Julio Iglesias apoyó públicamente a José María Aznar en la campaña electoral de 1996, un gesto que marcó uno de los momentos más recordados de aquella carrera hacia La Moncloa. Hoy, casi tres décadas después, su nombre ha vuelto al primer plano político y mediático por un motivo muy distinto: las denuncias de dos extrabajadoras que lo acusan de presuntas agresiones sexuales mientras trabajaban en sus residencias privadas.
El episodio político clave se produjo el 29 de febrero de 1996 en la plaza de toros de Zaragoza, durante un mitin del Partido Popular. España afrontaba unas elecciones decisivas tras trece años de gobiernos socialistas. El Ejecutivo de Felipe González llegaba desgastado por los casos Filesa, Roldán y los GAL, además de una crisis económica persistente. El Partido Popular partía como favorito, pero el recuerdo de la ajustada derrota de 1993 seguía muy presente.
En ese contexto, la aparición de Julio Iglesias supuso un respaldo simbólico de enorme impacto. El cantante, ya entonces una superestrella internacional instalada en Miami, había evitado tradicionalmente implicarse en campañas electorales. En Zaragoza, tras el discurso de Aznar, subió al atril entre gritos de “que cante, que cante”. Finalmente, no cantó y optó por un mensaje político explícito: “Después de trece años de gobierno un país no crece nunca si no tiene un cambio” y “no va a haber un mejor presidente para España que José María Aznar”. También afirmó: “Yo les digo, españoles, que José María Aznar es honesto”.
Apoyos posteriores y relación con el PP
Años después, Julio Iglesias volvió a aparecer vinculado a campañas del Partido Popular, esta vez en el ámbito local. El cantante intervino telefónicamente en una entrevista radiofónica emitida en la Cadena SER de Málaga para presentar a Carolina España, número uno del PP por esa provincia al Congreso. La candidata explicó después que se trataba de una relación personal: “Julio Iglesias es el padrino de mi hijo, es mi compadre, es amigo”, aseguró, restando relevancia política a la intervención.
Los gestos públicos también han sido frecuentes. En 2023, con motivo del 80 cumpleaños del artista, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, le dedicó un mensaje de felicitación en la red social X, acompañado por un vídeo de la canción Quijote. En el ámbito municipal, el Ayuntamiento presidido por José Luis Martínez-Almeida ha concedido honores al cantante, reconocimientos que hoy están en cuestión.
Las denuncias de dos extrabajadoras en el Caribe
El debate se ha reabierto tras la investigación publicada por eldiario.es en colaboración con Univision Noticias. Dos mujeres que trabajaron para Julio Iglesias en 2021, una empleada del servicio doméstico y una fisioterapeuta, lo acusan de presuntas agresiones sexuales en sus mansiones de Punta Cana, en República Dominicana, y de Lyford Cay, en Bahamas. Los hechos relatados se sitúan en plena pandemia, cuando, según los testimonios, el artista utilizó el miedo al contagio para limitar las salidas de las empleadas internas, mientras esas restricciones no se aplicaban al personal masculino ni a las encargadas. Ambas describen un ambiente de “control, acoso y terror”, con conflictos laborales constantes y un clima de vigilancia permanente.
La empleada del servicio doméstico, que declara bajo el nombre ficticio de Rebeca, asegura que fue presionada para mantener encuentros sexuales no consentidos. Relata penetraciones con los dedos, bofetadas, insultos y vejaciones físicas y verbales. “Me usaba casi todas las noches. (…) Me sentía como un objeto, como una esclava”, afirmó a ambos medios. Según su testimonio, en algunos episodios estuvo presente otra empleada con rango superior. Laura, nombre ficticio de la fisioterapeuta, describe tocamientos y besos no consentidos. “Estábamos en la playa y él se acercaba y me tocaba los pezones”, contó, relatando otro episodio similar en la piscina de la villa de Punta Cana. Ambas coinciden en que el maltrato era cotidiano y que Iglesias “normalizaba” ese comportamiento.
Los testimonios apuntan también a un control estricto sobre las empleadas, con revisiones de teléfonos móviles y prohibiciones de hacer fotografías dentro de las mansiones. Rebeca describe el lugar como “la casita del terror” y asegura que el miedo al despido y a perder una oportunidad laboral condicionaba su silencio.
La investigación recoge declaraciones de 15 extrabajadores que confirman conflictos laborales, aislamiento y un ambiente de trabajo complejo en residencias del cantante entre finales de los noventa y 2023. Frente a estas acusaciones, una de las encargadas señaladas por Rebeca ha negado los hechos, los ha calificado de “patrañas” y ha expresado su admiración por el artista.
Tras la publicación de los testimonios, Más Madrid ha exigido al Ayuntamiento y a la Comunidad de Madrid que retiren los honores concedidos a Julio Iglesias. La formación ha registrado iniciativas institucionales para revisar estos reconocimientos, argumentando que no son neutros y que trasladan un mensaje público sobre las conductas que se consideran ejemplares.
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