Hay proyectos que no deberían existir. Y sin embargo, cuando aparecen, tienen todo el sentido del mundo. Ese es el caso de Mother Earth’s Plantasia, un álbum publicado en 1976 por el compositor canadiense Mort Garson con una premisa tan simple como desconcertante: hacer música para plantas. No para personas. Para plantas.
Mort Garson y la obsesión por lo improbable
Antes de Plantasia, Garson ya había explorado ideas poco convencionales: desde composiciones inspiradas en el horóscopo hasta trabajos relacionados con la llegada del hombre a la Luna. Pero con este proyecto fue un paso más allá. Su intención no era crear un disco para el oyente tradicional, sino para ese ficus del salón, esa planta del IKEA o los árboles que se mueven en un parque cualquiera. La idea no surge de la nada.
A principios de los años 70 se publica La vida secreta de las plantas, un libro que recoge teorías sobre la posible sensibilidad de las plantas a estímulos externos, incluida la música. Estas hipótesis fueron cuestionadas por la comunidad científica, pero encontraron un terreno fértil en el ámbito artístico. Garson recoge ese imaginario y lo convierte en sonido.
Así suena la música para plantas
El disco está formado por diez piezas que mezclan ambient, electrónica y estructuras cercanas al jazz y la música clásica. Cada tema está pensado para un tipo de planta concreto. Hay composiciones más suaves y envolventes, otras con cierto ritmo e incluso momentos que parecen diseñados para acompañar el crecimiento, la calma o la exposición a la luz. Todo construido a partir de sintetizadores que generan una sensación onírica, casi orgánica.
Si el concepto ya era peculiar, su distribución no lo fue menos. En 1976, la única forma de conseguir Plantasia era comprándolo junto a una planta en una tienda de jardinería de Los Ángeles o adquiriendo un colchón en unos grandes almacenes concretos. No se vendía como un disco convencional. Se regalaba como parte de una experiencia.
Durante años, el álbum quedó prácticamente olvidado. Pero con la llegada de Internet y las reediciones digitales, Mother Earth’s Plantasia ha sido redescubierto por nuevas generaciones que lo han convertido en una pieza de culto dentro de la electrónica experimental. Hoy no está claro si las plantas realmente “escuchan” esta música. Pero sí está claro que el concepto sigue fascinando.
Biblioculto: encontrar arte donde no debería haberlo
El primer episodio de Biblioculto parte de una idea sencilla: el arte puede aparecer en cualquier sitio. Incluso en algo tan cotidiano como una planta. O en un disco pensado para algo que, en teoría, ni siquiera puede oír. Porque a veces lo interesante no es si funciona. Es que alguien haya decidido hacerlo.