Bajo el marco de los últimos acontecimientos en la guerra de Oriente Medio, un casco azul de origen serbio murió y otros dos españoles resultaron heridos leves en un ataque con proyectiles de mortero contra una posición de las tropas de pacificación y la Fuerza Interina de la ONU para Líbano (FINUL) en una localidad al sur del país oriental. Un ataque que ha condenado sin ambages el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

El jefe del Ejecutivo español ha dado a conocer su condena este jueves a través de sus redes sociales: “En la noche de ayer, el conflicto en Líbano se saldó con cuatro ataques de mortero a la base española Miguel de Cervantes, un casco azul serbio fallecido y dos españoles heridos. Nuestra condena más absoluta a la violencia y todo nuestro apoyo a quienes se juegan la vida por defender la paz bajo la bandera de las Naciones Unidas”, ha aseverado.

Sin terminar en este punto, Sánchez ha confiado en que “todas las partes cumplan íntegramente el alto el fuego anunciado ayer y que las hostilidades terminen”, precisando que “la paz es el único futuro” para la estabilidad de Oriente Próximo.

A esta condena se ha sumado el ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, José Manuel Albares, quien ha mandado sus condolencias “al pueblo y Gobierno serbios” por el fallecimiento de uno de sus soldados. En los mismos términos, ha expresado “todo el reconocimiento, apoyo y solidaridad del Gobierno de España” a los militares de la FINUL que, “bajo la bandera de Naciones Unidas, están realizando una labor indispensable para el mantenimiento de la paz, garantizar la soberanía e integridad de Líbano y la estabilidad de todo Oriente Medio”, ha precisado también a través de X –antigua Twitter-.

En nombre del Gobierno en su totalidad, a través de fuentes de Exteriores, ha ahondado en que los hechos de este último ataque “deben investigarse” y llegar “hasta las últimas consecuencias”, situando a sus responsables ante “la justicia internacional”. En este sentido, se urge al “cumplimiento de la resolución 1701, y del alto el fuego acordado entre Líbano e Israel, así como a respetar el Derecho Internacional y el Derecho Internacional Humanitario, y a proteger la seguridad de las fuerzas de mantenimiento de la paz”.

Por este motivo, Espala viene instando “al pleno respeto a la soberanía e integridad territorial de Líbano, como condición indispensable para la paz y la seguridad, y reafirma su compromiso de seguir apoyando las valientes medidas adoptadas por el Gobierno de Líbano para restaurar el monopolio sobre el uso de la fuerza”, han rematado fuentes del Ministerio en un comunicado.

Cabe recordar que, en el marco del conflicto, el presidente del Gobierno no ha cesado en su petición a las autoridades europeas de suspender el acuerdo de asociación con Israel por la escalada de hostilidades en Líbano, mostrando así su apoyo a un país que está sufriendo buena parte de las consecuencias más violentas de esta guerra que cumple ya tres meses.

La FINUL condena el ataque

La FINUL, por su parte, ha lamentado este último ataque a través de un comunicado, trasladando su “profundas condolencias” a los familiares del soldado serbio fallecido, al tiempo que ha confirmado la apertura de una investigación “para determinar las circunstancias exactas que llevaron a este trágico incidente”.

En este sentido, la organización de la ONU “ha detectado un número cada vez mayor de trayectorias e impactos en el sur de Líbano”, reiterando que “la violencia debe cesar”. Por ello, han abogado a las partes implicadas a que “cumplan con sus obligaciones en virtud del Derecho Internacional y garanticen la seguridad del personal y los bienes de la ONU en todo momento, incluso absteniéndose de acciones que puedan poner en peligro a las fuerzas de paz”. En los mismos términos, la FINUL ha instado a “las autoridades competentes a que investiguen el incidente, lleven a los responsables ante la justicia y garanticen la rendición de cuentas”.

Bajo el mismo telón de fondo, el Ministerio de Defensa serbio ha identificado al ‘caso azul’ fallecido como Milovan Jovanovic, reiterando que ha fallecido por las graves heridas que sufrió a consecuencias del ataque en una zona donde “hay tropas de pacificación” de la ONU.

Ni Israel ni Hezbolá se han pronunciado aún sobre la autoría del ataque, el cual tuvo lugar horas antes de que las delegaciones diplomáticas de ambos países pactasen un alto el fuego supeditado al cese total de los ataques del grupo-milicia chíi y la consiguiente evacuación de todos sus miembros al sur del río Litani, todo ello al finalizar la última reunión entre las partes en Washington, gracias a la intermediación de Estados Unidos.

Desde que estalló el conflicto, el 2 de marzo, Líbano se ha llevado la peor parte de los ataques israelíes, sufriendo más de 3.500 muertos y 10.600 heridos, a pesar de que ambos países acordaron un alto el fuego a mediados de abril -que un mes después extendieron durante 45 días- que no hizo cesar los bombardeos, acompañados por una invasión terrestre por parte de Israel, que llegó a amenazar con una campaña de bombardeos contra Beirut.

Cabe recordar que, previamente, las partes habían pactado un alto el fuego en noviembre de 2024 tras trece meses de combates al hilo de los ataques del 7 de octubre de 2023, si bien desde entonces Israel continuó lanzando ataques frecuentes contra el país y mantuvo la presencia de militares en varios puntos arguyendo que actuaba contra Hezbolá, en medio de denuncias de Beirut y el grupo chií sobre estas acciones.

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