Hay una pregunta que ningún ejecutivo de Disney se hizo en voz alta durante la D23 2026 y que, sin embargo, sobrevoló las tres jornadas en Anaheim como un elefante con orejas gigantes; ¿de verdad es futuro algo que ya conocemos de memoria? Porque eso fue, en esencia, lo que la compañía presentó ante más de cien mil personas; un calendario que llega hasta 2029 y que, título tras título, resultó ser una reedición meticulosa de todo lo que ya nos habían contado antes.
Entre 2026 y 2029, Disney planea estrenar Frozen 3, Coco 2, Los Increíbles 3, Zootrópolis 3, Lilo & Stitch 2, la adaptación en acción real de Enredados, una nueva Era de Hielo y la segunda película de Los Simpson. Cada uno de esos títulos comparte una característica; ya existía antes. Frozen 3 llegará en noviembre de 2027 con una nueva villana y con Idina Menzel y Kristen Bell de vuelta. Los Increíbles 3, dirigida de nuevo por Pete Docter, llegará en junio de 2028 y, según ha adelantado el propio estudio, esta vez el protagonismo será para los hijos de la familia; el relevo generacional, pero dentro del universo ya conocido. Coco 2, la más lejana de todas, no llegará hasta noviembre de 2029 y seguirá a un Miguel adolescente, con Benjamin Bratt repitiendo como Ernesto de la Cruz.
Marvel y Star Wars, los dos motores que durante la última década definieron el músculo de Disney, siguieron el mismo patrón. Avengers: Doomsday, con Robert Downey Jr. convertido ahora en Victor von Doom, llega el 18 de diciembre de 2026 como epicentro de la llamada Saga del Multiverso, otra secuela de una secuela de una idea que empezó hace más de quince años. El nuevo X-Men, presentado con bombo en Anaheim, resultó ser exactamente eso; nuevo reparto, personajes de toda la vida. Sadie Sink será Jean Grey, Kit Connor será Cíclope, Christopher Abbott será el profesor Xavier, y Samara Weaving, Inde Navarrette y Maya Boyd completan un grupo de mutantes que el público lleva reconociendo desde los cómics de los años sesenta. En paralelo, Star Wars anunció Starfighter, con Ryan Gosling y dirigida por Shawn Levy, para mayo de 2027, y confirmó la segunda temporada de Ahsoka para enero del mismo año. Ninguna de las dos cosas es, en sentido estricto, una historia nueva; son expansiones de un universo que Disney compró hace más de una década y que sigue exprimiendo con paciencia de rentista.
Lo curioso es que en medio de tanto relanzamiento también hubo hueco para lo original, aunque fuera empujado a un segundo plano. Pixar presentó Ghost Market y Gatto, dos películas propias sin secuela detrás, y ambas generaron, según quienes estuvieron en la sala, más entusiasmo genuino que muchos de los grandes regresos. Es un dato que merece subrayarse; cuando Disney se atreve a mostrar algo verdaderamente nuevo, el público responde igual o mejor que ante lo conocido. El problema no parece ser la falta de apetito por historias originales, sino la falta de apuesta de la propia compañía por ellas.
La otra mitad del showcase se trasladó a los parques, donde el patrón se repitió con la misma lógica; construir el futuro sobre terreno ya fabricado. Magic Kingdom tendrá su Villains Land, con una montaña rusa protagonizada por Maléfica y una casa embrujada inspirada en el espejo mágico de la Reina Malvada. Animal Kingdom sumará una nueva aventura de Indiana Jones. Disney California Adventure avanzó en su expansión de Avatar y estrenará la primera atracción dedicada a Coco. Hong Kong Disneyland cambiará buena parte de su antigua Tomorrowland por una atracción de Spider-Man. Y el Yeti de Expedition Everest, la criatura averiada más famosa de los parques Disney, por fin volverá a moverse después de años defectuoso.
Incluso los videojuegos jugaron el mismo juego de la memoria. Disney confirmó Kingdom Hearts IV y una serie animada derivada de la franquicia, coincidiendo con el 25 aniversario de una saga que empezó en 2002 y que ahora, en lugar de cerrarse, se ramifica en más formatos.
Nada de esto es necesariamente un error de estrategia. La propiedad intelectual que Disney posee es, efectivamente, un activo sin parangón, y hay algo casi tranquilizador en saber que Frozen, Los Increíbles o Kingdom Hearts seguirán ahí dentro de tres años. Pero conviene llamar a las cosas por su nombre; lo que Disney presentó en Anaheim como el futuro de la compañía es, en realidad, un inventario cuidadosamente organizado del pasado, con fechas de estreno y presupuesto de marketing. La D23 2026 no reveló hacia dónde va Disney. Reveló, con total honestidad, hacia dónde ya había ido, y cuánto piensa seguir volviendo.
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