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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha anunciado este domingo una tregua energética "con efecto inmediato" entre Rusia y Ucrania, limitada a los ataques contra infraestructuras y objetivos del sector energético de ambos países. El mandatario asegura que Moscú y Kiev han dado su consentimiento, aunque ninguna de las dos partes había confirmado todavía el acuerdo en términos equivalentes en el momento de su anuncio.
"Con efecto inmediato, se establece un alto el fuego en el ámbito energético en la guerra entre Rusia y Ucrania. Ambas partes han dado su consentimiento", ha escrito Trump a través de su cuenta de Truth Social. El presidente estadounidense ha acompañado el anuncio con una advertencia directa a ambos gobiernos: "¡No lo infrinjáis!", antes de dar las "gracias por su atención a este asunto".
Por ahora, Trump no ha ofrecido más detalles sobre la duración de la tregua, las instalaciones concretas que quedarían protegidas o los mecanismos previstos para comprobar su cumplimiento. Tampoco ha aclarado qué consecuencias tendría una eventual violación del acuerdo. Reuters y Associated Press coinciden en señalar que el anuncio se produjo sin información adicional sobre su aplicación práctica.
La iniciativa llega después de una escalada de los ataques contra infraestructuras energéticas de ambos países. Rusia lanzó esta misma semana uno de sus mayores bombardeos recientes contra Ucrania, con 70 misiles y numerosos drones, en una ofensiva que, según el Gobierno ucraniano, tuvo entre sus principales objetivos la red energética y dejó al menos once muertos. Ucrania, por su parte, ha mantenido durante los últimos meses una campaña de ataques contra refinerías e instalaciones petroleras rusas, con el objetivo declarado de reducir los ingresos energéticos que permiten a Moscú financiar la guerra.
Zelenski ya había ofrecido una pausa recíproca
Horas antes del anuncio de Trump, el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, había afirmado que Kiev estaba dispuesto a suspender sus ataques contra las refinerías rusas si Moscú dejaba de golpear la infraestructura energética ucraniana.
La oferta estaba condicionada a una respuesta equivalente de Rusia. Zelenski defendió que cualquier desescalada debía ser recíproca y contar con "garantías reales", después de que Trump hubiera reclamado a Ucrania que frenara sus ataques contra instalaciones rusas.
La cuestión energética había agravado además las tensiones entre Washington y Kiev durante los últimos días. Trump había criticado públicamente las ofensivas ucranianas contra las refinerías rusas y llegó a vincularlas con el aumento de los precios internacionales del combustible. Paralelamente, Estados Unidos y Rusia alcanzaron un acuerdo para reintroducir grandes cantidades de diésel ruso en los mercados internacionales, una decisión que Zelenski censuró abiertamente.
El presidente ucraniano había dejado claro, sin embargo, que Kiev no aceptaría detener unilateralmente sus ataques mientras Rusia continuara golpeando su red energética.
La fórmula anunciada ahora por Trump respondería, sobre el papel, a esa condición de reciprocidad. No se trataría de un alto el fuego general, sino de una suspensión limitada a los ataques contra objetivos energéticos, mientras las operaciones militares continuarían en el resto de los frentes.




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