El mandato de Donald Trump no está resultado tan satisfactorio como esperaba el representante del Partido Republicano estadounidense. El magnate inmobiliario, también propietario de un importante entramado empresarial, inversor de alto rango en activo a pesar de su cargo y uno de los pocos billonarios del planeta, posee, además, la especial característica de ser la primera persona que ejerce la presidencia en la historia de Estados Unidos pese a haber sido condenado penalmente por el sistema judicial. Trump salió victorioso en las elecciones de noviembre de 2024, tornándose, así, en el 47º presidente de EEUU tras haber sido ya el 45º, una legislatura aquella primera que resultó especialmente polémica pero que, por llamativo que resulte, no resultó igual de controvertida que la actual.

Tal es así que en el país norteamericano hay desde hace tiempo un rechazo cada vez mayor a sus políticas, atisbándose una notable derrota para él en las elecciones de medio mandato del próximo 3 de noviembre. Estos comicios resultan vitales para los líderes del Ejecutivo de EEUU, ya que pueden cambiar por completo la composición del Congreso y condicionar de manera notoria las medidas legislativas que el Gobierno quiera impulsar. Un panorama ante el cual, y disponiendo de poco margen para corregir la situación que atraviesa su imagen pública, Trump parece estar comenzando a recurrir a medidas desesperadas para evitar que los planes de su Gobierno comiencen a estacanrse. Prueba de ello es el regalo que ha anunciado para cada adulto estadounidense si gana la votación de las 'midterm', prometiendo unos nada desdeñables 5.000 dólares en caso de salir victorioso

Los aranceles impuestos a multitud de países, la caída de la economía estadounidense, la presión que ejerce su Gobierno sobre los inmigrantes, las deportaciones masivas ejercidas injustificadamente sobre multitud de personas, la violencia de los agentes del ICE, la política expansionista que está desarrollando, las consecuencias que está dejando la Guerra de Irán, su posición en relación al genocidio que Israel está perpetrando sobre Palestina... Son solo algunos de los ejemplos que pueden mencionarse, rápidamente, recurriendo al recuerdo cercano de las diferentes medidas que Trump está impulsando y que vienen provocado multitud de críticas, así como haciendo que el presidente estadounidense comience a perder un importante apoyo electoral, incluso entre los miembros del movimiento MAGA. 

Un caída por la cual, para no ver lo que resta de mandato limitado por un Congreso en el que no disponga de mayoría, Trump recurre ahora a lo que podría considerarse, incluso, como un soborno electoral a través de los 5.000 dólares ya mencionados. Fue este un anuncio que hizo durante el primer mitin de campaña celebrado en Dallas, donde volvió a esgrimir uno de los argumentos que lleva años repitiendo, no siendo otro que el del supuesto fraude en las elecciones presidenciales de 2020. El presidente estadounidense insistió nuevamente en que fue él quien ganó aquellos comicios, pese a que Joe Biden obtuvo la mayoría de los votos del Colegio Electoral y las múltiples impugnaciones y recuentos no alteraron el resultado. La cuestión no es menor, ya que tras negarse a aceptar su derrota, Trump alimentó durante semanas las acusaciones infundadas de fraude que desembocaron en el asalto al Capitolio del 6 de enero de 2021, uno de los episodios más tensos de la historia reciente de EEUU.

Cinco años después, el relato continúa formando parte del discurso del mandatario. En Dallas, Trump situó de nuevo su figura en el centro de las elecciones de noviembre, pese a que no será candidato. Llegó a pedir a sus seguidores que actúen como si apareciera en la papeleta y planteó las 'midterm' como una votación sobre su propia presidencia. La renovación de toda la Cámara de Representantes y de un tercio del Senado determinará el margen de maniobra del Gobierno durante la segunda mitad de su mandato, por lo que conservar ambas cámaras resulta estratégico para la Casa Blanca.

El momento más llamativo llegó al final de su intervención. Trump prometió entregar lo que denominó "dividendo" de 5.000 dólares a cada adulto estadounidense si los republicanos mantienen el control de la Cámara y el Senado. El presidente no explicó cómo se articularía el pago ni concretó su financiación, aunque lo vinculó a los ingresos procedentes de los aranceles y estableció una condición: el dinero tendría que gastarse dentro de Estados Unidos. La medida afectaría potencialmente a unos 270 millones de adultos y tendría un coste aproximado de 1,35 billones de dólares, según las primeras estimaciones.

La promesa llega, además, en plena batalla por recuperar terreno electoral. La estrategia republicana pasa por convertir las elecciones en un plebiscito sobre Trump y advertir de las consecuencias que tendría una victoria demócrata, mientras varios candidatos del propio partido han optado por no acudir a la convención de Dallas ante el temor de que la impopularidad del presidente termine perjudicándoles. El encuentro, bautizado como 'Trump-a-palooza', pretendía precisamente movilizar a una base, ya no tan mayoritaria, que sigue siendo fiel al mandatario, pero también evidenció las dificultades del Partido Republicano para ampliar su respaldo más allá de ella.

El propio desarrollo del acto dejó algunos síntomas de desgaste. Aunque Trump aseguró que el estadio estaba completamente lleno y que había incluso miles de personas esperando fuera, distintos medios constataron la existencia de numerosos asientos vacíos. El presidente aprovechó, en cambio, su intervención para reivindicar los supuestos logros económicos de su Administración, cargar contra los demócratas y defender sus políticas migratorias y su actuación en la guerra de Irán.

Súmate a

Apoya nuestro trabajo. Navega sin publicidad. Entra a todos los contenidos.

hazte socio

 

Añadir ElPlural.com como fuente preferida de Google.

Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.

Activar ahora