117 días. Ese fue el tiempo que transcurrió entre la celebración de las últimas elecciones generales, aquel 23 de julio de 2023, y la investidura del presidente del Gobierno, el 16 de noviembre de ese mismo año. Este periodo fue el prólogo de una legislatura inaudita y visceral, atravesada por la polarización, la desinformación y la radicalización de las pulsiones políticas. 

Pedro Sánchez agotó el primer cuatrimestre de la legislatura en acordar su reelección y evitar el regreso de la ultraderecha al Ejecutivo español desde el 5 de julio de 1977, jornada en que tomó posesión el segundo Gobierno de Adolfo Suárez, después de las primeras elecciones democráticas del 15 de junio de 1977. Amnistía mediante, se obró el milagro. 

Desde entonces, el Gobierno ha sobrevivido entre semanas de extrema tensión, cuitas internas y externas y crisis de elevada gravedad política o judicial. Desde la Dana que asoló Valencia en octubre de 2024, pasando por los casos de presunta corrupción, el Palacio de la Moncloa ha hecho del “Manual de resistencia” su leitmotiv. 

Ceuta, una crisis que amenaza con pasar factura

Sánchez, siempre hábil en la táctica política, pecó de indecisión en la crisis migratoria, humanitaria y de convivencia de Ceuta. El aroma de muerte anunciada recorre los mentideros de la M-30. Sin embargo, las elecciones no las gana la oposición: las pierde el Gobierno; y Sánchez, insistente en culminar la legislatura, goza de un estrecho margen para empatar la batalla. 

La proyección internacional del presidente del Gobierno siempre ha sido uno de sus mayores activos. Sánchez es un experto en dominar el ‘efecto bandera’ (rally 'round the flag); es decir, en aglutinar un aumento temporal del apoyo de los ciudadanos hacia el Gobierno durante una crisis internacional o una guerra —como ocurrió cuando España reconoció el estado de Palestina o condenó el genocidio en Gaza y Cisjordania—. 

Naciones Unidas y Harvard para abrir el nuevo curso político

La crisis de Ceuta ha desgastado, más si cabe, el estado de ánimo de un Gobierno sobrepasado entre deslealtades y palos en la rueda. Por ello, Sánchez empleará su agenda fuera de España para oxigenar la situación política y mediática. El próximo miércoles 23 de octubre, Sánchez compartirá un acto en Nueva York con el alcalde de la ciudad, Zohran Mmdani, uno de los rostros que más cotizan actualmente en el mundo del socialismo, el progresismo y los demócratas estadounidenses, y quien además se ha convertido en uno de los más firmes opositores a Donald Trump.

El acto, con una duración prevista de una hora y media y que servirá para el “intercambio de ideas” entre sus participantes, coincidirá con la visita de Sánchez a la ciudad de la gran manzana para acudir a la Asamblea General de Naciones Unidas, cuyo debate general se celebrará entre el martes 22 y el lunes 28 de septiembre. 

El día 23 se celebrará la Reunión de Alto Nivel con motivo del 40.º aniversario de la Declaración sobre el Derecho al Desarrollo. Este será el primer acto internacional en el que participe Sánchez durante el último curso político de la legislatura. Además, el presidente del Gobierno participará en un acto y coloquio en la Harvard Kennedy School el próximo jueves 24 de septiembre.

Macron aterriza en Madrid y Carney en Europa

Después de su agenda en Estados Unidos, el presidente de la República Francesa, Emmanuel Macron, y la Primera Dama, Brigitte Macron, visitarán España por primera vez desde 2018. Esta cita pivotará alrededor del Tratado de Amistad y Cooperación de Barcelona, rubricado el 19 de enero de 2023 y pendiente de ser convalidado en las Cortes Generales. Cabe destacar, asimismo, que Francia fue uno de los cuatro países europeos que no firmó la carta de reprimenda a España tras la llegada de miles de personas migrantes a la ciudad autónoma de Ceuta.

En la misma línea, el jefe del Ejecutivo ha mostrado este jueves su respaldo a una asociación de la UE con Canadá al colgar en redes sociales una imagen de la bandera europea con las doce estrellas en círculo y, al lado, una hoja de arce roja, símbolo principal de la bandera canadiense. En su discurso del estado de la UE, al que este miércoles asistió como invitado de honor el primer ministro canadiense, Mark Carney, la presidenta de la Comisión Europea (CE), Ursula von der Leyen, propuso abrir la puerta a que el país norteamericano se convierta en el primer "miembro asociado" de la UE. 

Sánchez pretende emular el efecto Carney que desplegó en las últimas elecciones celebradas en abril de 2025. “Trump quiere rompernos, pero eso no sucederá”, claudicaba Carney en mítines y actos públicos. Su confrontación con Trump le sirvió como ariete para remontar las elecciones que, previsiblemente, iban a desalojarle del poder. La historia siempre rima.

Nueva York, Naciones Unidas, Mamdani, Harvard y, después, Macron. Una sucesión de citas internacionales que permitirá al presidente abandonar momentáneamente el ruido de la política nacional y recuperar el terreno en el que históricamente se ha mostrado más cómodo, pese a que la presentación de los Presupuestos Generales del Estado o un posible adelanto técnico de las elecciones surcan el horizonte.

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