Donald Trump volvió a exhibir este miércoles su creciente distancia con varios de los principales aliados europeos de Estados Unidos. En una comparecencia junto al secretario general de la OTAN, Mark Rutte, el presidente estadounidense expresó su malestar por la falta de respaldo recibido por parte de numerosos socios de la Alianza Atlántica y aprovechó para lanzar duras críticas contra España, a la que calificó como “un auténtico desastre”.

El mandatario republicano situó el origen de su decepción en la ausencia de apoyo político europeo a la ofensiva militar lanzada por Washington contra Irán. Aunque insistió en que Estados Unidos no necesitó ayuda para desarrollar la operación, reprochó a varios gobiernos europeos que ni siquiera mostraran públicamente su disposición a colaborar.

“Nos decepcionaron”, aseguró Trump. “No necesitábamos ayuda alguna, los arrasamos literalmente en la primera semana. Pero habría estado bien que nos hubieran dicho: ‘Nos gustaría ayudar’”. El presidente estadounidense citó expresamente a Italia, Reino Unido, Alemania y Francia entre los países que, a su juicio, no estuvieron a la altura de las circunstancias.

En ese contexto, reservó algunas de sus palabras más duras para España. “España es un auténtico desastre. España es terrible, incluso desde vuestro punto de vista. No quieren pagar nada, creen que pueden ir a la suya”, afirmó ante los medios, mientras Rutte permanecía en silencio y evitaba responder a las descalificaciones dirigidas contra uno de los miembros de la organización que dirige.

La escena volvió a poner de manifiesto la sintonía entre el secretario general de la OTAN y la Casa Blanca. Lejos de cuestionar el tono o el contenido de las declaraciones de Trump, Rutte se mostró comprensivo con parte de sus reproches hacia los aliados europeos y llegó a reconocer que existían “motivos” para la decepción expresada por el presidente estadounidense.

Aun así, trató de matizar algunas de sus acusaciones, recordando que los países europeos han cumplido los compromisos adquiridos con Washington y defendiendo el papel estratégico que desempeña Europa para las operaciones militares estadounidenses. “Sería muy difícil abordar el tema de Irán sin contar con Europa como plataforma para Estados Unidos”, señaló.

Rutte también aprovechó la comparecencia para destacar el aumento del gasto militar entre los aliados europeos y Canadá desde el primer mandato de Trump. Incluso llegó a exhibir un gráfico bautizado como el “billón de Trump”, con el que atribuyó al dirigente republicano buena parte de la presión que ha llevado a numerosos países de la OTAN a incrementar sus inversiones en defensa.

Por su parte, Trump insistió en que no reclama recursos económicos a sus aliados, sino compromiso político. “Solo quiero lealtad”, afirmó. “Tenemos, con diferencia, el ejército más poderoso del mundo, pero queremos un empujoncito, un besito. No pedimos mucho”. Una exigencia que volvió a evidenciar las tensiones que atraviesan actualmente la relación entre Washington y buena parte de sus socios europeos.

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