Irán se constituye a día de hoy como uno de los países de mayor relevancia en Oriente Medio. Su capacidad militar, evidenciada en un extenso ejército unido a su armamento de misiles balísticos, se suma tanto a la influencia que posee en conflictos como los de Palestina, Líbano o Irak como a sus grandes reservas de petróleo y gas. Un Estado ubicado en una posición estratégica en el estrecho de Ormuz. Es por ello que las manifestaciones generalizadas que se están dando en todo su territorio para reclamar el fin del régimen teocrático que gobierna supone otro elemento desestabilizador en el, más que complejo, panorama internacional que se está dando en este inicio de año.

¿Qué ocurre en Irán?

La sociedad iraní estalló el pasado 28 de diciembre, cuando se iniciaron las protestas que confrontan al régimen de Ali Jamenei, el cual está cargando enormemente contra los manifestantes, dando lugar a un total ya de 500 fallecidos y 10.000 detenidos. La situación en el país parece pender de un hilo y a ello se suman las manifestaciones que desde Estados Unidos e Israel han dejado en relación a la situación de Irán.

Las protestas se han extendido a las 31 provincias, con miles de personas saliendo a las calles para exigir mejoras económicas y reformas políticas profundas. La respuesta de las fuerzas de seguridad ha sido extremadamente violenta, como se hacía mención, aunque algunas fuentes incluso hablan de cifras mucho más altas, aludiendo a miles de fallecidos, debido a la difícil verificación en medio del apagón de internet nacional impuesto por el gobierno desde el 8 de enero. 

La tensión se ha ampliado al plano internacional. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha amenazado con posibles acciones, incluida intervención militar, en apoyo de los manifestantes, mientras Irán advierte de represalias y considera a potencias extranjeras como Estados Unidos e Israel como amenazas "legítimas". Los protestantes iraníes requieren de una ayuda inmediata; sin embargo, estas declaraciones despiertan enorme preocupación debido al temor del estallido de un conflicto militar que pueda involucrar a más países y provocar una guerra en la que intervengan numerosos agentes.

¿Cómo se ha dado esta situación y qué puede estar por venir?

Desde el Departamento de Estudios Árabes de la Universidad Autónoma de Madrid, Álvaro Argüelles explica a ElPlural.com que la situación de hartazgo surgida en Irán se ha debido, sobre todo, a circunstancias económicas de este país que, a pesar de sus enormes recursos naturales, no obtiene beneficios suficientes debido a un aislamiento internacional y a las sanciones que recibe, por ejemplo, de parte de Estados Unidos. Esto ha derivado en que los ciudadanos sufran dificultades en su día a día en esta materia y motivado, en gran medida, las protestas. "Tiene que ver con la mala calidad de vida, la inflación... Además, ha jugado un papel fundamental que en los presupuestos generales de este Estado se planteó en diciembre subir los impuestos de un 42 a un 57%", explica.

Según expone Argüelles, las protestas en Irán son algo habitual desde el año 2010, habiendo sido la década pasada un tiempo convulso en el país. El 2022 también encontró momentos de tensión, cuando las manifestaciones por Mahsa Amini también movilizaron el país.

Si bien, tal y como subraya, está habiendo una gran diferencia en lo referido a cómo está gestionando el gobierno iraní estas manifestaciones, "el grado de represión que el régimen está empleando para reprimirlas". Aunque Irán no se incluye en el mundo árabe, sí que se hallan en estas manifestaciones similitudes a hechos vividos en la primavera árabe. Así, Álvaro Argüelles cuenta que aquellas movilizaciones que se vivieron comenzaron también más por motivos económicos que políticos, así como que, tristemente, se está encontrando un gran paralelismo con esos días en la forma en la que "están siendo reprimidas las protestas, con mucha violencia. Las imágenes que llegan estos días de Irán, de alguna forma recuerdan, bueno, pues a los primeros días de las guerras civiles".

Si bien, no solo resulta preocupante la situación en el interior de Irán, sino también cómo se está viendo lo que ocurre allí desde fuera y las acciones con las que algunos amenazan. "La experiencia de Venezuela demuestra que Trump parece haber dejado atrás el discurso pacifista de campaña y que está dispuesto a intervenir activamente en terceros países", explica el miembro del Departamento de Estudios Árabes de la Universidad Autónoma de Madrid.

La situación económica de Irán ya venía siendo delicada; no obstante, como narra Argüelles, esta se recrudeció durante el 2025 cuando Trump recuperó las sanciones económicas que impuso en el 2018. Sobre las amenazas que Trump ha realizado, mencionando intervenciones militares, Álvaro Argüelles reflexiona que "es difícil entender la política exterior de Donald Trump, que hace muy poco se mostraba orgulloso de haber sido el presidente que, según él, había puesto fin a una decena de conflictos y que ahora, sin embargo, parece más que dispuesto a empezarlos. La incógnita reside en aspectos como que Estados Unidos ha sido activo en Venezuela, pero no está del todo claro si fuera del continente americano hay otros espacios geográficos en los que Washington esté dispuesto a involucrarse".

En relación a esto último, Argüelles declara que "un ejemplo claro es el del este de Europa y Ucrania, un espacio geográfico que parece no interesarle tanto a Donald Trump. En lo referido a Oriente Próximo, el acontecimiento más importante a recordar es el ataque contra el programa nuclear iraní en junio del año pasado y es interesante porque muestra esta ambivalencia. Estados Unidos, si bien atacó a Irán, en todo caso no quiso propiciar un cambio de régimen ni atacar a la cúpula política del país, no quiso eliminar al ayatolá en contra de lo que le había pedido Israel". 

Por ello, apunta que ahora habrá que atender a si Estados Unidos muestra o no la misma contención que el año pasado. Así, hace mención a las fricciones que está habiendo en el Partido Republicano comandado por Trump. "Hay una pugna abierta dentro de la formación con un sector en particular que cree que esta nueva política exterior intervencionista estadounidense, de alguna forma, es una traición a los principios del movimiento MAGA", explica. 

Analizando la posición de Israel sobre lo que ocurre en Irán, Argüelles es claro al indicar que "no hay ninguna ambigüedad" por su parte. De esta manera, entiende que son obvias las intenciones de Netanyahu, quien "quiere descabezar la cúpula política de Irán, como ya ha ocurrido en el año pasado en Siria, en Líbano y también en Yemen. En esta ocasión, una vez más, Israel impulsa activamente un cambio de régimen, si bien esta vez parece ser que lo está haciendo a través de las redes sociales tratando de impulsar una vuelta al poder de la casa real iraní".

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