios. Uno de los clichés de la novela negra es la bajada al infierno de su protagonista, cómo la obsesión con el trabajo acaba con su matrimonio, sus amistades y le conduce a cualquier tipo de adicción hasta que lo que realmente acaba con él acaba siendo el trabajo antes que el asesino. No es el caso de Plinio. Nuestro protagonista resuelve los casos sin prisa, charlando de la vida con sus amigos, yéndose de comida y tomando café todas las noches en la plaza del pueblo. Y si Plinio duerme tranquilamente, se lleva genial con su mujer y su hija y tiene tiempo para irse de vinos con sus amigos mientras resuelve el secuestro de tres muchachas, todos podríamos trabajar sin ansiedad y con tiempo para ir a dar un paseo, hacer la compra en el mercado o quedar con un colega para tomar algo sin estar pendientes del correo.
La saga de García Pavón es divertida, tierna y con una prosa un poco poética que nos recuerda a las frases del mejor Sabina. Por todo esto, Las Hermanas Coloradas, una de las mejores de la serie, ganó el premio Nadal. Son novelas de alta calidad literaria que además nos ayudan a entender mejor la vida en el campo y en los pueblos en la década de los años sesenta, que es lo mismo que entendernos un poco mejor a nosotros mismos y a las generaciones que hicieron posible la vida que tenemos hoy. Son historias que te quitan la prisa y hacen que el aire de la habitación parezca más limpio, como era entonces.
Ahora que en verano todo el mundo anda con ganas de libro yo recomiendo leer las aventuras de Plinio. Pero lo que de verdad nos vendría bien a todos sería afrontar la vida como lo hace él.
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