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Internacional

Trump le pone la cruz a Zelenski con un guiño a Putin tras su acuerdo

Washington y Rusia alcanzaron un acuerdo recientemente para suministrar más petróleo, por lo que los ataques ucranianos entran en conflicto con ese pacto

Sergio Ramiro
El presidente ruso, Vladimir Putin, y su homólogo estadounidense, Donald Trump. EP

El presidente ruso, Vladimir Putin, y su homólogo estadounidense, Donald Trump. EP

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Ucrania mantiene su campaña contra las infraestructuras energéticas de Rusia en un momento de creciente tensión diplomática entre Kiev y Washington. Un ataque con drones contra las instalaciones petroleras de Novoshájtinsk, en la región rusa de Rostov, coincidió con el anuncio del presidente estadounidense, Donald Trump, de un supuesto acuerdo con Vladímir Putin para incrementar el suministro de diésel a los mercados internacionales. La ofensiva ucraniana volvió a poner de manifiesto las dificultades para avanzar hacia un alto el fuego, mientras el mandatario estadounidense reclamaba un cambio de liderazgo en Ucrania y las fuerzas rusas bombardeaban la ciudad de Zaporiyia, donde las autoridades informaron de 20 fallecidos, incluidos tres menores.

El gobernador de Rostov, Yuri Sliusar, aseguró que las defensas antiaéreas rusas habían derribado más de 50 drones durante la operación. Sin embargo, varios aparatos consiguieron alcanzar sus objetivos. Las imágenes difundidas por testigos mostraron un incendio de grandes dimensiones en la zona petrolera. Uno de los puntos afectados fue la terminal de carga de Yug Rusi, una instalación independiente de la refinería con capacidad para gestionar aproximadamente 3,5 millones de toneladas de combustible al año. El ataque también provocó daños en un puente y las autoridades regionales confirmaron las consecuencias de la ofensiva y anunciaron la interrupción del tráfico ferroviario en todas las direcciones afectadas.

La ubicación de Novoshájtinsk, próxima a los territorios de Donetsk, convierte sus instalaciones en un objetivo relevante para Kiev, ya que contribuyen al abastecimiento de las fuerzas rusas desplegadas en el frente oriental. La refinería tiene una capacidad anual cercana a los cinco millones de toneladas de petróleo, equivalente a unos 100.000 barriles diarios. La instalación ya había sufrido varios ataques ucranianos desde principios del verano. Tras una nueva ofensiva, suspendió sus operaciones el 25 de septiembre.

Choque entre Trump y Zelenski

El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, cuestionó rápidamente el entendimiento anunciado entre Trump y Putin. Consideró que la actuación del dirigente estadounidense era débil y deshonesta, especialmente porque se produjo mientras una delegación ucraniana se encontraba en Florida para abordar posibles vías que permitieran poner fin a la guerra o establecer una tregua. Las conversaciones, impulsadas por representantes cercanos a Zelenski, pretendían avanzar hacia un acuerdo que redujera la intensidad de los combates. Sin embargo, el nuevo episodio de confrontación entre Washington y Kiev ha complicado las perspectivas de las negociaciones.

Trump respondió con duras críticas al presidente ucraniano durante unas declaraciones en la Casa Blanca, antes de viajar a Tennessee. Le reprochó que continuara atacando las instalaciones energéticas rusas y sostuvo que esas operaciones estaban perjudicando el suministro internacional de combustible. También acusó a Zelenski de haber rechazado oportunidades anteriores para terminar la guerra. De hecho, el mandatario estadounidense fue incluso más allá al defender la necesidad de sustituir al actual dirigente ucraniano por otro capaz de alcanzar un acuerdo con Moscú. Además, advirtió de que Kiev debía poner fin a los ataques contra las refinerías rusas, alegando que sus consecuencias podían afectar a consumidores y agricultores estadounidenses que dependen del diésel.

Las declaraciones evidencian las diferencias entre ambos gobiernos sobre la estrategia militar de Ucrania: mientras Kiev considera que atacar las instalaciones energéticas rusas reduce los recursos disponibles para financiar y sostener la ofensiva del Kremlin, Washington insiste en limitar estas operaciones para facilitar un posible acuerdo diplomático y evitar perturbaciones en los mercados internacionales.

Presiones sobre las negociaciones

La tensión también afecta al diálogo mantenido en Miami. El asesor de política exterior de Putin, Víktor Ushakov, señaló el viernes que todavía habría que determinar cuándo podrían reanudarse las conversaciones. La declaración reflejó la incertidumbre sobre el futuro inmediato de los contactos entre las partes. Según el Financial Times, representantes estadounidenses presionaron a la delegación ucraniana para que abandonara los ataques contra las infraestructuras energéticas rusas. De acuerdo con esa información, Washington habría planteado la posibilidad de retirar su cooperación en materia de inteligencia si Kiev no atendía las exigencias de la Administración republicana. Ese apoyo resulta especialmente importante para las operaciones militares ucranianas.

En este contexto, uno de los objetivos prioritarios de los negociadores de Kiev es alcanzar una tregua energética que detenga los ataques contra instalaciones de generación, distribución y suministro de combustible. La propuesta pretende servir como primer paso hacia un alto el fuego más amplio. No obstante, la ofensiva contra Novoshájtinsk, ejecutada pocas horas después de que se abordara esa posibilidad, refleja las dificultades para convertir las iniciativas diplomáticas en compromisos efectivos.

Durante los últimos meses, Ucrania ha intensificado sus operaciones contra la infraestructura petrolera rusa, con ataques que han llegado a instalaciones situadas a más de 2.500 kilómetros de su territorio. Rusia, por su parte, continúa golpeando objetivos ucranianos. En Kiev se han registrado cortes de electricidad y agua, además de interrupciones en el transporte público, como consecuencia de los bombardeos rusos.

La escalada militar, además, volvió a dejar un elevado número de víctimas entre la población civil. Después del bombardeo ruso sobre Zaporiyia, los equipos de emergencia recuperaron 20 cadáveres, tres correspondientes a menores de edad, según los datos comunicados hasta el momento. El ataque se produjo tras otros episodios mortales registrados durante la misma semana. El miércoles hubo víctimas en Priluki, en la región de Chernihiv, y el jueves se produjo otro ataque en Kramatorsk, en Donetsk. En conjunto, el balance semanal de civiles muertos superaba los 80, de acuerdo con la información recogida en el artículo original. La sucesión de ataques muestra el deterioro de la situación sobre el terreno, pese a los esfuerzos diplomáticos para encontrar una salida al conflicto.

El alcance del anuncio sobre el diésel

Trump presentó su entendimiento con Putin como una medida destinada a aumentar la disponibilidad de combustible y contribuir a moderar los precios, en vísperas de las elecciones legislativas de medio mandato en Estados Unidos. Según afirmó, Rusia suministraría más de 300.000 toneladas de diésel de inmediato, otras 500.000 durante noviembre y un millón adicional posteriormente.

Sin embargo, el anuncio no parecía incluir concesiones sustanciales del Kremlin. Dos días antes, la agencia rusa Interfax había informado de que Moscú estudiaba levantar las restricciones a las exportaciones de diésel. Fuentes citadas por el medio señalaron que la medida podría evitar una acumulación excesiva de combustible en las refinerías. Rusia había limitado las ventas al exterior desde julio debido a los problemas de abastecimiento interno provocados, en parte, por los ataques ucranianos. La recuperación de la producción y la mayor facilidad para refinar diésel en comparación con la gasolina habrían favorecido la revisión de esa política.

La situación de la gasolina, no obstante, seguía siendo más delicada. Moscú había prolongado la prohibición de exportarla hasta enero de 2027 y flexibilizado temporalmente los estándares de calidad, pasando de Euro-5 a Euro-2. Esta última categoría permite comercializar combustible con mayores niveles de sustancias contaminantes y potencialmente más perjudiciales para los motores.

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