Gotham es una ciudad acostumbrada a los monstruos, aunque no todos llevan una máscara o tienen una risa escalofriante. Algunos simplemente fueron personas normales antes de que una tragedia cambiara sus vidas. Ese es el punto de partida de Clayface, la nueva película de DC Studios que abandona las fórmulas tradicionales del cine de superhéroes para adentrarse en el terror.
Lejos de las grandes batallas y los habituales enfrentamientos entre héroes y villanos, la cinta propone una historia de obsesión, venganza y pérdida de identidad. Su protagonista no es Batman, sino uno de sus enemigos más particulares.
La película está dirigida por James Watkins, responsable de títulos como La mujer de negro y No hables con extraños, y cuenta con un guion firmado por Mike Flanagan y Hossein Amini. Una combinación creativa que deja claras las intenciones de la producción.
De estrella de Hollywood a criatura monstruosa
En el centro de la historia se encuentra Matt Hagen, interpretado por Tom Rhys Harries, un joven de Gotham que consigue abrirse camino en Hollywood después de una vida marcada por las dificultades.
Sin embargo, cuando su carrera comienza a despegar, una violenta agresión ordenada por un jefe criminal le desfigura el rostro y destruye sus expectativas profesionales. Desesperado por recuperar su antigua apariencia, decide someterse a un tratamiento científico experimental.
Lo que inicialmente parece una segunda oportunidad termina convirtiéndose en una pesadilla. El procedimiento consigue devolverle su aspecto, pero provoca una transformación física y psicológica que escapa a su control.
Su cuerpo adquiere la capacidad de cambiar de forma, mientras su obsesión por recuperar la vida que le arrebataron lo arrastra hacia una espiral de violencia y venganza.
La película también cuenta con Naomi Ackie, Max Minghella, David Dencik y Eddie Marsan. A través de sus personajes, la historia plantea una pregunta incómoda sobre los límites que estamos dispuestos a cruzar para recuperar aquello que hemos perdido.
Quién es Clayface y cuál es su origen en los cómics de Batman
Aunque su nombre pueda resultar desconocido para parte del público, Clayface lleva más de ocho décadas formando parte del universo de Batman.
Su primera aparición se remonta a Detective Comics número 40, publicado en 1940. En aquella historia, el personaje era Basil Karlo, un antiguo actor de cine de terror que comenzaba a asesinar a los intérpretes de una nueva versión de una película que había protagonizado.
En sus orígenes, por tanto, Clayface no era una criatura sobrenatural, sino un asesino humano cuya identidad estaba vinculada al mundo del cine.
Con el paso de los años, DC Comics reinventó al villano y presentó distintas versiones del personaje. Una de las más conocidas fue Matt Hagen, introducido en Detective Comics número 298, en 1961, que adquirió habilidades para transformar su cuerpo y adoptar diferentes apariencias.
Esta capacidad para modificar su aspecto convirtió a Cara de Barro en uno de los adversarios más difíciles de identificar y combatir para Batman.
La nueva película recupera el nombre de Matt Hagen, pero reinterpreta su historia a través de una tragedia personal y un experimento científico, en lugar de trasladar literalmente su origen de las viñetas.
El terror corporal, la gran apuesta de DC Studios
Una de las principales particularidades de Clayface es su aproximación al llamado body horror, un subgénero del cine de terror que utiliza las transformaciones y deformaciones del cuerpo humano para provocar inquietud.
Películas como La mosca, de David Cronenberg, demostraron que el horror físico también puede servir para explorar cuestiones profundamente humanas, como el miedo a perder el control sobre uno mismo.
Durante una conversación celebrada en la Comic-Con de San Diego, Watkins defendió la importancia de encontrar humanidad detrás de los villanos. Para el cineasta, las historias más interesantes son aquellas que permiten comprender qué circunstancias empujan a una persona hacia la oscuridad.
Su planteamiento abre una nueva posibilidad dentro del universo cinematográfico de DC, donde los personajes secundarios pueden protagonizar relatos que van más allá de las aventuras convencionales de superhéroes.
Una Gotham más oscura en la que Batman no necesita aparecer
La ausencia del Caballero Oscuro como protagonista no significa que su universo pierda importancia. Al contrario, Gotham continúa siendo el escenario de una historia marcada por el crimen, la desesperación y las consecuencias de la violencia.
Con una duración de 108 minutos y una calificación en España de no recomendada para menores de 16 años, Clayface busca atraer tanto a los seguidores de DC como a los aficionados al cine de terror.
Con Clayface, DC Studios intenta demostrar que sus villanos también tienen historias capaces de sostener una película propia.
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