El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha incrementado notablemente su fortuna durante su regreso a la Casa Blanca, en un contexto marcado por acusaciones de conflictos de interés y beneficios derivados de su posición institucional. Según estimaciones basadas en datos públicos y recogidas por The New York Times, el mandatario y su familia habrían obtenido al menos 1.400 millones de dólares en el primer año de su segundo mandato, una cifra que podría ser mayor debido a la opacidad de parte de sus negocios.
Trump, que ya fue el presidente más rico en la historia del país al asumir el cargo en 2017, habría aumentado su patrimonio en miles de millones desde entonces. Tras abandonar el poder en 2021, su fortuna creció en al menos 2.400 millones de dólares, y desde su regreso al cargo ha intensificado sus actividades empresariales en paralelo a su labor política.
El republicano llegó nuevamente al poder con el respaldo de amplios sectores de la clase trabajadora blanca, a quienes prometió reactivar la economía, frenar la inflación y devolver al país a una supuesta “edad dorada”. Sin embargo, diversas medidas económicas adoptadas durante su mandato han sido criticadas por beneficiar principalmente a las rentas más altas. Entre ellas, destaca una amplia rebaja fiscal que redujo impuestos a los sectores más acomodados mientras implicó recortes en programas sociales como Medicaid o las ayudas alimentarias. Asimismo, la expiración de subvenciones vinculadas a la Ley de Atención Médica Asequible elevó los costes sanitarios para millones de ciudadanos.
Mientras tanto, la riqueza de los grandes patrimonios ha seguido creciendo. Solo en 2025, la fortuna de los multimillonarios aumentó un 22%, en contraste con la situación de los sectores más vulnerables. Gran parte del incremento patrimonial de Trump procede de negocios que, según diversas informaciones, presentan posibles conflictos de interés. La Organización Trump ha ingresado millones mediante licencias internacionales, mientras que sus hijos han cerrado decenas de proyectos inmobiliarios en distintos países, coincidiendo en algunos casos con decisiones políticas favorables a esos mercados.
Acuerdos millonarios y controversia
La fortuna de Trump también ha crecido gracias a una serie de polémicos acuerdos extrajudiciales con grandes empresas tecnológicas y mediáticas, que han pagado al presidente 90,5 millones de dólares. Entre otros, ha cerrado disputas legales con X, Meta y YouTube —a las que demandó tras la suspensión de sus cuentas después del asalto al Capitolio en 2021—, con ABC News por una demanda de difamación relacionada con el caso de E. Jean Carroll, y con Paramount/CBS por la edición de una entrevista a Kamala Harris durante la campaña de 2024
Este último caso ha sido señalado como un ejemplo especialmente significativo de su influencia, ya que la aprobación de la fusión entre Paramount y Skydance Media por parte de la Comisión Federal de Comunicaciones, valorada en 8.000 millones de dólares, se produjo apenas tres semanas después del acuerdo judicial, cuando llevaba meses bloqueada a la espera de autorización gubernamental.
Uno de los episodios más controvertidos ha sido la aceptación de un avión Boeing 747-8 valorado en 400 millones de dólares ofrecido por Qatar, en paralelo a acuerdos militares y compromisos de defensa adquiridos por Estados Unidos con ese país. Poco después de este anuncio, Trump viajó a países del golfo Pérsico y cerró acuerdos que incluyen la autorización para que Qatar establezca una instalación de su fuerza aérea en una base estadounidense en Idaho, además de comprometer a Estados Unidos a defender al país en caso de ataque extranjero. No obstante, el mayor volumen de ingresos procede del sector de las criptomonedas. La familia Trump habría obtenido alrededor de 867 millones de dólares en este ámbito en el último año.
Además, los Trump obtienen importantes beneficios a través de la empresa World Liberty Financial (WLFI), cofundada por sus hijos junto a los de Steve Witkoff. Esta compañía comercializa tokens y una ‘stablecoin’ vinculada al dólar, y reporta a la familia el 75% de los ingresos netos por cada venta. Parte de estos activos han sido adquiridos por empresas vinculadas a gobiernos extranjeros o grandes fortunas con intereses en la política estadounidense.
Entre los casos destacados, una empresa vinculada a Emiratos Árabes Unidos adquirió activos por valor de 2.000 millones de dólares y, dos semanas después, la Administración Trump autorizó el acceso a chips avanzados de inteligencia artificial pese a las advertencias de seguridad nacional. Asimismo, el fundador de Binance, Changpeng Zhao, condenado por blanqueo de capitales, recibió un indulto presidencial tras invertir alrededor de 800.000 dólares en esta empresa.
Además, el presidente mantiene otras fuentes de ingresos, como la explotación de su marca personal, la organización de eventos en sus propiedades o la venta de productos comerciales. A todo ello se suman prácticas como alojar a diplomáticos extranjeros en sus hoteles, celebrar cumbres internacionales en su resort de Doral o beneficiarse presuntamente de movimientos en los mercados financieros vinculados a su política arancelaria. En conjunto, las estimaciones apuntan a que Trump ha obtenido ingresos equivalentes a 16.822 veces el salario medio de una familia estadounidense desde su regreso al poder.