Nicolás Maduro, expresidente de Venezuela, así como su mujer, Cilia Flores, han comparecido este miércoles y por tercera vez ante un juzgado federal de Estados Unidos acusados de presuntos delitos de conspiración sobre narcoterrorismo, posesión de armas e importación de cocaína. Sin embargo, el juicio no se celebrará hasta aproximadamente dentro de un año, hasta el 1 de junio de 2027.

El juez federal Alvin K. Hellerstein del distrito sur de Nueva York ha dictaminado este miércoles que ambos encarcelados deberán esperar hasta la fecha señalada para ser juzgados, después de que el pasado 3 de enero fueran capturados por el Ejército estadounidense y bajo mandato del presidente de la Casa Blanca, Donald Trump.

La decisión del magistrado ha venido justificada por las peticiones de la Fiscalía de Estados Unidos y la propia defensa de Maduro –en manos de Barry Pollack, uno de los abogados de Julian Assange-, quienes han propuesto esta fecha para la celebración del juicio. Los fiscales, por un lado, han establecido el calendario con los plazos previstos para este año y el siguiente, con el fin de contar con el tiempo suficiente para entregar las pruebas que consideren oportunas a la defensa, según se desprende de un documento del Departamento de Justicia al que ha tenido acceso la cadena de televisión CNN.

Los procedimientos, según el calendario propuesto, se llevarían a cabo entre septiembre y marzo del próximo año. Así, está previsto que los fiscales y los abogados de Maduro y su esposa presenten conjuntamente la solicitud al juez Hellerstein, que encabeza el caso, en una audiencia prevista para este miércoles.

Este miércoles, en su tercera vista ante el juez, la cual ha durado tan sólo 18 minutos, Maduro llevaba puesto un uniforme penitenciario de color beige. Se espera que, antes del juicio, el expresidente presente recursos legales para intentar que se desestime el caso, argumentando que contaba con inmunidad en el momento de la presunta comisión de los hechos al ser presidente.

Cabe recordar que, tras su detención forzada en Caracas nada más comenzar el 2026, y a su llegada a Nueva York, en su primera vista en sede judicial denunció haber sido objetivo de secuestro por dictamen directo de Trump: “Soy presidente de Venezuela y estoy secuestrado. (…) Soy inocente, no soy culpable. Soy un hombre decente”, defendió entonces. Tal y como apuntaron las primeras previsiones, el proceso judicial se extenderá más de un año desde la detención, y las probabilidades que pesan sobre Maduro apuntan a una pena de cadena perpetua entre rejas.

Seis meses desde la detención de Maduro

El mandatario venezolano está acusado de presuntos delitos de narcoterrorismo, narcotráfico y delitos relacionados con armas cometidos en Venezuela, mientras que Flores también hace frente a cargos penales. En su primera audiencia el pasado mes de enero, ambos rechazaron las acusaciones vertidas en su contra, las cuales consideran puramente políticas y bajo una pretensión motivada por el inquilino de la Casa Blanca.

Maduro y Flores fueron detenidos en su casa de la capital venezolana durante un operativo militar de Estados Unidos del que ahora se cumple medio año. Ambos se encuentran desde entonces en la prisión federal de Brooklyn, en Nueva York, a la espera de que se celebre el juicio en su contra.

Tras la captura de Maduro, Delcy Rodríguez, quien hasta entonces era su vicepresidenta, ha asumido el cargo de presidencia encargada del Gobierno venezolano. Rodríguez ha criticado el operativo estadounidense contra Maduro, pero se ha declarado dispuesta a iniciar una nueva relación de cooperación y diálogo con Estados Unidos, así como la reconstrucción del país, tanto en su economía como tras el devastador terremoto de La Guaira a finales del mes de junio, el cual se cobró la vida de más de 5.000 personas y más de 16.000 heridos.

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