Esta semana me ha resultado muy fácil encontrar un hilo del que tirar para tejer esta columna. El titular de una noticia rezaba “Apartan al rapero Macklemore de la gira de Ed Sheeran por su apoyo a Palestina” Quince palabras que esconden unas cuantas piezas de un puzzle que encajan para mostrar una fotografía preocupante de nuestros tiempos.

Primera puntada. La más obvia ¿En qué momento hemos entendido como opción respetable que se pueda despedir a una persona de su trabajo por posicionarse en contra de que tanques, aviones y misiles destruyan hospitales, colegios, viviendas y asesinen civiles? ¿Qué clase de sociedades tenemos en las que pueda haber quien se ofenda al escuchar una frase tan limpia como “Free Palestine”? ¿Los que no están a favor de la libertad de Palestina lo están de su subyugación? ¿Eso sí sería aceptable? ¿Macklemore no hubiera perdido su contrato de haber gritado “¡Opresión para Palestina!”? ¿Ese es el mundo que algunos quieren tener?

Segunda puntada ¿Dónde está la línea a partir de la cual podemos hablar de censura y chantaje? El censor nunca se vende a sí mismo con tal. No censura, se ve como el defensor de la sensibilidad y la moral del pueblo. Se siente obligado a poner una mordaza en la boca del que dice lo que no le gusta escuchar por el bien de la sociedad que predica proteger ¿Es lo que ha ocurrido esta vez? ¿Se ha apartado a Macklemore porque hiere sensibilidades o porque confronta el discurso del todo poderoso lobby sionista?

Tercera ¿El arte debe posicionarse políticamente o solo se quiere que entretenga pero no moleste? ¿Tu artista es un valiente cuando dice lo que quieres escuchar pero debe ser silenciado cuando  muestra una opinión contraria a tuya? ¿Tener un discurso antibelicista es polémico? ¿Dar una opinión política en un escenario invalida tu propuesta artística al completo? ¿Si alguna vez dijiste algo similar a las palabras de Marcklemore sería razonable que no te permitieran entrar en esos eventos en los que no le permiten a él actuar? ¿A partir de cuánta repercusión deben entrar a funcionar las sanciones por ofrecer tu opinión?

Y seguimos tejiendo con más preguntas ¿Quién pierde más con este despido? ¿Cómo ha quedado la imaginen de Ed Sheeran cediendo a la presión y consintiendo la expulsión de un compañero del proyecto artístico que él había diseñado? ¿Los artistas que se han solidarizado con Macklemore y han abandonado con él la gira entrarán en una lista negra? ¿Todo esto es un aviso a navegantes para que ningún cantante tenga la tentación de mostrar su apoyo al pueblo palestino? Sheraan perdió doscientos mil seguidores tras esta polémica, parece mucho, pero es que tiene más de cuarenta y siete millones… ¿Significa esto que a su público le da igual? ¿La sociedad no reacciona ante casos como estos?

No hace demasiado tiempo la mayoría de estas preguntan se responderían rápido o ni tan siquiera se plantearían. Macklemore es un artista de súper éxito multimillonario, puede permitirse perder unos bolos. Un cantautor que vive de hacer conciertos pequeños quizá no pueda. Quizá esté pensando en sacar de su repertorio esa canción en la que hay una referencia a Palestina. Quizá deje de escribir lo que tenía en la cabeza por si a caso. Quizá borre de sus redes las referencias al genocidio… de ser así todo este revuelo habrá funcionado y un Aníbal Lecter estará feliz de haber conseguido por fin el silencio de los corderos.

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