Todo artista “urbano” que haya publicado canciones a partir del 2020 que sepa que le debe dinero a Pomes. Además, las grandes discográficas, Sony, Warner y Universal, están planeando incluir el llamado Royalty-Pomes en cada proyecto que lancen, de esta manera el reaccionador, creador de una escena y mesías, ganará dinero con cada canción que se publique, de aquí hasta años infinitos. Las desafortunadas y delirantes declaraciones de Pomes en el episodio de El Club de La Corchea donde dijo “hemos hecho millonarios a muchos artistas” primero, son falsas, y segundo, revela un narcisismo con orejeras de burro que no le permiten (o no quiere) ver el paisaje mediático en perspectiva. Durante toda la entrevista Pomes deja claro unas 15 veces que todo lo que ha hecho en Youtube ha sido por amor, por la música y que no esperaba nada a cambio para, segundos después, quejarse de que artistas a los que ha catapultado, según él, nunca lo mencionen en entrevistas, ni a él, ni a Los Xavales ni a Cypher. 

No se enfada pero le da coraje, esto dijo: “La industria de la música ha sido desagradecida pero bueno es que tampoco pienso que nadie me deba nada. Obviamente siempre hay un sentimiento como de decir ‘tío he hecho pila de cosas y no he recibido prácticamente nada’. Me duele muchísimo esto, en ninguna entrevista, no ya a mí que soy un perfil controversial y la gente no me quiere mencionar, pero nunca mencionan a Los Xavales, nunca mencionan a Cypher, nunca mencionan a esa gente. Y menos los artistas que sonaban antes que nosotros, los demás los hemos puesto a sonar los reaccionadores”.

Vamos a hacerle un bizum a Pomes, anda, o artistas surgidos a partir del 2020 haced un comunicado conjunto dándole las gracias, que lo está pasando mal porque ningún artista le ha dado las gracias y seguro que todos sois unos maleducados. ¡Sorpresa! Pomes descubre que los artistas querían a los reaccionadores como mera mercancía de difusión, nada más. Por el interés te quiero Andrés. Bienvenido a la mediación cultural amigo mío, se te acercan porque, al igual que muchas revistas y medios tienes un altavoz de difusión, eso es lo que les importa a los artistas y a sus agencias, cuando termináis el trabajo, adiós. Y esa gente, suerte si te da las gracias. Así funciona esto y parece que ha tardado más de 5 años en darse cuenta. 

Mi sensación es que pienso que Pomes creía verdaderamente que los artistas que grababan con él era por amor a su persona, amigos suyos, pero en este mundo no te quieren a ti, no les importas, quieren tu difusión. Entiendo que es violento darse de bruces contra esta fría realidad y quizás por ese impacto ha empezado a tener delirios de cutreza y secuelas. En otro momento de la entrevista dice que “no hay que tener vínculo con nadie, hemos sido muy buenos con los artistas, me he involucrado con mucha gente que he considerado colegas y al final no lo eran”. Bien, va comprendiendo cómo funciona el ecosistema cultural, poco a poco.

“La gente se aprovechaba de nosotros” también decía, pues claro, ¿qué van a querer si no es tu difusión? ¿Preocuparse por cómo te ha ido el día? Es algo de cajón pero es positivo que se haya dado cuenta de que en la mera difusión los artistas únicamente buscan el altavoz mediáticos en prensa escrita, medios digitales, creadores de contenido, conversación en redes: el artista se nutre del posicionamiento en el medio y el creador de la materia prima y protagonista principal, el artista y su fandom. Son intercambios de intereses básicos.  Del traumatismo recibido por chocarse contra la clásica realidad del interés también ha habido daños colaterales, como decir que “hemos creado una escena y una industria, y eso es una realidad”, y tiene razón porque sí, realidad es, pero una realidad alternativa, lo mismo en el multiverso existirá“. “Antes de que estos existieran, a los artistas nos tenían que descubrir contratando detectives privados. Menos mal que ahora nos han conectado con el mundo, les debemos tanto… (enviado desde mi iphone de diamante)”, ironizaba el productor Allan Parrish en X.

Esta escena, que yo no sé ya ni cómo llamarla porque no hay una sola, está muy fragmentada, ya estaba vivita, coleando y caminando mucho antes que los reaccionadores. Esta escena, como bien explicó el rapero y divulgador Percless en X, “es el resultado extensivo de la que ya había y lo que hay en el acervo y la cultura popular no es otra cosa a la que había sin ir más lejos en 2016/2017 cuando Yung Beef, C. Tangana y Bad Gyal debatían en el Primavera. ¿Dónde estaban los reaccionadores entonces?”. Crear CULTURA y ESCENA es lo que hicieron proyectos como Show Bizness de la mano de Madjody, Rubén, Faysal y Dj Susi, o El Bloque en 2018/2019 con gente altamente capacitada como Madjody, Aleix Mateu, Aïda Camprubí, Alicia Álvarez, Quique Ramos, Alba Rúperez, Blanca Martínez o David Camarero.  Con profesionalismo, conocimiento y una senda visual brotada de códigos digitales e internet por la que los reaccionadores transitarían después, sin tener que echar cemento a nada, sin tener que arrancar las malas hierbas, sin tener que arreglar una fuga de agua: la escena ya estaba y el rechazo puritano inicial que generó el trap y sucedáneos hacía años que se superó.

Los reaccionadores no han construido nada, solo han generado un tipo más contenido importado de Estados Unidos basado en el entretenimiento que luego muchos han seguido porque se veía que daba dinero y te podía acercar a tus ídolos, sin más, y sí, es cierto, a muchas personas les puede haber descubierto artistas puntualmente, pero otras muchas ven las reacciones para confirmar sus gustos. Es algo similar a ponerle un tema que te encanta a tu colega, a ver si se la vive igual que tú. Ese es el fenómeno sociológico de las reacciones, fin. 

Incluso si usan la carta de las visitas para justificar su peso, el mítico programa de Vodafone Yu por donde han pasado Pxxr Gvng, Yung Beef, Dellafuente, Recycled J o C Tangana ha tenido más peso que ellos en la construcción y solidificación del panorama. Al menos en esos espacios de vez en cuando ahí había debate y choques de ideas: cuando dos placas tectónicas chocan se crean montañas, relieves y nuevas morfologías. Del choque siempre surgen nuevas formas. Ahora bien, si los reaccionadores no chocan con nada, eligen reaccionar solo a las canciones que les gustan y nunca cuestionan nada de ningún artista para poderlo entrevistar pues se convierten en embajadores de los artistas y su fandom, fanservice, un engranaje servicial de ellos. Si esta es la industria de la que hablan, la del contenido blando y los publirreportajes, entonces vamos apañados. Habrán creado una escena, sí, pero bananera. De Guatemala a Guatepeor. Sigo rescatando extractos del post de Percless: “En cada generación del rap en España ha habido un escalón comunicativo que ha concentrado el altavoz más grande del nicho. En los 2000 fueron desde los portales de descargas y noticias como HHGroups o HHDirecto hasta los medios especializados como la HipHopNation y la HipHopLife. Durante la década pasada fueron en primera instancia las cuentas de memes como Trapgame, La Mafia del Edit o Cecinews, plataformas como ElÚltimoPlanB y blogs como Crypta; y desde la pandemia, los reaccionadores en origen y los creadores de contenido en redes sociales a continuación. Todos han sido una parte importante de la cadena comunicativa. Ahora bien, decir esto es desvariar. Primero, porque esos millonarios de los que hablan dudo que estén en esta habitación con nosotros ahora mismo. Segundo, porque un eslabón no puede hacer la cadena entera y menos aún si ese no es el eslabón original que es el artista, la materia prima [...] Yo, personalmente, nunca he visto a ningún editor de los medios dosmileros que han dado portadas, a ningún perfil de ediciones que han hecho campañas de marketing conjuntas, ni a canales de YouTube que subían los videoclips de raperos casi anónimos, exigir un reconocimiento que no les era propio como si los artistas tuvieran que dársela. Han atraído gente, han dado conversación y han ayudado a chavales a hacerse conocidos, eso es innegable y está bien, pero te quiero decir: todos estos escalones anteriormente lo han hecho y alguno en circunstancias más difíciles y con mayor exposición”, explica Percless. 

Al Sobrino, voz autorizada en el hip hop nacional colaborando con medios como Rockdelux y cofundador de Cryptamag, también expresó su opinión en X acerca del tema: “En España hay como mucho hay cinco artistas de rap que se podrían considerar millonarios, los más afortunados ganan lo que un ingeniero en la privada. El crecimiento de un artista cuando es viral es exponencial y un reaccionador con media de 10 mil visitas es un aporte lineal y marginal”, argumenta Sobrino. Otro creador de contenido y reaccionador, Heezy, explicó su punto de vista en X: “Los creadores de contenido no hemos hecho millonario a ningún artista, pero sí se ha creado un espacio cercano y una comunidad donde la gente habla de música [...] Pero no hay que olvidar que vivimos en una burbuja. El oyente medio no escucha álbumes hoy en día, con suerte tiene un artista favorito y sus hábitos de escucha se basan en lo que el algoritmo de Spotify, la radio o las redes sociales le lanzan a la cara. Para ese público (prácticamente todo el mundo) no somos nadie”. 

En una entrevista que realizaron en El Mundo a los reaccionadores dejaban claro que esto no era algo serio: Es puro entretenimiento”, decía Cypher, que continuaba, “entiendo que es uno de nuestros puntos flacos -no decir nunca nada malo-, pero es complicado crecer o tener oportunidades con artistas si das un sablazo cada dos días. Te cierras muchas puertas”, vamos que la honestidad y libertad de decir lo que quieras termina donde está el negocio. En ese mismo artículo el artista y cyborg humano Erik Urano apuntaba hacia la endogamia de este tipo de creadores: “Nos hemos visto metidos en un determinismo todavía más chungo que el que había antes. [...] Nos tocó construir desde el undergound una escena que ahora ha conquistado la cúspide, pero el movimiento ha vuelto al mismo punto. Los festivales son para los mismos y lo que antes eran revistas ahora son reacciones. Incluso es peor porque la endogamia también es artística. Si no haces un estilo o suenas de una determinada manera no tienes espacio [...] Es triste que el consumidor busque el espectáculo y el entretenimiento en lugar del arte. Me parece que forma parte de la metarealidad en la que vivimos. Creo que muchos artistas han alimentado el monstruo porque lo único que les ha interesado son estos canales de difusión.Les invitan, por ejemplo, a un evento y se aseguran una buena crítica y llegar a ciertas edades. Entonces, claro, los propios reaccionadores se ven en la tesitura de decir cómo voy a decepcionar a mi ídolo. Es una navaja de doble filo. Pero no se puede olvidar que también ha habido mucha infamia en el periodismo musical. En cualquier caso, la crítica no se puede entender siempre como algo peyorativo, lo bonito que tiene es el aprendizaje y creo que eso se pierde bastante en el mundo de la reacción”.

Y Recycled J, también en este artículo, reflexionaba sobre la banalidad de las palabras: "Me parece fantástico cómo consiguen amplificar el movimiento, pero puede existir una pequeña parte de intrusismo laboral cuando se toma por bueno el veredicto de una persona que quizás no está cualificada y no tiene ni puta idea sino que simplemente algo le "mola" y "está duro". Hay que tener cuidado con esa libertad de cátedra de "esto es" o "esto no es", explicaba el madrileño.

Nosotros usamos a los artistas y ellos nos usan a nosotros, así funciona esto. Pero una cosa es la difusión y otra muy distinta la creación cultural. La difusión no es cultura. Las reacciones son un engranaje más en esta plena difusión fanservice del artista, al igual que Tik Tok o los formatos digitales, y todas deben convivir con la prensa generalista, los medios impresos y la labor de los periodistas como mediadores culturales, como dijo Billy Woods en “Corinthians”: “El cerdo y la rata, los metió a ambos en el Arca (de Noé)”. Ahora bien, cuando alguien se proclama un semi Mesías que ha guiado a todos los artistas a salir de la caverna de Platón pasando de tener taparrabos a ser millonarios, qué queréis que os diga: yo también quiero que Pomes me mencione, un tuit aunque sea, a ver si me caen unos miles de eurillos para irme a Saint-Tropez solo, encima le va a salir más barato, no hace falta ni que me haga millonario. Tengamos más humildad y rememos entre todos por una escena mediática sólida, madura, plural, entretenida, rigurosa y profesional, cada uno desde su trinchera. Que aquí parece que el creador de contenido de turno quiere ser más primordial que el propio artista, cuando sin ellos se acaba la fiesta y ninguno estaríamos aquí.

Al hilo de esto, finalizo con esta frase del extenso post de Percless: “Sin las canciones no hay ninguno, y si te prestas a hablar de ellas, estás usando un contenido original que no es tuyo para mover las aguas y bañarte en ellas. No puedes decir luego que te mereces un flotador” , sentencia. Generemos cultura, no contenido. La mejor forma de amar la cultura es cuestionándola para que crezca cualitativamente. Lo único que se han cuestionado reaccionadores como Pomes es si decir “buffff, temardo, tío” o “uffff, vaya tema, tete”

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