La Guerra de Irán o la guerra de Schrödinger para Donald Trump. El presidente de Estados Unidos ha emitido una comunicación formal al Congreso para esquivar la petición de autorización al Capitolio a la que está obligado para proseguir con las hostilidades, por lo que, técnicamente, el conflicto que comenzó el 28 de febrero ha 'terminado' en lo formal, a pesar de que el estrecho de Ormuz sigue cerrado, las negociaciones no avanzan y Washington tiene 15.000 soldados y tres portaaviones en Oriente Medio.

La comunicación emitida por Trump sortea el plazo legal máximo para obtener la aprobación de los miembros del Congreso para continuar la guerra con Irán, que estaba establecido para este 1 de mayo. La fecha estaba ya destinada a caducar sin que los congresistas republicanos hicieran nada, ya que están sometidos al estricto control del presidente republicano. En la misiva, se pone sobre la mesa una afirmación jurídicamente cuestionable sobre la guerra y su continuidad, y al mismo tiempo, se dice que puede estar lejos de haber concluido, incurriendo en contradicciones hasta en comunicados oficiales del mayor nivel.

"A pesar del éxito de las operaciones de Estados Unidos contra el régimen iraní y de los continuos esfuerzos por garantizar una paz duradera, la amenaza que Irán representa para Estados Unidos y nuestras Fuerzas Armadas sigue siendo significativa. [...] No se ha producido ningún intercambio de disparos entre las Fuerzas de los Estados Unidos e Irán desde el 7 de abril de 2026", escribe el presidente en cartas casi idénticas dirigidas al presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, y al senador republicano Chuck Grassley, presidente pro tempore del Senado. "Las hostilidades que comenzaron el 28 de febrero de 2026 han concluido". De nuevo, información confusa.

El mecanismo al que se aferra Trump

La Constitución otorga al Congreso la facultad de declarar la guerra a otro país. El asunto clave es la resolución sobre los poderes de guerra de 1973, una ley concebida tras la Guerra de Vietnam con el objetivo de limitar la autoridad presidencial y garantizar que las intervenciones militares prolongadas, de existir, hayan de contar con la aprobación del Congreso. El conflicto comenzó el 28 de febrero, cuando las fuerzas estadounidenses, junto con Israel, lanzaron ataques masivos coordinados contra objetivos iraníes, desencadenando un enfrentamiento regional. Desde entonces, Irán ha respondido atacando objetivos estratégicos regionales, los mercados energéticos mundiales se han visto perturbados y el Congreso de Estados Unidos se ha mostrado reacio a ejercer su función constitucional.

A la citada regla existe una excepción que dicta que el presidente puede iniciar una acción militar sin autorización previa, pero debe notificarlo al Congreso en un plazo de 48 horas y poner fin a las hostilidades en un plazo de 60 días, a menos que los legisladores aprueben una prórroga. Ese plazo de 60 días, que comenzó a contar a partir de la notificación del presidente a los congresistas el 2 de marzo, ha expirado el viernes 1 de mayo. Por ende, el conflicto se encuentra ahora en un limbo legal cuya continuidad es indeterminada.

Propuestas de paz ignoradas

Por otro lado, Irán mandaba este viernes a Estados Unidos una nueva propuesta de negociación de paz a través de Pakistán, cuyos detalles son aún desconocidos, según ha informado la agencia oficial iraní. Una nueva oferta que llega mientras un alto mando militar iraní advierte de que cualquier nuevo ataque estadounidense provocará "una represalia sostenida, de gran alcance y dolorosa". Trump, por su parte, volvía a sacar pecho este viernes y aseguraba, contradiciéndose nuevamente, que Washington "ya ha ganado la guerra" y que no estaba satisfecho con la nueva propuesta. En el mismo sentido, el presidente insiste en presionar a Irán sobre su programa nuclear para "ganar más ventaja" y que nunca pueda conseguir un arma de esta índole.

Teherán ya había presentado una propuesta la semana pasada a Washington, también a través de Pakistán. En aquella ocasión, se ofreció una negociación en varias fases, con la primera de ellas centrada en el fin de la guerra y la reapertura del estrecho de Ormuz por ambas partes y dejar la cuestión del programa nuclear iraní para más tarde. No obstante, las conversaciones directas entre las dos partes se encuentran encalladas ante la negativa iraní de sentarse a negociar mientras EEUU mantenga el cerco naval a sus puertos y buques, una medida con la que busca bloquear la economía iraní. Desde Teherán se sigue manteniendo el control del tráfico en el estrecho de Ormuz.

Las dos partes mantuvieron un encuentro en Islamabad el 11 y 12 de abril con una delegación iraní liderada por el presidente del Parlamento, Mohamed Baqer Qalibaf, y la estadounidense por el vicepresidente JD Vance. En ese encuentro, sin embargo, no lograron un acuerdo para poner fin a una guerra que ya se prolonga durante dos meses y que cuenta con un estado legal muy intrincado.

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