Tras rechazar la última propuesta, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha elevado de nuevo el tono contra Irán. Lo ha escenificado con una mezcla de advertencias diplomáticas y escenografía bélica. El republicano concedía a última hora del sábado una entrevista a la cadena francesa BFM TV, en la que exigía a Teherán que aceptara un acuerdo de una vez por todas. Casi en paralelo, el inquilino de la Casa Blanca redoblaba sus amenazas con una imagen difundida en Truth Social – en apariencia generada por inteligencia artificial – que acerca el escenario de una nueva escalada militar en el Golfo Pérsico: “La calma antes de la tormenta”.

La frase que acompaña a la figura gigante del presidente resume el clima que se respira en el conflicto entre sendos países. Trump publicó la imagen con este mensaje en un contexto de máxima tensión regional, con el paso marítimo de Ormuz aún bloqueado de manera parcial, las negociaciones encalladas y movimientos diplomáticos de urgencia entre bambalinas que aún mantienen el alto el fuego. Una tregua que vive desde hace semanas en cuidados intensivos y a la que no ayudan los métodos del republicano para meter presión a su interlocutor. Distintos medios estadounidenses se han hecho eco del vídeo que el propio Trump compartía a través de su red social. Un clip dotado de alto simbolismo y estética militar en el que simula una acción contra un objetivo iraní y se escucha la siguiente locución: “OK. Lo tenemos en la mira. Fuego. Boom”.

Mensajes ya rutinarios de la propaganda de la Administración Trump, cuyo líder los sazonó con más amenazas desde la cadena francesa BFM TV. El presidente de Estados Unidos devolvió la pelota al tejado de Teherán, asegurando que Irán debe cerrar un acuerdo rápido para evitar males mayores. El republicano aderezó sus palabras con una advertencia directa, que rima en consonante con las intenciones tanto del vídeo como de la fotografía: “Si no lo hacen, lo van a pasar muy mal, muy mal. Más les vale llegar a un acuerdo”. Trump admitió en la conversación con la televisión francesa que desconoce si Irán terminará firmando. “No tengo ni idea de si lo harán”, admitió, antes de insistir – una vez más – en que las consecuencias en caso de no hacerlo pueden ser graves.

La mediación de Pakistán

Islamabad continúa con su papel de pegamento entre las dos partes del conflicto, pero sin fructificar en movimientos sustanciales que abonen el camino hacia la paz. El ministro del Interior pakistaní, Mohsin Naqvi, viajó a Teherán por sorpresa y añade otra pieza más en el tablero de la guerra en Irán. Su plan pasa por reunirse con altos cargos del régimen iraní, incluido su homólogo, Eskandar Momeni, para mantener abiertos los canales de la negociación para el armisticio.

La diplomacia iraní insiste en que no busca fabricar armas nucleares. Algo que ya le ha transmitido a su interlocutor estadounidense en las diferentes propuestas de paz. Sin embargo, el armamento nuclear es uno de los principales puntos de fricción entre Washington y Teherán, al margen del bloqueo de Ormuz. El ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araqchi, reiteraba en Nueva Delhi que el principal obstáculo es la falta de confianza entre las partes, admitiendo que han recibido comunicaciones de Estados Unidos expresando su disposición a retomar las conversaciones.

En paralelo, y coincidiendo con el encuentro de alto nivel entre sus líderes, China ha efectuado sus movimientos. Trump aseguró que el presidente chino, Xi Jinping, comparte la necesidad de reabrir el estrecho de Ormuz, aunque Pekín aún no ha confirmado ningún plan de presión sobre Irán. Sin embargo, según informaciones de Reuters, el gigante asiático, que es socio energético de Teherán, mantiene una posición más prudente que la que le atribuye la Casa Blanca.

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