El Ministerio de Defensa de Reino Unido ha confirmado hace unos días que el dron de tipo “Shahed” que impactó en el inicio de esta semana contra la base aérea RAF Akrotiri, en Chipre, no fue lanzado directamente desde Irán, un matiz relevante en medio de la creciente escalada militar que atraviesa Oriente Próximo. El ataque, que se produjo alrededor de la medianoche del 2 de marzo, se enmarca en el conflicto abierto tras los bombardeos lanzados por parte de Estados Unidos e Israel contra objetivos estratégicos iraníes y la posterior respuesta militar de Iran, que se ha extendido a otros países como Kuwait o Qatar.

La base de la Royal Air Force (RAF) en Akrotiri, uno de los dos enclaves militares que el Reino Unido mantiene en la isla desde la independencia de Chipre, sufrió daños limitados en su pista y no se registraron víctimas, aunque el incidente provocó la evacuación parcial del complejo y un aumento inmediato de las medidas de seguridad. Las primeras investigaciones apuntan a que el aparato era un dron de fabricación iraní, pero habría sido lanzado desde el Líbano por milicias vinculadas a Hezbolá, uno de los principales aliados regionales de Teherán.

Refuerzos militares en el Mediterráneo oriental

La confirmación de Londres de que el ataque no partió directamente desde territorio iraní se produce mientras varios países europeos han decidido reforzar la defensa de Chipre ante el riesgo de nuevos ataques. El Reino Unido ha desplegado más recursos en la zona, incluidos helicópteros armados con capacidad antidrones y el destructor HMS Dragon, equipado con misiles antiaéreos.

Francia, por su parte, ha enviado sistemas antimisiles y una fragata, mientras que Grecia ha desplegado aviones F-16 y varias unidades navales para reforzar el espacio aéreo y marítimo del país mediterráneo.

La movilización responde al temor de que el conflicto entre Irán y la coalición encabezada por Estados Unidos e Israel se extienda a territorios próximos a la Unión Europea. Chipre, situado a pocos cientos de kilómetros de la costa siria y libanesa, se ha convertido en un punto estratégico clave tanto para las operaciones militares occidentales como para la respuesta iraní.

El ataque contra Akrotiri ha sido interpretado por analistas como una señal de advertencia dirigida a los países que permitan el uso de sus bases militares para operaciones contra Irán.

La escalada militar entre Washington, Tel Aviv y Teherán

La escalada se desencadenó a finales de febrero, cuando fuerzas estadounidenses e israelíes llevaron a cabo una serie de ataques aéreos contra instalaciones militares y estratégicas iraníes, en lo que ambas potencias describieron como una operación preventiva contra las capacidades de misiles y drones de la República Islámica.

En respuesta, Irán ha lanzado una campaña de represalias en distintos puntos de la región, utilizando tanto misiles balísticos como drones de largo alcance contra objetivos militares y energéticos vinculados a los aliados de Washington.

La estrategia iraní combina ataques directos con la activación de milicias y grupos aliados en varios países de Oriente Próximo, lo que amplía el frente del conflicto y dificulta la atribución directa de algunas operaciones. Según autoridades occidentales, en los últimos días Teherán ha lanzado centenares de drones y decenas de misiles contra objetivos en el Golfo y otros puntos de la región, aunque muchos de ellos han sido interceptados por los sistemas de defensa aérea desplegados por Estados Unidos y sus socios.

Europa debate cómo responder a la crisis

En Europa, la reacción política está siendo desigual. Algunos gobiernos, como los de Francia, Grecia o el propio Reino Unido, han optado por reforzar su presencia militar en el Mediterráneo oriental y por apoyar a los aliados regionales frente a posibles ataques. Otros países, sin embargo, mantienen una posición más prudente y han pedido evitar una escalada que arrastre al continente a una guerra abierta en Oriente Próximo.

La posición de España ante el conflicto

España, por su parte, lidera a los países que han mostrado cautela ante la escalada y rechazo a las políticas expansionistas de Trump. Pedro Sánchez ha criticado los bombardeos iniciales contra Irán y ha insistido en la necesidad de evitar una ampliación del conflicto, al tiempo que mantiene la vigilancia sobre las bases militares utilizadas por Estados Unidos en territorio español y sobre la seguridad de los contingentes desplegados en misiones internacionales en la región.

En las últimas horas, además, varios aviones estadounidenses han abandonado instalaciones militares en el sur de España en medio de la creciente tensión diplomática.

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