El 24 de febrero de 1958, en plena Sierra Maestra, una emisión de apenas veinte minutos marcó un punto de inflexión en la guerra cubana. Un proyecto político en forma de radio, creada con la intención de trasladar el mensaje revolucionario cubano desde el corazón de la selva cubana. Aquel preciso día nacía Radio Rebelde, fundada por Ernesto Che Guevara con el objetivo de comunicar la existencia real del Ejército Rebelde y disputar el control del relato informativo al régimen de Fulgencio Batista.

La primera transmisión se realizó desde la casa de un campesino colaborador del movimiento en Altos de Conrado. Sonaron las notas del Himno Invasor, se leyeron partes de combate y se emitió un editorial ligado a la efeméride del 24 de febrero de 1895. Era el comienzo de una emisora que, con medios precarios y bajo riesgo constante, terminaría convirtiéndose en un instrumento central de propaganda, comunicación militar y movilización política.

Una radio nacida en plena guerra

La idea había surgido meses antes. En 1957, Guevara solicitó al Movimiento 26 de Julio los equipos necesarios para montar una estación en la sierra. El proyecto tomó forma cuando el técnico Eduardo Fernández logró reunir piezas y finalmente trasladar un transmisor Collins de unos 120 vatios junto a una planta eléctrica Onan.

La emisora empezó transmitiendo en onda corta, en la banda de 20 metros, lo que permitía alcanzar largas distancias aunque dificultaba la escucha local. A las cinco de la tarde y a las nueve de la noche se emitían partes de guerra, mensajes políticos y orientaciones a la población.

Luis Orlando Rodríguez fue nombrado director, con Orestes Valera y Ricardo Martínez como locutores. Desde el principio, Radio Rebelde se definió como órgano informativo del movimiento revolucionario.

Fidel Castro y el salto estratégico

El 15 de abril de 1958, Fidel Castro habló por primera vez a través de la emisora. Su intervención, tras el fracaso de la huelga de abril, buscaba reforzar la moral del movimiento y advertir de una inminente ofensiva militar contra la Sierra Maestra.

Radio Rebelde se convirtió desde entonces en un canal de coordinación entre los frentes guerrilleros y en una herramienta para transmitir consignas políticas a escala nacional. Su traslado posterior a La Plata respondió precisamente a esa necesidad estratégica de asegurar la comunicación directa con el pueblo cubano.

Durante la ofensiva del régimen, la emisora fue objetivo constante de interferencias y bombardeos, pero nunca logró ser localizada con precisión.

De una emisora clandestina a una red continental

A medida que avanzaba la guerra, el modelo se multiplicó. Varias columnas guerrilleras crearon sus propias plantas de radio, hasta alcanzar más de treinta estaciones coordinadas.

La señal comenzó a retransmitirse fuera de Cuba gracias a emisoras comerciales de países como Venezuela, Colombia, Argentina, Honduras o Puerto Rico. Esto permitió que el mensaje rebelde se difundiera internacionalmente y esquivara los intentos de bloqueo informativo.

El 1 de enero de 1959, ya instalada en Palma Soriano, Radio Rebelde transmitió las instrucciones de Fidel Castro tras el triunfo revolucionario. Para entonces, la radio ya era un símbolo del nuevo poder político.

De arma revolucionaria a emisora nacional

Tras la guerra, Radio Rebelde se integró en el sistema estatal de medios cubanos y evolucionó hasta convertirse en una emisora informativa de cobertura nacional. Hoy transmite las 24 horas por AM, FM y onda corta, con programación que combina información, deportes, música y cultura.

La estación mantiene corresponsalías en todo el país y una cobertura cercana al total del territorio cubano. Además, continúa operando en frecuencias internacionales y conserva su valor simbólico como uno de los instrumentos mediáticos más reconocibles de la Revolución.

Un legado mediático que va más allá de Cuba

Más allá de su papel histórico, Radio Rebelde representa un momento clave en la relación entre política y medios de comunicación. Fue una de las primeras experiencias modernas en las que una insurgencia armada utilizó la radio como herramienta estratégica para disputar el control del relato público.

Sesenta y ocho años después de su primera emisión, la historia de Radio Rebelde sigue recordando hasta qué punto la comunicación puede ser tan decisiva como las armas en un conflicto político.