La estabilidad política de Israel vuelve a tambalearse. La coalición gobernante encabezada por el primer ministro, Benjamín Netanyahu, presentó este miércoles un proyecto de ley para disolver el Parlamento —la Knéset— y convocar elecciones anticipadas en el país. 

La propuesta establece que la cita con las urnas será fijada por el Comité de la Cámara de la Knéset, con un mínimo de 90 días y un máximo de cinco meses tras la aprobación de la norma. Las elecciones deben celebrarse, en cualquier caso, antes del 27 de octubre, fecha en que concluía el mandato legislativo en curso. 

La iniciativa fue registrada por el presidente parlamentario de la coalición, Ofir Katz —miembro del partido de Netanyahu, el Likud—, junto a diputados de las formaciones que integran el Ejecutivo, y contempla la disolución de la vigésimo quinta Knéset antes del final de su mandato, aunque sin fijar una fecha concreta para los comicios. 

La maniobra se produce después de que los partidos de la oposición presentaran este martes sus respectivos proyectos para disolver el Parlamento. La presentación de la ley es consecuencia directa de una ruptura con los socios ultraortodoxos de la coalición. 

El martes, el rabino Dov Lando, líder espiritual del partido Degel HaTorah, ordenó a sus legisladores actuar para disolver la Knéset “cuanto antes”, declarando: “Ya no tenemos confianza en Netanyahu”. Tras esas palabras, la corriente lituana del partido Judaísmo Unido de la Torá (UTJ, por sus siglas en inglés) dejó de coordinar votos con la coalición.

Días antes, Netanyahu había señalado que no tenía intención de aprobar una legislación que mantuviera fuera del Ejército a los alumnos de estas escuelas religiosas judías, hasta ahora exentos del servicio militar obligatorio. 

La tensión se disparó después de que Netanyahu dejara entrever en los últimos días que no estaba dispuesto a impulsar una legislación que blindase de manera permanente dichas exenciones, una cuestión extremadamente sensible para los sectores ultraortodoxos, cuyos jóvenes han permanecido históricamente al margen del reclutamiento obligatorio en Israel. 

El proyecto presentado por la coalición busca así controlar tanto el proceso legislativo como el calendario electoral, frente a los intentos de la oposición de acelerar una votación preliminar sobre la disolución parlamentaria.

La propuesta fue respaldada también por diputados de los partidos ultraortodoxos Shas y Judaísmo Unido de la Torá, además de legisladores de Sionismo Religioso, 'Otzma Yehudit' (Poder Judío) y Nueva Esperanza, lo que alimentó las especulaciones sobre una posible coordinación entre Netanyahu y sus socios ultraortodoxos pese a la actual disputa.

Según la normativa parlamentaria israelí, una vez presentada, la ley deberá superar una lectura preliminar y otras tres votaciones legislativas antes de entrar en vigor.

La votación preliminar del proyecto de ley está prevista para la próxima semana en el pleno de la Knéset, aunque la fecha exacta dependerá de la agenda que fije la presidencia del Parlamento israelí.

En la práctica, el Gobierno pretende dirigir tanto el procedimiento legislativo como el calendario de una hipotética repetición electoral, en un momento especialmente delicado para el país, marcado por la guerra en Gaza, la creciente presión internacional sobre el Ejecutivo israelí y la erosión interna de la figura de Netanyahu. 

De acuerdo con el procedimiento parlamentario israelí, la propuesta deberá superar una primera lectura preliminar y posteriormente tres votaciones adicionales antes de convertirse en ley. La primera de esas votaciones podría celebrarse la próxima semana en el pleno de la Knéset, aunque la fecha definitiva dependerá de la agenda fijada por la presidencia de la Cámara.

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