Con el telón de fondo de un nuevo horizonte en Oriente Próximo, con el acuerdo alcanzado entre Estados Unidos e Irán por la paz y el fin de la guerra, no obstante, no todas las posturas se han dirigido en la misma dirección. La nota discordante ha vuelto a venir de la mano del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, quien ha advertido que “la lucha no ha terminado”.
El principal mandatario israelí se ha pronunciado en estos términos en un mensaje dirigido a la ciudadanía, reiterando que su país es “fuerte y decidido” y que, por ende, continuará “en guardia” para defenderse “tanto como sea necesario”: “Esto no solo aplica contra Irán, sino también contras sus ramas terroristas”, ha advertido, reiterando que su “misión de vida” se focaliza en “combatir el programa nuclear iraní”.
Sobre este punto, Netanyahu ha hecho un especial énfasis en clave de amenaza: “Con acuerdo o sin él, Irán no tendrá armas nucleares”, ha dejado en claro. Ha proseguido a su vez defendiendo que la guerra en el corazón de Oriente Próximo, que cumple tres meses, ha tenido “logros” notables: “Eliminamos el riesgo de una destrucción inmediata. Junto con nuestros amigos estadounidenses, llevamos a cabo el mayor ataque en la historia de Israel. Eliminamos a los científicos nucleares. Eliminamos a los líderes del régimen terrorista. (…) Eliminamos a comandantes que servían al pueblo iraní. Causamos pérdidas enormes. Las estimamos en cientos de miles de millones de dólares. Algunos incluso las calculan en cerca de un billón de dólares. Una pérdida inmensa para la economía iraní, que les llevará décadas construir”, ha puesto en valor.
Esta postura belicista también ha traído consigo fuertes críticas internas en la política israelí. El líder de la oposición al Gobierno de Netanyahu, Yair Lapid, ha acusado al primer ministro de “perder la guerra y colapsar en el momento de la verdad”, tildando en estos términos como “fracaso diplomático” el que ha tenido el mandatario “en el frente iraní”.
Líbano manifiesta sus temores y pide “medidas prácticas” sobre el acuerdo
Debido a que el segundo de los mayores escenarios de hostilidades en este conflicto se ha dado en Líbano en estos últimos meses, donde más de 2.000 personas han muerto a causa de ataques israelíes, la Presidencia de Beirut, tras conocer el acuerdo entre Washington y Teherán lo ha celebrado, pero ha reclamado que se apliquen medidas para que el escenario bélico no continúe en su territorio.
Su presidente, Joseph Aoun, ha pedido “medidas prácticas” para la aplicación del pacto en Líbano: “El pueblo libanés, especialmente aquellos que viven en las zonas que fueron objeto de ataques y destrucción y que perdieron a sus seres queridos, sus medios de subsistencia y sus hogares, esperan hoy que estos acuerdos se conviertan en medidas prácticas que pongan fin al ciclo de violencia y establezcan una fase de estabilidad, seguridad, recuperación y reconstrucción”, ha señalado en un mensaje difundido por su Gobierno.
En paralelo, el partido milicia chií Hezbolá también ha celebrado como “un gran logro” el acuerdo de paz por ser sinónimo de “la legendaria firmeza, la extraordinaria resiliencia y los inmensos sacrificios realizados por el querido pueblo iraní y su sabia dirección”, agradeciendo la “insistencia” de Teherán por incluir a Líbano “en cualquier entendimiento que condujera al cese de las hostilidades y preservara sus derechos”.
Bajo este escenario, y pese a las bondades que proyecta el acuerdo de paz, lo cierto es que en las últimas horas de este lunes al menos una persona ha fallecido a causa de un ataque con dron de Israel al sur de Líbano, en las inmediaciones de Kfar Tebnint, el distrito de Nabatiyé. Considerándose esta víctima mortal como la primera después de haber alcanzado el acuerdo de paz.
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