Dos versiones de la historia, una realidad. Este 7 de octubre se cumplen tres años desde que el brazo armado de Hamás atentó contra Israel dejando 1.200 muertos y 251 personas secuestradas. Un antes y un después en este punto clave de Oriente Medio que el Gobierno de Benjamín Netanyahu respondió con una violenta ofensiva que pronto se convirtió en genocidio a ojos de los organismos internacionales como Naciones Unidas. El coste humanitario del pueblo palestino aún asciende tres años después, y ya son más de 74.000 los fallecidos y 175.000 los heridos que cuenta una tierra arrasada por la guerra.
El balance de las cifras no deja lugar a dudas en cuanto a la magnitud de la catástrofe y, por desgracia, refleja que el conflicto está lejos de encontrar el horizonte de paz. Las intenciones de Netanyahu han estado claras desde el primer momento: la destrucción y el desarme de Hamás, aunque con ello se haya llevado por delante miles de vidas civiles a lo largo y ancho de la Franja de Gaza, teniendo en cuenta a su vez la ocupación de los colonos israelíes en Cisjordania.
Los primeros meses de ataques se dirigieron hacia distintas infraestructuras de la ciudad de Gaza con la justificación de erradicar a la cúpula política y armada de Hamás, lo que motivó al desplazamiento de miles, e incluso un millón de personas, hacia la frontera del territorio palestino con Egipto para resguardarse de las bombas. Debido a que la ofensiva no rebajó la intensidad de los ataques, el escenario de ruinas se tradujo en el auge de la pobreza, la escasez de necesidades básicas, hambruna y fallecimientos por ataques y enfermedades, a lo que se sumó el bloqueo de Israel al paso de camiones con ayuda humanitaria y de clara censura a la libertad de prensa internacional.
Desde la Comunidad Internacional, el Gobierno de Estados Unidos, Donald Trump, alcanzó un acuerdo de paz con Netanyahu que comenzó a aplicarse en octubre de 2025 pero, a efectos prácticos, no surtió efecto alguno puesto que, desde este alto el fuego, la cifra de palestinos asesinados por los ataques israelíes es de 1.470.
Pese a este escenario que se ha ido extendiendo los últimos tres años, las ambiciones belicistas de Netanyahu no han cesado. Esta misma semana, ha confirmado que aún quedan 2.000 personas presuntamente vinculadas a los atentados de Hamás que el Ejército hebreo tiene en sus planes asesinar, por lo que la escalada de violencia no rebajará el tono a corto plazo. Cabe remarcar que el brazo armado, en el marco de las negociaciones con Washington, se mostró dispuesta a desarmarse parcialmente, puesto que la condición inamovible es la retirada completa de las fuerzas militares israelíes de Gaza.
Mientras Gaza contabiliza víctimas, Netanyahu usa los atentados en campaña
Desde un lado de la balanza, habiéndose cumplido tres años del inicio de la escalada del conflicto, las autoridades gazatíes han cifrado este miércoles en 74.250 los palestinos muertos a causa de los ataques israelíes y 175.278 heridos, entre ellos 1.467 muertos y 5.161 desde el citado alto el fuego. Asimismo, durante las últimas 24 horas, se han contabilizado otros cuatro muertos y once heridos por las mismas causas, así como la recuperación de 836 cadáveres desde el alto el fuego en las zonas donde las tropas hebreas se retiraron.
A través de un comunicado, el Ministerio de Sanidad de Gaza ha rechazado el presunto uso de hospitales y centros médicos como lugares de operaciones militares de Hamás, reiterando que son “afirmaciones engañosas que se repiten de manera flagrante” y que han provocado que el escenario haya derivado en “la destrucción y la inhabilitación de la mayoría” y que, en lo que queda de ellos, tan sólo hay “heridos y enfermos que luchan con la muerte”.
En el lado contrario, teniendo en cuenta que Israel está sumido en plena campaña electoral para la cita en las urnas del 27 de octubre, que está sirviendo a Netanyahu como telón de fondo para volver a denunciar los atentados del 7 de octubre y ampliar su escenificación belicista sobre las resistencias que quedan en pie en territorio palestino, de tal manera que su Gobierno ha ordenado al Ejército “prepararse para cualquier escenario” por lo que pueda suceder previamente a las elecciones. Pese a los intentos de que los partidos árabes no se postulen a la Presidencia, el Tribunal Supremo hebreo lo ha tumbado, pero aún el líder de Tel Aviv cuenta con importantes apoyos internacionales que pueden resultar determinantes, como Donald Trump en Estados Unidos o Javier Milei en Argentina.
La UE recuerda a las víctimas del 7-O
Desde Occidente, la reacción de este tercer aniversario se ha dado en memoria de las víctimas israelíes tras los atentados de Hamás, abogando sus altos cargos que lo sucedido en 2023 “nunca debe volver a ocurrir”. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, ha asegurado que la UE está preparada para revertir la situación del actual alto en fuego en “una paz duradera, basada en una solución de dos Estados”, reconociendo así la soberanía territorial de Palestina en Gaza y Cisjordania.
Al tiempo, la Alta Representante de la UE para Política Exterior, Kaja Kallas, ha acusado a Hamás de haber causado “un sufrimiento indescriptible” por los ataques y que, para ese camino de paz, debe “desarmarse”. Asimismo, este martes propuso enviar una misión de observación electoral del bloque comunitario para auditar unas elecciones en Gaza previstas para el 28 de noviembre en Cisjordania, Jerusalén Este y Gaza, que serían las primeras en dos décadas.
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