El Tribunal Supremo de Estados Unidos ha anulado los aranceles generales que impuso Donald Trump el pasado año a los países con los que comercia su país. Así, la justicia estadounidense, con seis de nueve votos, considera ilegales la mayoría de los aranceles impuestos por el republicano.
Con ello, esta decisión abre la puerta a que las empresas pidan la devolución de todas las tasas pagadas este año y deja al magnate con opciones limitadas para recuperar su política arancelaria.
En su fallo, el Supremo concluye que Trump excedió su autoridad al aprobar dichos gravámenes comerciales invocando la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA, por sus siglas en inglés) de 1977. No obstante, hace unas semanas la Administración Trump anunció que en el caso de que el alto tribunal los tumbara, promulgarían unos nuevos.
De esta forma, el Supremo rechaza la interpretación del Gobierno de que la IEEPA otorgaba al presidente la facultad de imponer unilateralmente aranceles ilimitados y que no está sujeto a las significativas limitaciones procesales de otras leyes arancelarias y subraya que la Casa Blanca debe “aducir una autorización clara del Congreso” para justificar su extraordinaria atribución de la facultad de imponer aranceles.
En este sentido, considera que la concesión de la IEEPA de la facultad de “regular... la importación” es insuficiente y recuerda que esta legislación de emergencia no contiene ninguna referencia a aranceles ni derechos, añadiendo que “hasta ahora ningún presidente ha leído la IEEPA para conferir tal facultad”.
“No reivindicamos ninguna competencia especial en materia económica ni de relaciones exteriores. Reivindicamos únicamente, como es debido, el papel limitado que nos asigna el Artículo III de la Constitución. En cumplimiento de dicho papel, sostenemos que la IEEPA no autoriza al presidente a imponer aranceles”, zanja.
Se trata de otro duro golpe para Donald Trump. En concreto, es su segunda gran derrota en el alto tribunal, después de que le prohibiera enviar tropas de la Guardia Nacional a los estados sin el consentimiento de los gobernadores de los mismos, un dictamen que limitó su capacidad de inundar de policía militar los estados demócratas.
Los aranceles suspendidos
Los gravámenes que la máxima autoridad judicial de Estados Unidos ha suspendido son aquellos que afectan de manera generalizada a casi todos los envíos provenientes de terceros países. En el caso de la Unión Europea, la mayoría de sus productos estaban sujetos a un gravamen del 15%.
No obstante, los que sí permanecen en vigor son los del 50% sobre el acero y el aluminio, así como el 15% sobre los automóviles. A diferencia de otros gravámenes, estas tarifas fueron impuestas bajo la Sección 232 de la Ley de Expansión Comercial de 1962, que otorga al presidente la autoridad para imponer aranceles en nombre de la seguridad nacional.
Ahora, con la suspensión inmediata de estos aranceles, se abre la puerta a un proceso de reembolso de los pagos realizados por las empresas importadoras. Se estima que la Administración Trump ha recaudado hasta 150.000 millones de dólares, cantidad que podría verse obligada a devolver.