Nuevo episodio de las guerras dialécticas con Estados Unidos. El presidente Donald Trump abrió este jueves la veda de las amenazas a España y otros países de la Unión Europeo. Lo hizo mientras su Administración reclamaba ayuda a sus aliados habituales tras insultarlos por no exhibir un apoyo firme a su ofensiva imperialista – en consonancia con Israel – sobre Irán. El magnate republicano deslizó la posibilidad de retirar las tropas de las bases de Morón y Rota, así como de Italia o Alemania por su portazo a la Casa Blanca. La enésima pataleta de Washington ya ha encontrado respuesta en Moncloa, que ha cerrado filas en torno al presidente del Gobierno y su agenda geopolítica.

La encargada de fijar posición ha sido la ministra de Defensa, Margarita Robles, que se ha mostrado “absolutamente tranquila” ante las enésimas amenazas directas del presidente de Estados Unidos, con un mensaje cristalino: “No aceptamos sus lecciones”. La titular del ramo apostaba, a su llegada al acto por el 50 aniversario de El País, por una réplica forjada desde el “respeto”, pero con “toda la contundencia” posible a las palabras de Donald Trump. “Estos mensajes ya sobran”, advertía la socialista, exigiendo “mucho respeto” para España y percutiendo en que esta clase de advertencias “ni proceden” ni cuentan con “ningún marco legal”.

El Ejecutivo no se sale del carril por el que circula desde principios de este año, cuando Trump desplegó su ofensiva imperialista contra Venezuela para capturar a su ya expresidente, Nicolás Maduro. El Gobierno vertebra su posición sobre la idea de que España no participará en ninguna guerra que considere ilegal y que, además no cuente con una robusta cobertura internacional. Sobre ello percutía este viernes la titular de Defensa, precisando que Moncloa no sólo es “muy firme”, sino que “sabe lo que hace”.

En este sentido, Robles subraya que el Ejecutivo está plenamente comprometido con “la paz, el respeto al derecho internacional, la Alianza Atlántica y las misiones de paz en todo el mundo”. La ministra la tira con onda al introducir a la OTAN en la ecuación, pues entre el abanico de amenazas del inquilino de la Casa Blanca figura la reiterada advertencia de abandonar el histórico pacto occidental. En este sentido, la ministra de Defensa rechaza que Washington pueda dar lecciones a España sobre compromiso internacional porque – en sus palabras – es uno de los países que “más cumple” con la Alianza.

Así, remarcaba la posición de España como miembro de la OTAN, pero estipulando la línea roja de bendecir una intervención militar que no está amparada por el derecho internacional, como es el caso – a su juicio – de la ofensiva sobre Irán. En este punto, insistía que no se puede exigir a España ni a ningún otro miembro de la Alianza su colaboración en una guerra que, a todas luces, es “ilegal”. Acto seguido, expresaba su respeto por “todos los países aliados”, así como por el pueblo americano, redundando en que pocas naciones pueden presumir del “compromiso” de España en misiones internacionales y, en especial, en el ámbito de actuación de la OTAN.

En el lado de la “legalidad”

Por la misma senda circuló también la ministra de Ciencia, Innovación y Universidades, Diana Morant, que aprovechaba su participación en la manifestación del Primero de Mayo de Valencia para salir al paso de las advertencias de la Casa Blanca. En este sentido, la dirigente del PSPV garantizaba que el Gobierno de coalición se mantendrá en la firme defensa de la “multilateralidad” y en el flanco opuesto aquellos que “entran por la fuerza en otro país” o adoptan decisiones unilaterales que violen los acuerdos internacionales.

La ministra retrataba a Trump como un mandatario con capacidad de alteración en el tablero geopolítico de un día para otro. “Lo cierto es que nos enfrentamos a una persona que tal y como se levanta, un día es capaz de, con un tuit, cambiar el orden con el que hemos estado trabajando y con el que nos hemos relacionado de manera multilateral en los últimos años”, denunciaba Morant, al tiempo que vinculaba la respuesta española a una posición política más ancha. En este sentido, al hilo de las palabras de Robles, defendía la paz y apostaba por el derecho internacional frente a las intervenciones unilaterales. “Nosotros vamos a estar de nuevo del lado de la legalidad y si eso significa que Trump tiene que seguir señalándonos, pues es una mala noticia. Pero nosotros seguiremos trabajando por la paz en y en Irán. Esa es la posición del Gobierno”, zanjaba.

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