La opresión que el régimen de los ayatolás ejerce sobre su población o la preocupación por los programas nucleares ya no son los únicos motivos que están provocando la movilización de los ejércitos en la guerra de Irán. En las últimas horas, la economía se ha tornado un importante condicionante para que este conflicto, que iniciaron Estados Unidos e Israel con sus bombardeos sobre territorio iraní, siga escalando no solo en tensión, sino también en lo que distintos países se están involucrando.
Temor por el aumento de los precios. En el recuerdo la inflación que provocó la guerra de Ucrania
Desde el inicio de la guerra en Irán el pasado 28 de febrero, los mercados han experimentado una gran volatilidad. Antes del conflicto, el petróleo Brent, barril de referencia en Europa, cotizaba en torno a 70 dólares por barril, pero en los primeros días de marzo ya comenzó a subir rápidamente por el temor a interrupciones del suministro en el Golfo Pérsico y el posible cierre del estrecho de Ormuz. A lo largo de la primera semana, el Brent superó los 80 dólares y luego 90, y en pocos días rebasó la barrera psicológica de 100, la cual despertaba gran preocupación, ya que superarla implicaba situarse en los precios de 2022 con el inicio de la guerra de Ucrania, momento en el que se dio una gran inflación en la mayoría de los mercados fruto del precio que alcanzaron los combustibles.
En el momento de mayor tensión en estas últimas semanas, el baril llegó a registrar picos cercanos a los 120 dólares, su nivel más alto desde 2022. Por su parte, el gas natural europeo (TTF) también se disparó. Partiendo de unos 45-55 €/MWh, subió más de 30 % hasta acercarse a 70 €/MWh ante el temor a cortes de exportaciones en Oriente Medio y la desviación de cargamentos de GNL.
En los últimos días los precios se han moderado ligeramente. El Brent se mueve entre los 99 y 102 dólares por barril, mientras que el gas europeo ha retrocedido hasta aproximadamente 49-60 €/MWh, aunque sigue muy por encima de los niveles previos al conflicto.
La escalada de precios y el Estrecho de Ormuz: las tropas comienzan a llegar
Este paso marítimo se ha convertido en uno de los enclaves más importantes de este conflicto internacional. Desde el momento en el que Irán comenzó a frenar el tránsito de los buques de carga, los precios comenzaron a oscilar en gran medida. Ahora, desde el territorio iraní, donde intentan jugar con el daño económico para presionar en este conflicto, aseguran que que los barcos de países europeos o árabes que rompan relaciones diplomáticas con Washington y Tel Aviv podrán transitar con total seguridad por el estrecho de Ormuz.
Así, remarcan que cada país que expulse de su territorio a los embajadores israelíes y estadounidenses tendrá libre paso en este punto. Siendo uno de los principales puntos estratégicos en el comercio mundial, el Estrecho de Ormuz pasa a disponer en este conflicto un protagonismo que ronda ya la relevancia del programa nuclear que llevó a EEUU a bombardear el país.
La respuesta de Trump no se hacía esperar mucho y en sus palabras se dirigía directamente a la tripulación de los barcos. De esta manera, “esos barcos deberían pasar por el estrecho de Ormuz y demostrar algo de coraje, no hay nada que temer”, argüía el presidente estadounidense, que también aseguraba que Irán no dispone, a día de hoy, de fuerza militar. “Si Irán hace algo que detenga el flujo de petróleo en el estrecho de Ormuz, Estados Unidos lo golpeará 20 veces más fuerte que hasta ahora”, escribió, también, Trump en un mensaje publicado en sus redes sociales. El presidente estadounidense añadió que las fuerzas armadas del país podrían atacar “objetivos fácilmente destructibles” que harían “prácticamente imposible que Irán se reconstruya como nación”. “La muerte, el fuego y la furia reinarán sobre ellos”, añadió el mandatario, antes de señalar que espera que ese escenario no llegue a producirse.
Si bien, no solo Estados Unidos e Irán ponen el foco sobre el Estrecho de Ormuz, sino que, ahora, Francia también toma cartas y decide actuar en este enclave. La misión impulsada busca garantizar el paso seguro de buques comerciales por el estrecho de Ormuz. La iniciativa, anunciada por el presidente Emmanuel Macron, plantea una operación “puramente defensiva” para escoltar petroleros y portacontenedores y reabrir gradualmente la navegación tras el bloqueo provocado por la guerra con Irán. El plan contempla desplegar casi una docena de buques de guerra, incluido el portaaviones Charles de Gaulle (aircraft carrier), junto a aliados europeos y otros países. La misión acompañaría a los barcos durante el tránsito para protegerlos de ataques y asegurar el flujo internacional de petróleo y gas.