El viernes era la jornada en la que estaba prevista originalmente la cita entre Estados Unidos e Irán en suelo suizo para tratar de abrir una nueva fase negociadora tras el entendimiento preliminar alcanzado entre ambas partes. El encuentro, que debía celebrarse en el complejo alpino de Bürgenstock, quedó aplazado después de que el vicepresidente estadounidense, JD Vance, aplazara su viaje y de que la delegación iraní no terminara de confirmar su desplazamiento. El procedimiento se ha retomado este domingo, cuando Vance ha llegado a Suiza un día después de que el país persa volviera a cerrar el estrecho de Ormuz al paso marítimo después de que Israel perpetrara nuevos ataques en el Líbano pese al alto al fuego que estas dos naciones habían alcanzado con anterioridad. Así las cosas, el rumbo de las conversaciones en suelo suizo tendrá como objetivo principal, salvar el acuerdo entre Washington y Teherán y volver a destensionar la situación para que no vuelvan a reactivarse las hostilidades.

En Suiza, antes de la llegada de JD Vance en la mañana de este domingo, ya se encontraban dos de los principales enviados de Donald Trump: Steve Witkoff y su yerno Jared Kushner. Irán, por su parte, ya tiene también una delegación allí. Pakistán, que ha hecho las veces de intermediario entre ambos agentes, anunció que las conversaciones técnicas comenzarían precisamente en la jornada de este domingo, momento en el que las negociaciones se han complicado por diferentes factores. En las últimas cuarenta y ocho horas, Irán ha aplazado la ronda de contactos, inicialmente prevista para el viernes y ha cerrado el estrecho de Ormuz debido a los ataques de Israel en suelo libanés. Las autoridades iraníes consideran que Estados Unidos se ha saltado el acuerdo al no haber logrado contener las hostilidades entre Tel Aviv y Hezbolá, y la Guardia Revolucionaria iraní llegó incluso a advertir de que cualquier barco que se aproximara al estrecho lo haría "bajo su propia responsabilidad". La retórica ha vuelto a cambiar a tonos más agresivos, y es preciso destensionar nuevamente.

"Irán no controla el estrecho de Ormuz"

Por su parte, Estados Unidos rechazó categóricamente la amenazas de Teherán sobre el paso marítimo. "Irán no controla el estrecho de Ormuz. El tráfico continúa y las fuerzas estadounidenses vigilan la situación para garantizar que siga siendo así", señaló el portavoz del Mando Central estadounidense, el capitán Tim Hawkins, incidiendo además en la idea de que Washington sigue presente en el paso a través de su vigilancia. El Pentágono señalaba que este sábado atravesaron el estrecho cincuenta y cinco buques comerciales, la cifra más alta registrada en un solo día desde el inicio de la guerra, aunque todavía lejos de los ciento treinta barcos de promedio diario que se registraban antes de que estallara el conflicto. Por su parte, la Guardia Revolucionaria considera que se han violado los compromisos de Estados Unidos con el alto el fuego, por lo que ha redoblado la presión y ha advertido de que los barcos corren peligro si atraviesan la vía marítima. Donald Trump, de su lado, informó de que no se cobraría peaje por transitar por él durante ni después del alto el fuego de 60 días, a menos que Estados Unidos lo imponga si fracasan las conversaciones de paz.

Este último cierre del estrecho y el crecimiento de las hostilidades en el Líbano, puntos clave de las anteriores negociaciones que ahora habrá que desanudar, podrían complicar la adopción de una solución definitiva a la guerra, a pesar de que ambas partes desean avanzar sobre los textos provisionales que se negociaron con Pakistán como intermediario y que firmaron el miércoles los presidentes Donald Trump y Masud Pezeshkian. La delegación iraní está encabezada por el negociador principal, Mohammad Baqer Qalibaf, e incluye al ministro de Asuntos Exteriores, Abbas Araqchi, así como a altos funcionarios de seguridad, del banco central y del sector petrolero, según medios del país persa. Además de Vance, el equipo negociador estadounidense incluye a los enviados citados, Steve Witkoff y Jared Kushner.

El primer ministro pakistaní, Shehbaz Sharif, y el jefe del ejército, el mariscal de campo Syed Asim Munir, asistirán a las sesiones de este fin de semana. Vance, en una entrevista con Fox News antes de partir de Estados Unidos, se mostró convencido de que el alto el fuego se mantendría y desautorizó las afirmaciones de Irán al asegurar que no hay indicios de que el estrecho de Ormuz esté de nuevo cerrado. Además, se mostró esperanzado de lograr avances en el programa nuclear y en el alto el fuego en el Líbano, dos de los puntos clave para el desarrollo de las conversaciones.

Israel, el escollo más grande para la paz

La amenaza más grande para la paz, no obstante, no es ninguno de los dos agentes principales en el conflicto, sino Israel. Además de jugar un rol de instigador en el conflicto central, Tel Aviv ha reavivado los bombardeos en el Líbano a pesar de que suponía una de las condiciones para que las conversaciones entre Estados Unidos e Irán sobre el programa nuclear de Teherán y otros asuntos pudieran prosperar. La Defensa Civil libanesa informó este sábado que 20 personas murieron en ataques israelíes horas después de que entrara en vigor una tregua de sesenta días mientras se negociaban las condiciones de la paz.

Por su parte, Israel justificó los hechos alegando que se trataba de una medida defensiva contra ataques de Hezbolá y que su país está al margen del acuerdo entre Irán y Estados Unidos. Asimismo, asevera que mantendrá sus fuerzas en el territorio libanés que ocupa y que las defenderá como sea necesario.

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