Durante algo más de trece minutos, Bad Bunny llevó el corazón del Super Bowl directamente a Puerto Rico. El artista nacido en Vega Baja fue el protagonista del espectáculo de medio tiempo del partido entre los Seattle Seahawks y los New England Patriots, ofreciendo una actuación que no dejó a nadie indiferente. Con una propuesta cargada de sonidos caribeños, referencias culturales latinas y el español como hilo conductor, el músico logró captar tanto la atención de sus seguidores como la de quienes observaron el show desde una postura más crítica.
Para buena parte del público angloparlante, incluido el presidente del país, Donald Trump, el espectáculo resultó difícil de asimilar. El repertorio incluyó quince canciones, de las cuales catorce fueron interpretadas en español. La única excepción fue el tema de salsa Die with a Smile, cantado por Lady Gaga en inglés. Desde el inicio hasta el cierre, el escenario estuvo dominado por símbolos, palabras y códigos propios de la cultura latina, que la comunidad hispana abrazó con entusiasmo.
Las reacciones no tardaron en llegar. Trump expresó su rechazo al espectáculo a través de sus redes sociales, calificándolo como una ofensa a los valores que, según él, representan el éxito y la excelencia en Estados Unidos. También criticó el baile y el idioma utilizado, señalando que el contenido no era apropiado para los niños que seguían el evento desde distintos puntos del país y del mundo.
Aunque la Super Bowl ha contado anteriormente con la participación de artistas latinos, como Gloria Estefan, Arturo Sandoval, Gustavo Dudamel, Jennifer López o Shakira, la actuación de Bad Bunny en el Levi’s Stadium de Santa Clara, California, marcó un hito al convertirse en el primer show de medio tiempo con un repertorio íntegramente en español, además de contar con la primera actuación en solitario de un cantante hispano. Pocos minutos después de comenzar su presentación, el cantante se dirigió al público con un mensaje personal: se presentó como Benito Antonio Martínez Ocasio y afirmó que su presencia en el Super Bowl era el resultado de nunca haber dejado de creer en sí mismo.
El cantante reivinidica la cultura latina
Sin embargo, el contexto en el que se produjo el espectáculo estuvo marcado por una fuerte tensión social y política. Durante el primer año del segundo mandato de Trump, se intensificaron las redadas masivas y demás atrocidades del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) en ciudades como Los Ángeles, Washington D.C., Chicago, Atlanta, Boston, Seattle y Minneapolis, lo que desató protestas en distintos puntos del país.
En este sentido, al puertorriqueño ya se le vaían las intenciones. Una semana antes de la Super Bowl, al recibir el premio Grammy por su álbum en español Debí tirar más fotos, Bad Bunny ya había manifestado públicamente su postura al sumarse al reclamo de activistas y comunidades proinmigrantes.
En ese escenario, sorprendió al pronunciar una consigna directa contra ICE antes de agradecer a Dios. “Fuera ICE”, pronunció el puertorriqueño A partir de ahí, el silencio habitual de la gala se rompió. El puertorriqueño no se colocó en el lugar del artista agradecido, sino en el del hijo de la diáspora, del latino que sabe que el éxito no protege a los suyos. Su discurso trató de desmontar uno de los relatos más persistentes de la política estadounidense: el que deshumaniza al migrante. “No somos criminales, no somos salvajes”, zanjó el cantante en su momento.
La comunidad latina respalda a Bad Bunny
De acuerdo con analistas y académicos, el aumento de los ataques hacia la comunidad latina está vinculado al temor de sectores del supremacismo blanco ante los cambios demográficos en Estados Unidos, un fenómeno que revive prácticas históricas de exclusión, como la prohibición del español en las escuelas y la deportación de personas racializadas. Es por ello que la elección de Bad Bunny como figura central del espectáculo fue interpretada por muchos como un gesto político, precisamente por el uso del español y la visibilidad otorgada a la cultura latina, esa que reivindica Bad Bunny en todo momento.
Tras el triunfo de los Seahawks, llegaron las reacciones de todo tipo. Algunas, como la guatemalteca Rossy Coronel, expresaron que, aunque no siguen la música del artista, valoran que utilice una plataforma de alcance global para respaldar a la comunidad latina. Opiniones similares compartió el activista mexicano Francisco Moreno, quien destacó el homenaje pese a no ser afín al estilo musical del cantante.
Desde el ámbito periodístico, la hondureña Ana Jurka describió la actuación como una celebración de identidad, ritmo y memoria colectiva, subrayando que fue un tributo a los latinos sin recurrir a mensajes ofensivos. A ello se suma el apoyo de los rostros más reconocidos de la comunidad latina que estuvieron presentes durante el show, mostrando su apoyo al cantante, como Pedro Pascal, Young Miko o Karol G.
Musicalmente, el show fue un recorrido por distintos géneros que conectan con la diáspora latina: reggaeton, trap, salsa, merengue y mambo, todos integrados en una propuesta que apeló tanto a la fiesta como a la reivindicación cultural. Ante las críticas provenientes de sectores conservadores, existía la expectativa de que Bad Bunny utilizara el escenario para lanzar un mensaje político explícito. Sin embargo, el artista optó por un enfoque más simbólico.
Por supuesto, tras su paso por el medio tiempo de la Super Bowl, Trump ha criticado duramente la actuación del puertorriqueño, a la que ha calificado como "una de las peores de la historia". Según el responsable último de las atrocidades de la patrulla fronteriza que ya ha asesinado a dos ciudadanos, ha asegurado que el show en español ha sido "una vergüenza a la grandeza de Estados Unidos", denostando la cultura latina y describiendo los bailes del show como "repugnante".
La denuncia sobre temas como el medio ambiente, la colonización y el desplazamiento en Puerto Rico se materializó con la aparición de Ricky Martin interpretando Lo que pasó en Hawaii. Como cierre de ese momento, Bad Bunny alzó una bandera de esa nación y pronunció en inglés la frase “God bless America”, para después mencionar a todos los países que integran el continente.
El final del espectáculo estuvo marcado por un desfile de banderas de países latinoamericanos, entre ellos Chile, Argentina, Uruguay, Paraguay, Bolivia, Perú, Ecuador, Brasil, Colombia, Venezuela, Panamá, México, Cuba, República Dominicana, Haití, Jamaica, Estados Unidos, Canadá y Puerto Rico, reforzando el mensaje de unidad continental.“Seguimos aquí”, dijo el artista antes de despedirse, lanzando al público un balón de fútbol americano con la inscripción “together we are America”, una frase que resumió el espíritu de su presentación.
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