Madrid tiene domingos tranquilos, domingos de caña y aperitivo, domingos de sofá y domingos de atasco. Y luego está el domingo 7 de junio, que directamente parece escrito por un guionista con exceso de cafeína. El Papa en Cibeles, Bad Bunny en el Metropolitano, la Feria del Libro en El Retiro y el Real Madrid votando presidente en Valdebebas. Todo el mismo día. Todo en la misma ciudad. Todo con la naturalidad con la que Madrid te dice “no pasa nada” mientras te corta una calle, te cambia el autobús y te recomienda usar transporte público, aunque algunas estaciones de Metro estén cerradas.
Hablemos, por tanto, del "súper domingo". O del domingo en el que Madrid podría convertirse en una mezcla de Vaticano portátil, festival latino, verbena literaria y asamblea de compromisarios con bufanda blanca. Una jornada en la que será posible ver a un peregrino preguntando por Cibeles, a un fan de Bad Bunny buscando la línea hacia el Metropolitano, a una señora con tres novelas firmadas intentando llegar al Retiro y a un socio del Real Madrid calculando si le da tiempo a votar antes de comer. Todo muy capitalino. Todo muy nuestro. Todo ligeramente imposible.
El epicentro espiritual estará en Cibeles, donde la misa del papa León XIV promete reunir a una multitud considerable. La visita papal, prevista entre el 6 y el 9 de junio, ha obligado a diseñar un dispositivo de movilidad y seguridad de dimensiones poco habituales. En total, los actos de Plaza de Lima y Plaza de Cibeles podrían congregar alrededor de 1,8 millones de personas. Dicho de otro modo, Madrid va a recibir tanta gente que hasta las palomas de Recoletos van a pedir teletrabajo.
La cara menos amable será evidente. Cortes de tráfico, restricciones, estaciones cerradas, autobuses desviados y una sensación general de “¿pero por dónde se pasa ahora?”. El entorno de Cibeles, Recoletos, Prado, Alcalá y zonas próximas al Retiro estará especialmente tensionado. Y no hablamos solo de coches. También habrá afecciones en EMT, BiciMAD y Metro. Durante la mañana del domingo está previsto el cierre de estaciones céntricas como Bilbao, Tribunal, Plaza de España, Noviciado, Ópera, Sol, Sevilla, Banco de España, Retiro, Príncipe de Vergara, Serrano, Colón y Chueca en determinadas franjas.
La recomendación oficial será usar transporte público, una frase que en Madrid suele sonar muy razonable hasta que uno descubre que su estación favorita está cerrada y que el vagón va lleno de personas con mochilas, rosarios, tote bags, camisetas de Bad Bunny y bolsas de libros. Aun así, no todo será castigo urbano. Metro reforzará el servicio en varias líneas, especialmente en las horas centrales del día, y habrá más trenes para absorber una demanda que se prevé extraordinaria. El problema no será tanto llegar como llegar con dignidad, que en Madrid ya es una categoría olímpica.
Mientras Cibeles mira al cielo, el Riyadh Air Metropolitano mirará al perreo. Bad Bunny actuará el domingo 7 de junio a las 20.00 horas, dentro de una serie de conciertos que están convirtiendo Madrid en una pequeña sucursal emocional de Puerto Rico. Cada cita del artista puertorriqueño puede congregar a más de 60.000 personas, lo que significa que al flujo de peregrinos habrá que sumar una marea de fans dispuestos a cantar, grabar, bailar y probablemente explicar a sus padres por qué Debí tirar más fotos también es una filosofía de vida.
La zona del Metropolitano, en San Blas-Canillejas, vivirá su propia presión de movilidad. La línea 7 de Metro será una de las grandes aliadas, pero conviene prever tiempo, evitar el coche y asumir que la salida del concierto será lenta. El fan prudente saldrá con margen. El fan optimista saldrá tarde. El fan madrileño saldrá tarde, se quejará, llegará y luego dirá que “tampoco ha sido para tanto”.
Y en medio de este tablero, El Retiro seguirá celebrando la Feria del Libro, que este año llega con el humor como eje temático. La ironía es preciosa. Justo cuando Madrid más necesita sentido del humor, la Feria se lo pone en bandeja. Entre casetas, firmas, lectores, editoriales y autores, el Paseo de Coches volverá a ser uno de los grandes pulmones culturales de la ciudad. El domingo, además, el horario de fin de semana permitirá pasear por la feria de 10.30 a 15.00 y de 17.00 a 21.00 horas. Es decir, justo en las franjas en las que media ciudad intentará no cruzarse con la otra media.
La Feria del Libro será, quizá, la metáfora más bonita del día. Mientras todo parece empujar al colapso, miles de personas seguirán haciendo cola para que les firmen una novela, un ensayo, un poemario o ese libro que compran “para regalar” y luego se quedan.
El cuarto vértice del súper domingo estará en Valdebebas, donde el Real Madrid celebrará elecciones a la presidencia por primera vez en 20 años. Florentino Pérez y Enrique Riquelme medirán fuerzas en una jornada de votación que se desarrollará de 9.00 a 20.00 horas en el pabellón de baloncesto de la Ciudad Real Madrid. No será el Bernabéu, entre otras cosas porque la visita del Papa altera la normalidad de la ciudad y del entorno madridista. Hasta para votar al presidente blanco habrá que mirar el mapa de movilidad.
¿Era necesario que todo coincidiera? Probablemente no. ¿Podía pasar en Madrid? Por supuesto. Madrid es experta en acumular acontecimientos como quien mete ropa en una maleta y se sienta encima para cerrarla.
Pero la parte positiva merece no quedar sepultada bajo el ruido del atasco. Pocas ciudades pueden reunir en un mismo día una misa multitudinaria, una estrella global de la música, una de las ferias literarias más importantes del país y unas elecciones históricas en uno de los clubes más poderosos del mundo. Es una locura, sí. Pero también es una demostración de músculo cultural, turístico, religioso, deportivo y económico. Madrid se llenará, se tensará, se quejará y, seguramente, sobrevivirá.
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