Haber matado al ayatolá Jamenei no es suficiente para Estados Unidos e Israel. La Operación Furia Épica continuará con un despliegue "masivo y continuado" sobre Irán, según el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. El Pentágono quiere exhibir todo su potencial y atacar la Marina, el programa de misiles y a las autoridades iraníes para provocar, a marchas forzadas, un cambio de régimen. "La operación aérea más letal, más compleja y de mayor precisión en la historia", en palabras del jefe del Pentágono, Pete Hesgeth. Un alto cargo del Gobierno de Trump, anónimo, asegura que el dirigente republicano le dio el ok a la operación tras recibir información de que Irán planeaba atacar primero. "Si nos hubiéramos sentado a esperar ser atacados, las cifras de bajas y daños hubiera sido mucho mayor", justifica. Tras unos ataques quirúrgicos en los que ningún soldado estadounidense ha resultado herido, la operación continuará a pleno rendimiento con nuevos ataques y objetivos.

Misiles Tomahawk, aviones caza, drones... El despliegue ha sido intenso, constante y a plena luz del día. Y con objetivos civiles, de hecho: uno de los misiles golpeó una escuela femenina en Minab, al sur de Irán, dejando más de 85 muertos, la mayoría niñas. La coalición estadounidense-israelí ha atacado conjuntamente de manera oficial por primera vez (que no oficiosa) y en el horizonte solo esperan más explosiones, ataques y muertes. El ataque que acabó con la vida de Jamenei fue llevado a cabo, según el Comando Central, por una fuerza conjunta, Scorpion Strike (Golpe de Escorpión), en la que, además de los buques y aviones en la zona, participaron efectivos de la Fuerza Espacial, el Ejército de Tierra y la infantería de Marina. Dicha fuerza se valió también de drones LUCAS unidireccionales, de bajo coste e inspirados en los Shahed iraníes utilizados por los militares rusos.

Casi toda la geografía de Irán fue golpeada: las zonas cercanas al estrecho de Ormuz, cerrado por la República islámica para impedir el paso de petróleo; Urmía, en la frontera con Turquía e Irak; Teherán, la capital; la ciudad de Qom, considerada sagrada para el chiísmo; o Isfahán, que ya sufrió ataques el pasado verano en el marco de las operaciones antinucleares estadounidenses. "Todo lo que quiero es libertad para el pueblo", argumentaba Trump al The Washington Post, en la misma línea que el discurso que compartió en sus redes sociales, donde instaba a los iraníes a levantarse contra la teocracia cuando Washington acabara con sus hostilidades. "Los ayatolás estarán entonces a punto para que ustedes los derroquen”, señalaba.

Objetivos de alto valor y respuesta iraní

Los primeros ataques estadounidenses han ido dirigidos hacia "objetivos de alto valor", como Jamenei y su familia o el ministro de Defensa, Amir Nasirzadeh, y el comandante de la Guardia Revolucionaria, Mohammed Pakpour, también muertos bajo los bombardeos, además de instalaciones de la Guardia Revolucionaria Islámica, emplazamientos subterráneos e instalaciones navales. Este último punto de la enumeración es importante tenerlo en cuenta: el propio Trump se ha referido a la Marina como un objetivo pendiente, con unas palabras que llegan después de que Irán jugara una de sus mayores bazas con el cierre del estrecho de Ormuz, que regula el tráfico de petróleo del golfo. Irán, por su parte, ha lanzado misiles contra las bases estadounidenses próximas a su geografía. Por el momento, todo apunta a que no se desplegarán tropas sobre el terreno, algo harto complicado por las condiciones geográficas del país, por el número de unidades desplegadas, insuficientes para tal fin, y por la crítica feroz que podría suscitar entre los acólitos del norteamericano esa decisión.

La ofensiva estadounidense parece tener, además, algunas limtaciones: algunos expertos valoran que pueden atacar durante días, pero no durante semanas, al necesitar repuestos y apoyo adicional cuando el conflicto se extienda durante tanto tiempo. El jefe del Estado Mayor, el general Dan Caine, habría advertido a Trump en las sesiones de planificación y debate que los actuales arsenales son insuficientes, y que era necesario incrementarlos tras haber prestado ayuda a Israel y Ucrania en sus respectivos conflictos regionales. Del lado contrario, otros expertos argumentan que el objetivo de Irán ahora es aguantar los ataques de Estados Unidos e Israel, mantener sus posiciones y elevar la retórica de guerra, y esperar a que los actores regionales medien en un alto el fuego.

Aeronaves variadas, portaaviones y buques de combate

Como se ha escrito en líneas anteriores, Estados Unidos ha desplegado aeronaves de toda clase en esta operación: drones, cazas, aviones cisterna, aeroplanos espía, de transporte... Entre las unidades más avanzadas se encuentran las aeronaves E-3 Sentry, equipadas con sistemas de radar y detección aérea que para la supervisión de campos de batalla y posiciones enemigas, así como drones de vigilancia Global Hawk. A finales de esta semana llegaron a Israel una docena de F-22, un modelo de caza furtivo de quinta generación de los más avanzados de la fuerza aérea estadounidense y de los que más poder destructivo brinda a sus benefactores.

Por otro lado, en el golfo de Omán se encuentra el portaaviones Abraham Lincoln, escoltado tres destructores equipados con misiles guiados. A bordo, aviones F-35, los cazas más modernos de la fuerza aérea estadounidense. En aguas cercanas a Israel está Gerald Ford, el portaaviones más grande y avanzado de la flota americana. Sobre su lomo descansan los aviones de combate F/A-18E y 18F Super Hornets, aeronaves de vigilancia aérea E-2D y helicópteros MH-60S y MH-60R Seahawk. El Pentágono cuenta también con otros destructores en el Mediterráneo oriental, así como buques de combate en el litoral reconvertidos en detectores de minas y submarinos.

La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, ha escrito en sus redes sociales que Trump estuvo supervisando los ataques desde Mar-a-Lago, y que el secretario de Estado, Marco Rubio, se había puesto en contacto con siete de los ocho líderes republicanos y demócratas de ambas cámaras del Congreso de Estados Unidos para informarles de lo que iba a ocurrir. Por su parte, el Pentágono notificó a los legisladores miembros de los comités para las Fuerzas Armadas, tanto del Senado como de la Cámara de Representantes a primera hora de la mañana de este sábado en Estados Unidos cuando dieron comienzo los ataques sobre suelo iraní.

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