Segundo susto en Washington un mes después del ataque fallido de la cena de Corresponsales. La Casa Blanca fue este sábado epicentro de la noticia por un tiroteo en los aledaños del complejo presidencial. Varios disparos registrados en las inmediaciones del emblemático edificio obligaron al Servicio Secreto a desalojar el ala norte y a trasladar al interior a los periodistas que se encontraban en el exterior, además de aplicar el protocolo de blindaje. El incidente se saldó con el presunto tirador abatido tras un intercambio de fuego con las fuerzas de seguridad y, al menos, un transeúnte herido.

Los hechos ocurrieron poco después de las 18:00 horas (hora local), en el área de la calle 17 y la avenida Pennsylvania NW, una zona situada junto al perímetro de seguridad de la Casa Blanca. Según el comunicado difundido por el Servicio Secreto, un individuo sacó un arma de su bolso y comenzó a disparar. Los agentes respondieron al fuego, alcanzaron al sospechoso y este fue trasladado a un hospital de la zona, donde posteriormente fue declarado muerto.

La misma comunicación oficial confirmó que un transeúnte resultó herido durante el episodio, aunque las autoridades no han aclarado por ahora si fue alcanzado por los disparos iniciales del atacante o por el fuego cruzado posterior. Ningún agente del Servicio Secreto resultó herido y, según la agencia, ninguna persona protegida ni las operaciones de la Casa Blanca se vieron afectadas.

La escena, como el mes pasado, generó un torrente de confusión y terror. Periodistas de medios estadounidenses como ABC, NBC y CBS informaron en riguroso directo de que se habían escuchado numerosos disparos. Algunas estimaciones iniciales hablaban de alrededor de una veintena de detonaciones, mientras que fuentes policiales citadas por medios locales elevaban la cifra a una horquilla de entre 15 y 30. La zona desde la que procedían se situaba cerca del Edificio de Oficinas Ejecutivas Eisenhower, contiguo a la Casa Blanca.

Dos personas conocedoras de la investigación citadas por medios estadounidenses señalaron inicialmente que el sospechoso habría abierto fuego contra una caseta de seguridad ocupada por agentes del Servicio Secreto. Esa versión encaja con el relato oficial de un tiroteo iniciado en un punto de control del perímetro presidencial.

Periodistas evacuados

Tras escucharse los disparos, los agentes actuaron con rapidez. Los miembros de la prensa que permanecían en el exterior fueron conducidos al interior de la Casa Blanca y recibieron instrucciones para dirigirse a la sala de prensa del complejo. En medio del maremoto de confusión, la corresponsal de ABC News Selina Wang relató que les ordenaron correr hacia ese espacio mientras se activaba el protocolo de seguridad.

El portavoz del Servicio Secreto, Anthony Guglielmi, confirmó que la agencia estaba verificando los informes sobre disparos cerca de la calle 17 y la avenida Pennsylvania. Poco después, el comunicado oficial detalló la secuencia básica del incidente: el arma extraída de un bolso, los disparos contra la zona protegida, la respuesta de los agentes y la muerte del sospechoso en el hospital.

El director del FBI, Kash Patel, también informó de que agentes federales se desplazaron al lugar para apoyar al Servicio Secreto en la respuesta al tiroteo. En un mensaje publicado en X – antes Twitter -, Patel indicó que la agencia actualizaría la información disponible a medida que avanzara la investigación.

Trump elogia al Servicio Secreto

El incidente se produjo mientras el presidente Donald Trump se encontraba en la residencia presidencial. Antes del tiroteo, el director de comunicaciones de la Casa Blanca, Steven Cheung, había indicado que el presidente pasaba la tarde en el complejo. Después, el Servicio Secreto avaló que Trump estaba allí, aunque subrayó que ni él ni ninguna otra persona bajo protección se vieron afectados.

Horas después, el republicano elogió en redes sociales la actuación “rápida y profesional” de las fuerzas de seguridad. El presidente vinculó además el episodio con la necesidad de reforzar los espacios seguros para futuros mandatarios, en una referencia a sus planes para construir un salón de baile dentro del recinto de la Casa Blanca.

El incidente tiene lugar en un contexto de máxima sensibilidad para la seguridad presidencial, apenas un mes después del tiroteo registrado durante la cena de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca, celebrada en el hotel Hilton de Washington. Aquel incidente obligó a evacuar al presidente, así como a toda su cúpula, dejando escenas de pánico entre periodistas, altos cargos y asistentes que se refugiaron bajo las mesas mientras agentes armados del Servicio Secreto despejaban la sala.

En aquella ocasión, las autoridades informaron de que un sospechoso armado con una escopeta, una pistola y varios cuchillos se dirigió contra un puesto de control del Servicio Secreto en el establecimiento. Un agente recibió un disparo en el chaleco antibalas y el detenido fue acusado de delitos relacionados con armas de fuego y agresión.

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